Siena
Un desastre, en eso se resumen las vacaciones de Jon, subir al avión con Lucas es algo que simplemente no deseo volver a hacer, tener que controlar a Jon cuando pierde la paciencia con este porque no le habla ya me tiene agotada y ahora mi cabeza duele, la noche fue un tormento y Lucas despertó varias veces por pesadillas y claro, estoy segura de que soñaba con un maldito avión o con Jon, ambos le provocan suficiente miedo para hacerle tener pesadillas. Respiro hondo saliendo de la habitación de Lucas luego de casi no dormir nada y pensar que ni siquiera llevamos un día completo aquí hace que mi dolor de cabeza aumente. Al llegar a la cocina escucho la voz de Jon que parece estar discutiendo por teléfono y solo me quedo en la puerta mirando a este que camina de un lado al otro y se queja por todo, definitivamente parece haber problemas y cuando cuelga maldice por lo alto.
—¿Qué sucede? —se asusta cuando hablo y se da la vuelta rápido, parece agitado y bufa pasando una mano por su rostro.
—Hay problemas en la empresa y debo volver —evito sonreír ampliamente con la buena noticia.
—Haré las maletas.
—Tú vas a quedarte aquí Siena —mi ceño se frunce y él se acerca.
—Pero debes volver, ¿qué sentido tiene hacer unas vacaciones y no poder estar aquí? —se detiene mirando mis ojos.
—Porque voy a volver y estaremos los seis días que te prometí —su sonrisa me desconcierta —solo regresaré, controlaré la situación y créeme que mañana habré regresado como si es de noche —respiro hondo con esas palabras, maldición —Entiende, no voy a llevarte para entonces volver, tener que soportar nuevamente a Lucas subido en un avión me estresa —sigo en silencio.
—¿Qué problema hay en la empresa?
—Harán una auditoria —responde pasando por mi lado y solo me quedo pensando en sus palabras deseando que encuentren algo muy mal en esta y que acabe en la cárcel.
—Mami —me giro rápido cuando escucho a Lucas y le sonrío acercándome a él —tengo hambre —añade mirando la cocina y beso su mejilla con cariño.
—oh no, no cocinaré —mira mis ojos —iremos ahora a conocer el restaurante del hotel —toco su rostro con cariño y sonriendo, sin entender para que Jon escoge una habitación con cocina incluida cuando es obvio que no voy a usar esta.
—Lucas —Jon se acerca a este que se tensa y aprieta fuerte mi mano —debo irme, pero mañana volveré —le dice y el niño solo calla como siempre —y así nadaremos juntos en la playa —le sonríe, Jon me mira y bufa —¿Lo ves?
—No te conoce Jon —defiendo a Lucas —dale tiempo para que él pueda verte como un amigo.
—Ya tengo un amigo —esas palabras logran tensarme y Jon baja la mirada hasta él.
—¿Un amigo? —lo mira con curiosidad —¿qué amigo? —sigo tensa deseando que Lucas haga silencio, pero el pequeño levanta la cabeza y mira los ojos de Jon.
—Un amigo —repite y ahora siento que el suelo se mueve a mis pies, cuando abre la boca solo hablo rápido.
—Es un niño —Jon me mira —tiene amigos imaginarios Jon y
—Claramente, no es normal —bufa y entones solo va hacia la puerta mirando su reloj y sale dejándonos solos en medio de la mejor habitación de este hotel.
—No es imaginario —habla Lucas ahora —es Damiano —suspiro colocándome a la altura de este y miro sus ojos.
—Mi amor —pienso bien mis palabras —No hables de Damiano con Jon.
—¿Por qué? —es su pregunta que me deja en blanco porque hay cosas que son demasiado difíciles de explicar
—Porque ese es tu secreto —lo señalo y sus ojos brillan —y un secreto no se cuenta —el niño sonríe.
—Tengo un secreto —susurra y lo tomo en mis brazos sonriendo.
—Hora de ir a desayunar.
Salgo del ascensor cuando llego a la planta baja en donde está el restaurante, pero me quedo completamente quieta al ver todas las mesas vacías sin saber qué sucede y sí, es muy raro, pero entonces Lucas se mueve entre mis brazos inquieto.
—¡Papá! —grita la palabra alto y fuerte bajando de mis brazos y corre, entonces es que lo veo, es Damiano quien lo espera agachado con los brazos abiertos y quien lo recibe sonriendo, yo solo me quedo quieta con mis pies que parecen anclados al suelo sin saber qué demonios hace aquí cuando Jon hace minutos que... ¡Por dios!
—Fuiste tú —son mis palabras cuando me detengo frente a él que se pone de pie —tú hiciste lo de la auditoria —lo señalo y es obvio que mis palabras al decirle que lo quería lejos han sido completamente olvidadas por él —Crees que encuentren algo que
—No Siena —sonríe —la empresa está limpia. No van a encontrar nada, solo lo hice para que Jon los dejara solos —responde como si nada.
—Pero…
—Tu padre cree que estoy en mi país por problemas familiares y Jon tenía que estar en la empresa —se encoge de hombros —¿de verdad pensabas que estarías una semana con Jon en este paraíso? —él sonríe un poco mirando mis ojos.
—Pero Jon volverá —bufa.
—Créeme que no podrá —sigue sonriendo como si lo tuviese todo calculado.
—Pero me pedirá volver —muestro mi teléfono —y entonces tendré que —Damiano toma mi teléfono y sin avisar ni nada solo deja este caer en una jarra con agua que había en la mesa a su lado, lo miro incrédula y luego a mi teléfono que estoy segura de que luego de eso no servirá para nada.
—Por dios que
—Le dirás que perdiste tu teléfono y mientras estaremos una semana aquí disfrutando de unas vacaciones que ya ha pagado —sonríe dejando claro que la idea le encanta, entonces mira a Lucas —¿Qué te parece si vamos a pescar campeón? —el niño asiente.
—Pero no sé —su sonrisa se borra al decir las palabras y Damiano solo ríe.
—Yo tampoco, pero tengo a alguien que nos enseñará y además —se acerca más a Lucas —ya tengo un barco así que vamos —toma su mano y Lucas ni siquiera me mira cuando lo sigue.
—No vamos a subir a un barco —hablo rápido caminando detrás de ambos —Damiano es peligroso y Lucas le teme a los aviones, quizás también a los barcos y —me callo de golpe cuando se detiene y me mira.