El Hijo de la Mafia

CAPITULO 9

-. Señora debe comer algo

-. Camelia ya te dije que me llamaras por mi nombre – respondo sin mirarle – no tengo hambre

-. Elizabeth apenas y probo bocado en el desayuno, recuerda que esta embarazada – insiste  

-. Los nervios me han quitado el apetito Camelia – respondo

-. Señora – Giovanni se hace presente en la sala y dirijo mi mirada a él

-. ¿Sabes algo de Eros? – le pregunto

-. El Don está bien señora no tiene porque preocuparse

-. Giovanni no me pidas eso, la persona que me envió esos mensajes estaba en el mismo lugar que él y tu escuchaste su amenaza – le recuerdo

-. El Don esta con los escoltas y ellos no permitirán que le  suceda algo

-. Aun así él ya debería de haber vuelto

-. Señora debe de comer  e ir a descansar cuando el Don regrese lo que hará primero será ir a verla a su habitación

-. Camelia tráeme el almuerzo hasta aquí, comeré en la barra del bar – digo ignorando las palabras de Giovanni

-. Pero señora

-. Ya Giovanni he dicho que no, entiende que no pienso moverme de aquí hasta que llegue Eros – ambos me miran resignados y Camelia se retira a buscar lo que le pedí, Giovanni me mira un instante y luego se retira dejándome nuevamente sola.  

No sé cuánto tiempo llevo esperando a que Eros llegue, Camelia ha insistido no sé cuantas veces ya en que vaya a mi habitación a descansar, pero la angustia de que le pueda pasar algo no me deja estar tranquila, es claro que la persona que me envió aquellas imágenes está muy cerca de Eros y aunque aun no tengo claro mis sentimientos hacia él, no puedo dejar de preocuparme es al padre de mi hijo.

Mi bebe desde que Eros se fue ha estado muy intranquilo no deja de moverse y sé que es debido a que percibe a través de mi la angustia y preocupación, coloco mis manos en mi barriga y respiro profundo intentando tranquilizarme un poco, el sonido del ascensor llama mi atención y rápidamente me levanto y camino hacia el, veo salir a Eros e inmediatamente me acerco a él y le abrazo, mis lagrimas se abren paso y Eros me acaricia la espalda y besa mi cabeza

-. Tranquila Liz, ya estoy aquí – murmura

-. Estaba tan asustada

-. Lo sé amor pero debes estar tranquila – coloca su mano en mi barriga y se aleja un poco para mirarme a los ojos – por nuestro pequeño – claudica y acerca sus labios hasta los míos dejándolos  a escasos centímetros, me mira suplicante y soy yo quien termina de cortar la distancia para darle un casto beso pero el aprovecha para profundizar el beso y lleva sus manos a cada lado de mi rostro, su beso aunque es lento y dulce está cargado de deseo y anhelo, la respiración comienza a faltarnos y separa nuestros labios para unir nuestras frentes – Mi sei mancato tanto amore mio (te he extrañado tanto mi amor ) – sus palabras me llenan de ternura, suspira y me da un suave beso en la frente para luego bajar hasta la altura de mi barriga - Ciao mio piccolo, spero che ti stia comportando bene, sono già qui (Hola mi pequeño espero te estés portando bien,  ya estoy aquí) – le habla y nuestro bebe en respuesta comienza a moverse con más intensidad, miro a eros con fingida molestia – No pequeño tranquilo que mami se molestara – murmura él divertido

-. ¿Por qué no te vas a dar un baño y así te quitas ese olor a humo? – pregunto y el se levanta para quedar nuevamente a centímetros de mis labios

-. Claro pero necesitare que alguien me ayude con la espalda – murmura y me da un casto beso en la comisura de mis labios - ¿Por qué no nos damos ese baño juntos? – pregunta

-. Sigo molesta contigo – respondo y con sus dedos traza círculos en la parte baja de mi espalda haciendo que mi cuerpo reaccione a sus caricias erizándose por completo, comienza a besar la base de mi cuello haciéndome temblar y llevo mis manos a su tonificada espalda para sujetarme

-. Lo sé y yo también lo estoy contigo por no haberme dicho que estabas recibiendo esos mensajes – mete sus manos dentro de mi blusa y puedo sentir el roce de sus dedos con mi piel, suspiro y reprimo un gemido mordiendo mi labio inferior – déjame hacerte olvidar – sus palabras me caen como un balde de agua fría y me tenso, al notarlo se separa un poco de mi  

-. Yo quiero recordar Eros, no olvidar ¿es que aun no lo entiendes? – le pregunto y esquiva mi mirada, sé que mis palabras le han afectado por lo que termino de separarme de él y me doy vuelta para caminar hasta la sala dejándolo solo en el recibidor, segundos más tarde el aparece en la sala y vuelvo a notar el miedo en su mirada - ¿a que le temes Eros? ¿Qué es lo que tengo que hacer para que me cuentes toda la verdad? ¿Es que debo esperar a que sea ese desconocido de los mensajes quien me diga cuáles son tus secretos?




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