Siena
Mi pequeño se alegró muchísimo cuando vio a Damiano, pero más aún se entusiasmó cuando vio el regalo que este le traía, para mí es una simple revista, pero para Lucas es el último número que ha salido de una de esas historietas de superhéroes que a él tanto le gustan, es más, yo estuve buscando esta porque él me la había pedido ya, pero aún no había podido encontrarla, siempre estaba agotada y ahora Damiano le ha traído una y no una cualquiera, por lo que escucho aunque no entiendo absolutamente nada de lo que hablan, es una revista con edición limitada. Con Damiano mi pequeño habla aunque a veces le cuesta expresarse, pero Damiano logra entender siempre lo que quiere decir cuando incluso a veces a mí me cuesta, es como si conociera a mi hijo de toda la vida.
Observo a este riendo cuando Damiano dice algo y sonrío, solo que mi sonrisa disminuye un poco mirando el lugar en el que estamos, es un parque y hay personas y sí, debí pensar antes en eso.
—No pareces feliz —comenta Damiano cuando se acerca y rápidamente miro sus ojos.
—No, no es eso —niego con la cabeza —lo estoy, claro que sí —sonrío —siempre soy feliz de tan solo verle sonreír y nunca le había visto así, tan feliz —respiro hondo —ni siquiera cuando vamos a casa de Víctor y Aylin, le haces muy bien a mi hijo Damiano —me pierdo en su mirada mientras el silencio nos envuelve, pensé mil veces en no venir, pero fui atraída como un imán y es que aunque quería ver a Lucas feliz mis nervios no se controlaban, no sé qué sucede, pero cuando estamos cerca todo en mí se descontrola y hasta hablar se me hace complicado.
—Pero no te sientes cómoda aquí —suspira —eso se nota
—Es solo que cualquiera puede vernos y —me callo de golpe al darme cuenta de mis palabras y evito mirar a Damiano, ya me juzgó una vez y aunque no veo odio en sus ojos puede que aún siga juzgándome.
—Tengo una idea —mi mirada busca sus ojos.
—¿Cuál? —él sonríe causando revuelo en mi estómago.
—¿confías en mí? —su pregunta me descoloca.
—Damiano
—Lo sé —ríe —apenas me conoces, pero vamos, soy el mejor amigo de tu hijo —señala a este haciéndome reír —y sé de un lugar que le va a gustar mucho.
—No le conoces —digo algo obvio y su sonrisa se amplía aún más, por dios, si sigue sonriendo así mi pulso jamás se va a controlar.
—Pero Aylin si y hablé con ella —frunzo el ceño, pero antes de poder hablar él va hacia Lucas y luego de decirle par de cosas el pequeño toma su mano y ambos van hacia el auto de Damiano, yo solo los sigo en silencio y claro que habló con Aylin, son buenos amigos y pensar en eso revuelve mi estómago porque conozco toda esa historia, un horrible sabor siento en mi boca sin conocer la razón.
—¿Todo bien? —cuestiona Damiano y entonces me doy cuenta de que ya estamos en el auto y él me está mirando con detenimiento.
—Sí, ¿a dónde iremos? —vuelve a sonreír.
—Sorpresa —le guiña un ojo a Lucas que sonríe feliz abrazándose de mi brazo y evito suspirar.
No estuvimos demasiado tiempo en el auto y ahora observo la playa frente a mi mientras Lucas ya se está quitando sus zapatos y aún no logro entender del todo su comportamiento, con Damiano mi hijo habla más, incluso más que conmigo, con Damiano hace cosas que siempre evita hacer como quitarse sus zapatos y acepta todo lo que este dice como si nada, no pone peros, no tiene miedo…no lo entiendo.
—Una playa —suspiro y miro hacia Damiano que también se está quitando sus zapatos —también habrá personas y
—Descuida —sonríe —nadie vendrá —asegura y solo me quedo mirándole confundida, entonces ambos se alejan de mí corriendo hacia la orilla y tomo asiento en la arena sin apartar la mirada de ellos, Lucas corre mojando sus pies en la playa y ríe siempre que Damiano lo alcanza, mi pequeño por primera vez juega con alguien que no es familia y parece sentirse demasiado cómodo con este, tanto que tengo ahora miedo de que Damiano en algún momento le deje, intento eliminar ese pensamiento de mi cabeza porque tan solo la idea la odio y no solo por Lucas, pero admitir ya eso me hace sentir miedo y entonces me dedico a mirarlos mientras juegan y los minutos se convierten en horas, pero las sonrisas jamás desaparecen.
—Creo que olvida que no soy un niño como él —se queja Damiano riendo cuando se acerca y me tenso un poco cuando se sienta a mi lado demasiado cerca de mí para mi gusto.
—No te ve como un niño créeme —susurro observando a Lucas que construye ahora lo que parece ser un castillo, pero su mirada cada segundo busca a Damiano para saber que sigue con nosotros.
—Lo sé, me ve como un padre —hago silencio sin poder negar eso y entonces me animo a hablar, a sacar un tema que no quería por lo que solo miro a Damiano aunque antes me alejo un poco de él.
—¿Qué cambió? —su ceño se frunce —cuando fuiste a la fiesta que Jon hizo tú —se tensa —me dijiste muchas cosas Damiano y
—Estuve en casa de Aylin y Víctor como ya sabes —me interrumpe con rapidez —y hablé con ellos, hablamos de ti —mira mis ojos.
—Damiano
—Aylin intentó convencerme de que todo lo que haces es por miedo y para proteger a tu hijo y que no te alejen de él —toma aire antes de seguir —y quizás debería pedirte perdón por las cosas que te dije sin saber la historia —niego
—No necesito que
—Pero no pediré perdón —suelta como si nada y aprieto mis dientes —porque aún no sé si lo haces por las razones que Aylin me comentó o si solamente quieres la herencia —él me mira interesado —a fin de cuentas, eres la única hija que le queda a Gerard —me pongo de pie notando que tiene muchas dudas, él también se levanta.
—No te debo explicaciones Damiano y me da igual lo que pienses —dejo claro logrando que alce una de sus cejas.
—Pero yo si quiero explicaciones —da un paso hacia mí —es más, quiero saberlo todo, cada detalle, lo más mínimo y quiero escuchar todo eso de tu boca —bufo.
—¿Qué te hace pensar que voy a hablar contigo? —me cruzo de brazos mirando sus ojos con desconcierto.