El héroe del desierto: El Brillo de la venganza

Capítulo 9: El Gran Héroe De West Town

"¡YA!" Era Lo Último Que Ocurrió Después Del Disparo De Las Balas De Las Dos Armas.

El Sol Resplandia En Todo Su Esplendor Antes De Llegar A Su Final. El Viento Paro, La Arena Se Detuvo, El Sol Decía Adiós Por Hoy Para Dar Paso A La Luna.

Todo El Pueblo Me Decía Adiós Y Gracias Por La Ayuda.

Nos Veríamos En Su Tiempo Para Liberar A Mi Pueblo... ¿O No?

Abrí Mis Ojos Y Vi Lo Que Paso, Era Un Milagro!, Su Bala Fallo Y No Me Dio!, Pero La Mía Dio En El Blanco, El Cual Era Su Mano.

Al Segundo Después Él Se Retiró Y Yo Gane El Duelo, ¡Era Un Milagro!

Y Como El Prometió Se Fue Del Pueblo Sin Antes Darme La Mano En Señal De Amistad Y Respeto.

"Vaya, No Esperaba Tanto Honor En Tu Palabra" Le Dije A Rober.

"¿Pensaste Que No Cumplo Mis Palabras?" Me Dijo Rober.

"Al Pertenecer En Uno De Los Clanes De Ladrones, Bandidos Y Saqueadores Más Peligrosos, Claro Por Qué, ¿No?" Le Dije.

"¡jajajajaja! Yo Siempre Cumplo Mis Promesas, Como Tú Las Haces." Me Dijo.

"Cierto, Tienes Razón. Mi Maestro Estaría Orgulloso." Le Dije.

"¿Pero Pasando De Eso Tengo Una Pregunta?

¿Por Qué Viniste A Este Pueblo?" Me Pregunto.

"Vine En Busca De Personas Que Me Ayudaran A Vencer A Los Radiadores Del Oeste Y Me Dijeron Que Este Pueblo Me Ayudaría." Le Dije.

"De Acuerdo Me Decidí, Te Ayudare A Eliminar A Los Radiadores Del Oeste De Tu Pueblo Pero Con La Condición De Que No Quede Ni Uno Para Que Nosotros Seamos Más Peligrosos" Me Dijo.

En Eso Yo, Acepte Su Ayuda. Nos Veríamos Todos Aquí Con El Pueblo Ese Día.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.