Damiano
Solo hemos estado un día juntos aquí y siento que ya las vacaciones se están acabando, ojalá pudiéramos estar así siempre, pero antes Siena debe cortar todo tipo de lazos con Jon, así cuando mi sueño se cumpla, ella ya no tendrá miedo de que este la busque o miedo por su padre, podrá vivir como siempre ha querido y Lucas podrá ser el niño que debió ser, uno libre que juega y ríe al aire libre sin tener que esconderse de nada y de nadie porque él no ha hecho nada malo y no merece vivir así solo por ser como es. Camino de un lado al otro del pasillo esperando que ellos salgan de la habitación, pero eso no sucede y cansado de esperar doy dos suaves toques en la puerta y entonces espero, espero y vuelvo a tocar hasta que la puerta se abre, pero bajo la mirada y es Lucas quien sonríe aún vestido con un pijama.
—Hola papá —la palabra como siempre me hace sonreír.
—Hola campeón —entro a la habitación revolviendo su cabello y la busco a ella con la mirada —¿Y mamá? —miro al pequeño que señala hacia una puerta.
—Tengo hambre —se queja alejándose de mí y va hacia los juguetes que tiene en el suelo, suspiro y camino hacia la puerta que señaló, me niego a creer que Siena esté durmiendo, sí, ayer pasamos todo el día en ese barco y entiendo que estuviese cansada, pero son casi las nueve de la mañana y al abrir la puerta me quedo quieto mirándola, sí, ella aún duerme y mis pies se mueven como si fuera atraído por un imán, su cuerpo está cubierto por una manta y parte de su cabello está en su rostro, con sumo cuidado rozo el cabello con mis dedos dejando su rostro limpio de estos y sonrío sintiendo envidia de la almohada que ahora abraza.
—Tengo hambre —la voz de Lucas hace que ella abra los ojos y se queda quieta mirándome, ¡diablos!
—¿Qué haces aquí? —rápido se incorpora asustada y Lucas ríe viniendo hacia nosotros.
—Lucas estaba preocupado por ti —aclaro mi garganta —y es tarde, pensé que algo te había pasado así que —me callo cuando ella murmura algo luego de ver el reloj y rápido sale de la cama.
—Dios —se queja —no puedo creer que haya dormido tanto —ni yo, pero no digo nada y solo sonrío —Buenos días mi amor —deja un beso en la mejilla de Lucas —ahora bajaremos a desayunar —le promete al pequeño que asiente rápido y ella va corriendo hacia el baño, Lucas me mira y sonríe, yo también lo hago, pero sintiendo envidia de él por no haber recibido un beso, niego con el rumbo de mis pensamientos.
—Dale un anillo —alzo una ceja mirando al niño cuando habla y me acerco a este.
—¿De qué hablas? —se queda pensativo, luego sale corriendo de la habitación y lo sigo, al llegar a ese rincón en donde están todos sus juguetes toma un cómic y se acerca a mí con este en sus manos, él hojea este hasta que se detiene en una de las páginas y señala, sí, puedo ver a Supermán con un anillo en sus manos dándoselo a Lois Lane y Lucas señala la otra página en donde esta besa su mejilla, solo sonrío mirando al pequeño, es demasiado inteligente y ha notado mis celos.
—No soy Superman —digo sonriendo y su sonrisa aumenta.
—Eres el héroe de mamá —me señala —mi papá —me pierdo en sus ojos sin saber como responder a eso.
—¡Vamos a desayunar Lucas! —grita Siena que sale de su habitación ignorándome por completo y Lucas corre detrás de ella, yo lanzo una mirada al cómic antes de salir y solo niego sonriendo.
—Quiero otro —pide Lucas señalando la tarta y le echo otro trozo al notar que su madre no se opone.
—¿No tienes hambre? —cuestiono al ver que ella apenas ha probado el desayuno y me mira, en su semblante se nota que algo no va bien —¿te sientes mal? —me preocupo al instante viendo su rostro demasiado pálido.
—Solo me molesta ese olor —hace una mueca señalando la mermelada y alzo una ceja.
—Siena
—Comí demasiado ayer y algo debió caerme mal —pasa las manos por su rostro.
—Hay un consultorio y
—No, no, estaré bien —me mira y luego pasea la mirada por el restaurante —no lo entiendo —susurra —está vacío desde que llegamos y
—Compré el hotel —su mirada vuelve a mí tan rápido en cuanto acabo la frase y me mira claramente sorprendida o enojada o ambas cosas.
—¿Bromeas? —respiro hondo dejando de mirarla —mi padre tiene mucho dinero Damiano —habla y la miro sin entender —pero apuesto a que la mayoría lo consiguió haciendo negocios ilegales, pero tú —me señala —estoy segura de que tienes mucho más dinero que él —ríe sin creerlo y sigue mirando mis ojos.
—Siena
—¿Sabes por qué mi padre te aceptó en un principio en la empresa? —continúa hablando —Jon le dijo que podían encontrar algo en tu contra porque definitivamente tu fortuna no era legal, aunque claro —suspira —la llegada de Sabrina apuesto a que cambió los planes, mi padre ve que ganará dinero si te casas con esta —me muevo incómodo en mi silla sabiendo de sobra lo que insinúa y entonces me animo a mirar sus ojos, debo contarle todo ahora.
—Casi toda mi fortuna es gracias a mi padre —comienzo diciendo una gran verdad —cuando este murió heredé mucho dinero, propiedades, negocios y —pienso bien mis palabras —un puesto que me permite hacer prácticamente lo que quiero —añado sin dar detalles ya que Lucas está sentado a la mesa.—Y sí Siena, he querido desde que te conocí contarte todo, pero no me atrevía por miedo a —miro sus ojos —por temor a que me tengas miedo luego —ella sigue mirándome —Siena yo soy
—No quiero saberlo —murmura pero niego.
—Quiero contarte —dejo claro y ella niega.
—Damiano no me interesa —es clara y niego nuevamente —solo quiero que me prometas algo —la miro interesado —hagas lo que hagas y pase lo que pase quiero que Lucas siempre esté bien y que nada de eso va a lastimarlo —sonrío con eso.
—Te prometo que mi vida y mis negocios jamás van a hacer que tú o Lucas salgan lastimados Siena —ella asiente y se pone de pie.
—Necesito tomar aire —admite saliendo bastante rápido del restaurante y solo me quedo mirándola a través del cristal sintiéndome demasiado preocupado.