Damiano
En todo momento mi mirada sigue a Sabrina, le presto atención a ella, le sonrío y le hablo queriendo solo que mi atención esté en esta y es que no quiero hacer el ridículo, ahora todas las miradas están sobre mí y si miro a Siena aunque sea un momento mi cuerpo actuará en mi contra y reaccionará ante ella y no, no puedo darme el lujo de que nadie vea lo que ella me provoca por lo que intento no mirarla y solo me concentro en la mujer a mi lado que me habla más que animada y es que con Siena los nervios me traicionan.
—Damiano —miro hacia Gerard cuando me habla y su sobrina se calla, por fin, había tardado y ya su voz me atormentaba. —Me alegra mucho que aceptaras mi invitación de venir a cenar hoy aquí.
—A mí me alegra estar aquí —miento con una enorme sonrisa.
—Y yo jamás lo imaginé —Sabrina vuelve a hablar y toma mi brazo con cariño como lo ha estado haciendo hasta ahora —tenemos que ponernos al día Damiano —la miro.
—Es verdad —sonrío
—¿Qué te parece si almorzamos mañana juntos? —cuestiona y debo admitir que es rápida, el golpe en la mesa me hace mirar hacia Siena y se disculpa por haber colocado tan fuerte el vaso, ella está tensa, su mirada no es buena y es claro que su prima no le cae bien, solo sonrío porque me agrada lo que le pasa.
—Prima debes aprender más modales —comenta Sabrina ganándose una mala mirada.
—Mi esposa no necesita aprender nada más —es Jon quien habla y uno de sus brazos se coloca por encima de los hombros de Siena acercándola más a él, cosa que me hace apretar los dientes tanto que siento que se romperán, él la defiende y sí, aun la mira con amor y eso me molesta, ella podría aún amarlo y
—¿Entonces qué Damiano? —Es Gerard quien rompe el incómodo silencio que se había creado entre Sabrina y Jon. —¿almorzarás junto a Sabrina mañana? —la chica sonríe y su mirada se ilumina.
—Por supuesto que si —el hombre sonríe.
—Esta cena la hice con el objetivo de olvidar el pasado Damiano —asiento —y ahora que somos socios debemos conocernos mucho mejor —sonrío, yo ya lo conozco lo suficiente.
—Si la vida nos deja haremos muy buenos negocios, señor —sonrío y todos lo hacen, todos menos ella, la mujer que intento no mirar haciendo un gran esfuerzo.
Luego de la cena Gerard me invita a ir a su despacho en donde me brinda un buen whisky que me es imposible rechazar mientras hablamos de negocios aunque más de una vez me habla bien de su sobrina y lo que quiere me queda más que claro. Al salir de su despacho vamos al salón en donde veo a Siena hablando con Jon y odio que estén tan cerca.
—¿Y Sabrina? —cuestiona Gerard buscando a esta con la mirada.
—Recibió una llamada y salió corriendo —es Jon quien habla y él suspira.
—Siena hija —esta le mira —puedes acompañar a Damiano a su auto —ella se tensa —Jon, ven a mi despacho —demanda dejando claro que todos deben obedecerle y camino con lentitud hacia la puerta, una vez fuera voy hacia mi auto con pasos aún más lentos mientras Siena va a mi lado, ambos en silencio.
—Pudiste decirme que vendrías a cenar —es Siena quien rompe el silencio y sonrío —pasamos horas juntos y no dijiste nada —parece ofendida.
—No tuve tiempo para pensar en eso.
—¿En serio? —su pregunta me detiene y entonces la miro, no solo la miro, la estudio queriendo leer su mente.
—¿Te molesta que haya venido? —ella tensa su mandíbula y la respuesta es clara.
—Es solo que no lo esperaba —asiento —¿de qué conoces a Sabrina? —cuestiona y sigo mirando sus bellos ojos deleitándome con su belleza justo como no he podido hacer en toda la cena.
—Ella ya lo dijo —hablo con calma —hemos hecho negocios juntos, hace mucho tiempo, hacía años no la veía, ni siquiera sabia que era familia de tu padre —asiente.
—Pues parece muy feliz de verte —espeta echando a andar y la sigo.
—¿A qué te refieres? —me hago el tonto porque me encanta verla así.
—¿Has tenido algo con ella? —sabía que la pregunta llegaría y sigue caminando hasta que sujeto su brazo, como se tensa no pasa desapercibido y hago que me mire.
—¿Quieres saber si me he acostado con tu prima? —soy claro mirando sus ojos, ella no responde y baja la mirada, con cuidado coloco apenas dos dedos bajo su mentón y levanto este logrando que me mire y que todo mi cuerpo se estremezca por tenerla tan cerca y poder tocarla —No, no Siena —soy sincero —solo hemos hecho negocios juntos, eso es todo —lo que veo en sus ojos ahora me agrada.
—Bien
—¿Por qué? —sonrío —¿te molestaría si fuera lo contrario? —Siena niega, mentirosa.
—No, pero me demostraría que no eres como pienso, mi prima no atrae a nadie bueno —es claro que no se llevan nada bien.
—¿Y cómo piensas que soy? —mi pregunta queda en el aire cuando ella vuelve a caminar hacia mi auto.
—La próxima vez que vayas a venir aquí a cenar, avisa —pide deteniéndose al lado de este.
—Aún no me has escrito, no tengo tu número y me encantaría tenerlo, por cierto, ¿has pensado en lo que hablamos? —me mira.
—¿Te gustan también los superhéroes? —otra de mis preguntas queda sin responder y sonrío, ha cambiado por completo de tema —parecías saber mucho sobre esos temas cuando saliste con Lucas.
—En realidad no, pero leí algo antes de la cita.
—¿Por qué? —parece confundida —¿por qué tanta molestia? —me encojo de hombros.
—Quería caerle bien a Lucas, agradarle y —miro sus ojos —también a ti Siena —añado sintiendo como mi corazón ya late desbocado mirando sus ojos y doy un paso hacia ella.
—Siena —me detengo cuando escucho la voz y ella rápido se aleja unos pasos, miro hacia Jon qué está a unos metros.
—Tu esposo te reclama —menciono molesto y no oculto lo mucho que odio eso —piensa lo que hablamos, te estaré esperando mañana —agrego abriendo la puerta de mi auto —podemos almorzar juntos —ella me mira rápido.
—Quedaste con Sabrina —recuerda y es claro que le molestó.