Siena
No dejo que Jon vea lo nerviosa que estoy ahora mismo y con pasos lentos, pero seguros camino hacia la habitación de Lucas y me detengo en la puerta para luego mirarlo, señalo esta formando una sonrisa en mi rostro y Jon se acerca confundido, sé que me la estoy jugando porque no tengo ni la mínima idea de lo que Jon hará, pero aún creo conocerle un poco, solo espero no equivocarme porque si entra ahí y habla con Lucas, este solo hablará de Damiano que es de lo único que ahora habla.
—Entra —digo mirando sus ojos —vamos, y de una vez le dices a tu hijo que eres su padre —sonrío —así te presentas y te conoce —Jon aprieta sus dientes deteniéndose bastante cerca de mí.
—No juegues conmigo Siena —habla con rabia —yo te amo, pero si me eres infiel, si intentas dejarme, soy capaz de cualquier cosa, sabes que te quitaría a Lucas —gruñe y veo la seguridad en sus ojos —y sabes que no sería para ser un padre con él porque no le quiero, solo imagínate, lejos de Lucas sin saber si come o si está bien —el maldito sonríe —no quiero engaños.
—No te he sido infiel Jon —su mandíbula deja de estar tensa cuando pronuncio esas palabras, si sabe cuándo miento entonces sabe que lo que digo es cierto.
—Sé que aún me amas —bufo
—¿Amarte? —sonrío, pero esta vez lo hago con tristeza —sí, te amé —doy un paso más acortando la poca distancia entre ambos —no sabes cuanto te amaba, para mí lo eras todo.
—Aún podemos volver a tener lo que teníamos Siena —sus manos van a mi rostro —tu único problema fue que pusiste como prioridad a Lucas en vez de a mí.
—Y tú debiste hacer lo mismo —mis ojos se llenan de lágrimas —y es que de haberlo hecho, incluso de haberlo hecho hace unos años Jon, hubiera sido capaz de olvidar lo demás, pero no te arrepientes de nada, sigues sin conocer a Lucas, sigues sin amar a este —sigo mirando sus ojos porque sí, no estoy mintiendo, mi amor por él no se apagó de un día para el otro, aún luego del nacimiento de Lucas, aun después de su primer rechazo yo seguía amándole, tenía una esperanza, pensé que cambiaría, que en un par de años iba a querer conocer a Lucas porque siempre le hablaba sobre este, pero eso jamás ocurrió y ahora miro sus ojos pensando si de verdad ese amor ya se acabó o si sigue aún algo dentro de mí y es por eso que cuando Jon se acerca a mi boca no me alejo, no lo alejo y solo acepto el beso, uno simple y corto que lo hace sonreír, pero un beso que no me ha hecho sentir absolutamente nada, cuando intenta volver a besarme me alejo unos pasos de él.
—Siena —sonríe.
—Ya no siento nada por ti Jon —mis palabras borran su sonrisa —y acabo de confirmarlo con un simple beso y no lo decidí yo, tú así lo quisiste al rechazar tanto a Lucas, me equivocaba al decir que eras el amor de mi vida —sonrío un poco —¿sabes quien si lo es? El pequeño que está dentro y que tengo el placer de que no conozcas porque así solo me ama a mí y no tengo que compartir su amor contigo —Jon no dice nada y solo me alejo cerrando con fuerza mis ojos.
—Siena —su voz detiene mis pasos, pero no volteo a verle —recuerda lo que dije, si me dejas sabes lo que pasará y más te vale que cuando salgas con Lucas nadie le vea —respiro hondo y sin decir nada me alejo teniendo en mi mente solo una cosa, debo aceptar la ayuda de Damiano para salir cuanto antes de esta casa.
Coloco la comida de Lucas en la bandeja y luego de preparar su jugo pongo este ahí también para llevarle todo, una vez que veo que no falta nada tomo la bandeja en mis manos.
—Deja eso ahí —la voz de mi padre me hace mirarlo y se acerca —Leticia lo llevará —él quita la bandeja de mis manos.
—Es la comida de mi hijo papá —hace una mueca con sus labios —le dije que
—Para eso está la niñera —deja la bandeja en la mesa y mira mis ojos —tú irás al comedor a cenar con tu familia Siena —bufo negando.
—¿En serio? No tengo hambre —intento alcanzar la comida de Lucas, pero él toma mi brazo.
—Hay invitados —respiro hondo antes de mirarlo y me suelto de su agarre rápido.
—Tus invitados me interesan tan poco papá —lo veo apretar sus dientes.
—¿En serio prima? —la voz que escucho me tensa y aparece ella que se acerca con su sonrisa de siempre y no finjo que su visita me agrada —Vine desde muy lejos y quiero cenar con ustedes —toma el brazo de mi padre —estoy cansada y
—Pudiste ahorrarte el viaje prima —mis palabras solo la hacen sonreír.
—También me alegro mucho de verte —asiento.
—Lo sé —mascullo sin dejar de mirar sus ojos.
—Papá Gerard —ruedo los ojos con esas palabras —iré al comedor, te espero prima —mira mis ojos —pasaré unos días por acá y tendremos mucho de que hablar —ella solo sale dejándonos solos y bufo, Sabrina es tan falsa como la sonrisa que hay en su rostro cuando me ve, siempre ha sido una envidiosa, una ambiciosa y alguien tan calculadora y manipuladora como mi padre.
—Sé que Sabrina y tú no se llevan bien pero
—Siempre ha querido ser tu hija y no de tu hermano —digo una gran verdad y papá se tensa —siempre nos envidió a nosotros eso ¿y sabes qué papá? —sonrío mirando sus ojos —creo que se parece más a ti que tus tres hijos juntos, deberías adoptarla —menciono sin dejar mi sonrisa.
—No es una ofensa que se parezca a mí, es más, me enorgullece, no es débil ni cobarde como ustedes mis hijos —me señala —ella tiene la ambición que siempre quise ver en ustedes y es digna de llevar mi apellido —asiento.
—Pues ahí la tienes —señalo hacia la puerta.
—Ven al comedor Siena —demanda con autoridad —ella no es nuestra única invitada y quiero que estés presente —ruedo los ojos y entonces sigo sus pasos hacia el comedor, una vez que llego veo a Jon ya sentado y sin nada de ánimo voy hacia la silla que hay a su lado, Sabrina sonríe mirándome, durante años cada error que yo cometía ella iba corriendo a decirle a mi padre, sé que deseaba con todas sus fuerzas que papá me regañara, incluso a veces me echaba la culpa de cosas que yo no hacía y por sí no fuera poco, es tan envidiosa que hasta en su momento intentó conquistar a Jon, ni siquiera sé cómo mi padre le aguanta tantas cosas, le perdona todo y hace como si fuera un ángel. Miro la comida en mi plato teniendo cero ganas de probar esta porque solo quería estar en la habitación con mi pequeño.