Siena
Un solo día, eso es lo único que nos queda en este lugar y sinceramente aunque nunca me ha gustado la playa he amado estar aquí, ha sido como ir al paraíso acompañada de mi hijo y esto es todo lo que quiero para ambos, poder ser así, felices sin miedo a nada ni nadie. Doy un largo bostezo observando las fichas en mis manos y con disimulo miro mi reloj, apenas se ha puesto el sol y ya tengo mucho sueño, algo que no entiendo porque dormí al mediodía y bufo recordando eso, he pasado todos estos días con sueño, con hambre que me ha hecho levantar a las dos de la mañana a comer algo y al otro día he amanecido de cabeza en el baño vomitando gracias a mis locuras.
—Te toca Siena —la voz de Damiano me saca de mis pensamientos y pongo cualquier ficha en la mesa, el juego es simple y sencillo, mi hijo ríe lanzando una de las suyas y Damiano no lo piensa mucho y juega, todos jugamos sin pensar y sí, siempre decimos que Lucas ha ganado.
—He perdido de nuevo —me quejo dando otro bostezo y Lucas ríe feliz diciendo que ha ganado.
—Voy por mi cuento —expresa saliendo rápido de la mesa y como cada día desde que estamos aquí hará que Damiano le lea por horas.
—¿Te sientes bien? —no lo miro cuando habla —te dije que debías ir a ver a un doctor y
—Damiano mi hermano es médico y sé mucho sobre medicina —miro sus ojos —estoy bien —mascullo y él solo asiente.
—Mañana
—Sí, debemos viajar —suspiro mirando hacia Lucas que odia los aviones —desearía quedarme aquí.
—Puedes hacerlo si quieres —miro a Damiano —puedes quedarte Siena, te prometo que ni tu padre ni Jon llegarán hasta ti.
—Y tendré que estar escondida siempre junto a Lucas —rio —sería lo mismo que antes Damiano —él sigue mirándome —estás raro desde hace días —suelto atenta a cada uno de sus movimientos.
—Te hablé de mi familia y
—Y te dije que no quería saber nada de eso —me apresuro a decir y asiente.
—Puedo hacer por las buenas las cosas, lograr tu divorcio, que Jon te deje en paz, quitarle poder a tu padre, pero lleva tiempo Siena —respiro hondo sabiendo eso —pero también lo puedo hacer por las malas y darte la libertad que quieres —me tenso con sus palabras y miro sus ojos.
—Hablas de —ni siquiera logro pronunciarlo y él solo se me queda viendo —Damiano odio a Jon, pero enterrarlo no me dejaría dormir por las noches —dejo claro y él sigue callado.
—Por las malas no solo me refiero a eso Siena —me pongo de pie.
—Tengo mucho sueño, ¿puedes seguir con Lucas y leerle su cuento? —Damiano asiente con lentitud.
—Siena —su voz me detiene —hay algo que debo contarte y que no he querido hacerlo aquí —siento mi corazón agitarse.
—Solo me queda esta noche Damiano —miro sus ojos —déjame ser feliz —él asiente entendiendo mis palabras y entonces me alejo con lentitud sintiéndome algo mareada, sí, Damiano tiene un lado oscuro al parecer y lo peor es que a mí eso no me causa miedo.
Bajamos del auto y junto a Lucas comienzo a caminar hacia el Jet de Damiano, solo que mi pequeño se detiene y lo miro, él está tenso y sé que tiene miedo así que me pongo a su altura para intentar calmarlo aunque la última vez no lo logré.
—Siena —levanto la mirada para ver a Damiano detrás de él —Déjanos a solas, ve subiendo al Jet —me guiña un ojo manteniendo sus manos a su espalda y dudo mirando los ojos de mi hijo.
—Te amo mucho —son mis palabras besando su frente y entonces camino hacia el Jet, antes de entrar a este volteo a verlos y Damiano está agachado hablando con Lucas mientras sonríe y me encantaría saber de qué hablan, pero supongo que tendré que aguantar. Tomo asiento y al instante una chica se acerca a preguntarme si deseo algo y solo me niego nerviosa esperando a Lucas, pero al escuchar risas y mirar, ambos entran, Lucas viene delante corriendo y lleva una capa de héroe y Damiano lo sigue sonriendo, mi pequeño como si nada se sienta a mi lado y Damiano frente a ambos y ahora si deseo saber qué le dijo.
—Llegaremos en unos minutos —comenta Damiano que no ha dejado de mirarme y ya eso incomoda.
—¿Qué le dijiste? —cuestiono mientras Lucas solo juega y él sonríe.
—Secretos de hombres —ruedo los ojos con sus palabras y dejo de mirarlo sabiendo que Lucas tampoco me dirá nada.
Podría decir que soy una completa estúpida por volver al infierno caminando como si nada, pero entro a la casa dando un suspiro intentando aguantar mis náuseas y luego de dejar a Lucas en su habitación voy a la mía y al llegar ahí está Jon, pero no solo él, la habitación está decorada con rosas y todo es realmente hermoso.
—He estado preocupado, nervioso y odiando estar lejos de ti —son sus palabras sin dejarme hablar —nunca debí dejarte allá Siena, pero estar aquí solo, me sirvió para darme cuenta de lo mucho que te amo —trago en seco cuando se acerca.
—Jon perdí mi teléfono y
—Y tuviste tus vacaciones como necesitabas —sus manos van a mi rostro —con eso estoy feliz Siena —alzo una ceja, esperaba gritos, pero no los hay y es raro —¿te sientes bien? —asiento un poco, pero debo sujetarme de su camisa cuando mis piernas se debilitan.
—He estado sintiéndome horrible, algo me cayó mal y he tenido mareos constantes que
—Dios ya enfermaste —maldice por lo alto —iras al médico ahora —ordena y niego.
—Jon no quiero ir
—Te llevaré, te harán exámenes y te verán —toma mi brazo —seguro te contagiaste de algo Siena, sabía que ese lugar era mala idea —sigue quejándose mientras me lleva fuera de la habitación y solo lo sigo sin querer poner resistencia.
Entro al consultorio de la doctora luego de estar esperando los resultados de todos los análisis que me han hecho y suspiro mirando todo y sí, estoy sola, Jon me espera fuera del hospital porque dice que los hospitales están llenos de virus y odia las enfermedades así como el olor, cosa que me hace rodar los ojos.
—Siena —miro a la doctora sonriendo —hacía mucho que no venías —admite saludándome con cariño y se sienta frente a mí.