El héroe de mamá

Capítulo 16: Bomba

Damiano

Mientras me ducho mi mente está fuera con ella, me encantaría raptarla, atarla y no dejarla salir nunca más de mi habitación, sonrío porque mis pensamientos hasta a mí me asustan y jamás me comportaría como un troglodita con ella, es más, sé de sobra que tiene que irse, volver a su casa y aunque odio la idea si pienso en Lucas mi enojo se calma, solo espero poder verla de nuevo, tenerla mía muchos más días y sonrío con ese pensamiento, si o si debo ayudarla y ya no es solo por Lucas.

—Me quedé esperándote —digo sonriendo cuando salgo del baño, pero me detengo en seco al ver a la mujer que está sentada en la cama y aprieto mis dientes viendo su enorme sonrisa.

—Hola amor —saluda y un nudo se forma en mi estómago mirando mi habitación.

—¿Qué haces tú aquí? —ella se pone de pie —donde está

—¿La fulana que estaba contigo? —ríe y me detengo al escuchar su ofensa —le dije que se fuera —aprieto mis dientes sintiendo lo acelerado que está ahora mi corazón, esto no puede estar ocurriendo.

—No es una fulana —mascullo con rabia mirando a Kiara que alza una ceja y nunca he odiado tanto verla como ahora.

—¿Era la tal Aylin acaso? —no respondo y me coloco rápido una camisa —Damiano

—¿Qué le dijiste? —la miro y ella sonríe.

—La verdad —mira mis ojos con orgulloso —que soy tu esposa y que no era la primera vez que metías a una fulana en tu cama, le estaba dando dinero, pero se fue sin cobrar —sus palabras logran provocarme ganas de vomitar pensando en Siena y en como se debe de estar sintiendo.

—Maldita sea —voy hacia la puerta como un desquiciado sintiendo los potentes latidos de mi corazón, ella salió de aquí, seguramente se fue sintiéndose engañada y soy un imbécil por no decirle toda la verdad antes, me dejé ganar por la pasión y ahora.

—Damiano espera —mi dolor de cabeza aumenta mientras bajo las escaleras corriendo escuchando la voz de Kiara detrás de mí.

—¡Demonios! —grito frustrado deteniéndome y paso las manos por mi rostro, Siena no está aquí.

—¿Era la tal Aylin? —ella sigue hablando —¿quién era para que te pongas así? —bufa —Damiano yo

—¡Cállate! —dejo salir mi frustración y la miro —¡cállate! —mascullo acercándome a ella cuando en realidad todo es mi culpa —me tienes harto, Kiara —le hablo cerca mirando sus ojos —no aguanto más escuchar tu voz —su mirada se llena de tristeza.

—No me hables así amor —intenta tocar mi rostro, pero agarro antes su mano.

—No soy tu amor —me alejo de ella —me casé contigo para hacerte un maldito favor —la señalo con rabia —para que heredaras porque éramos amigos y te dije —rio negando —te dije que no te amaba, que jamás lo haría, te lo dejé más que claro —sus ojos se llenan de lágrimas —incluso te hablé de alguien a quien amaba Kiara y todo eso siempre lo has sabido —ella se acerca.

—Pero yo me enamoré de ti —niego con la cabeza.

—Llevo años intentando aguantar Kiara —escupo las palabras cansado —pero hasta aquí llego —dejo claro —esta mentira acaba hoy, lárgate y quiero el divorcio —comienza a negar —no seguiré casado contigo porque estás loca, maldita sea me persigues todo el tiempo cuando sabes de sobra que todo siempre fue falso y que no te amo —soy sincero —recibirás los papeles del divorcio y firmes o no dejaré de ser tu esposo.

—Damiano —la ignoro y le doy la espalda, escucho sus gritos, pero no vuelvo a ella como siempre he hecho sintiendo lástima y voy directo hacia mi auto, debo encontrar a Siena y aunque ya es tarde debo explicarle todo, debo hacer que ella entienda, que me perdone por no hablar antes. Golpeo fuerte mi volante mientras conduzco pensando en mil maneras de hablar con ella, ella abrió su corazón ante mí, me contó su historia, fue sincera y se entregó a mí confiando plenamente, y yo, yo acabo de romper esa confianza que había ganado.

—Soy un imbécil —susurro deteniendo el auto frente a la casa y bajo de este, miro la mansión dando un suspiro y arreglo un poco mi ropa y mi cabello, no sé que hago aquí ni que diré, es la casa de su padre en donde también está su esposo, pero hoy debo hablar con ella y eso haré, al pasar por el jardín tomo una rosa y entonces llego con esta a la puerta y espero paciente que me atiendan.

—¿Damiano? —la voz del señor Beckham me hace sonreír —cuando la empleada me dijo no me lo creí —dice acercándose a mi mientras pienso bien lo que diré, obviamente no puedo decirle que vine a ver a su hija con la que he pasado toda la mañana en mi habitación.

—Busco a Sabrina —miento mostrando la rosa —no pude ayer salir a comer con ella así que

—¿Vienes a pedir perdón? —él se acerca mostrándose feliz de que esté aquí —a mi sobrina le encantará verte Damiano.

—¿Está aquí cierto? —él asiente.

—La buscaré ya mismo —expresa sin dejar su sonrisa —ah y quédate a cenar —solo asiento con sus palabras y él se aleja, bufo mirando la rosa con ganas de romper esta y respiro hondo, la casa está en silencio y observo las escaleras con deseos de ir por esta y buscar a Siena por todo el lugar, solo que sé que eso causaría problemas.

—Me gustó mucho la rosa —habla Sabrina mientras caminamos por el patio y aunque ha dicho miles de palabras, pocas en verdad he escuchado —Damiano —se detiene y me mira —podríamos fijar fecha para otra cita —ella sonríe mirando mis ojos.

—Sabrina —trato de sonreír —¿sabes si Jon está en casa? Me gustaría tratar algunos negocios con este —ella rueda los ojos.

—Dudo que Jon esté para negocios —vuelve a echar a andar y la sigo.

—¿Le sucede algo?

—Mi prima —expresa con fastidio —no fue a la empresa, no está en la casa y anda perdida —todo mi cuerpo tiembla, ella no ha llegado, pero salió hace horas de mi habitación, por dios, voy a enloquecer —Damiano

—¿Eres cercana a Siena? —la chica se detiene y mira mis ojos mientras asiente y me pregunto como es que alguien puede mostrar tal nivel de hipocresía, definitivamente he logrado odiar como nunca antes había odiado a todas las personas de esta casa, los únicos que aquí valen la pena son Siena y Lucas, solo ellos y a los demás, pienso destruirlos por completo.




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