El Hijo de la Mafia

CAPITULO 13

-. Te vi pasar y me acerque a ti, a saludar – responde con tranquilidad y asiento - ¿Y tu esposo?

-. Bien, en el hospital – respondo tajante

-. Verte embarazada me recuerda cuando estábamos juntos – dice con seriedad y suspiro – aunque claro lo perdiste antes de que se pudiera notar, de no ser así las cosas entre ambos pudieron ser distintas ¿cierto?

-. Posiblemente David, pero perder ese bebe fue el fin para nosotros, ambos sabemos que me culpabas y yo ya tenía suficiente con mi propio dolor como para cargar con tu odio…

-. No fue así – me interrumpe – solo me dolía verte sufrir, jamás te culpe yo te amaba – dice y toma mi mano con la suya – aun te amo y vine aquí por ti, para recuperarte

-. David eso no es posible

-. Pero claro que no lo es – escucho la voz de Eros y me tenso, suelto la mano de David rápidamente, Eros se posiciona a mi lado y cuando nuestras miradas se encuentran la furia en sus ojos me asusta – creí dejarte en claro que te quería lejos de mi mujer Márquez

-. No me das miedo D´Luca – responde David retándolo, Eros sonríe de medio lado pero en su mirada solo hay furia

-. Si no te mato en este momento es por no alterar a mi esposa – Dice amenazante y coloco mi mano en su antebrazo

-. Eros por favor – le doy una mirada de suplica y asiente

-. Giovanni

-. Don – contesta colocándose a nuestro lado

-. Ya sabes qué hacer con esta basura – dice e inmediatamente Giovanni le hace señas a dos de los escoltas y toman a David de los brazos

-. Eros no por favor – suplico

-. Siempre escondiéndote detrás de tus matones – dice David y Eros da un paso hacia el

-. No pienso ensuciar mis manos con la sangre de un bastardo como tú y deberías de agradecer que sigas vivo a mi esposa, pero un intento más de acercarte a ella o a mi hijo y no tendré contigo la piedad y consideración que en este momento te tengo – responde Eros conteniendo la furia se gira y me hace levantar – Vamos Elizabeth – los hombres se llevan a David quien forcejea tratando de soltarse

-. ¿Qué le harán? – Pregunto y Eros no me responde, intenta hacerme caminar pero me niego a dar un solo paso – te pregunte algo y espero una respuesta

-. Solo le darán un recordatorio de porque no debe acercarse a ti

-. ¿Lo golpearan? – Inquiero y asiente – Eros él solo quería hablar conmigo no tenias derecho de hacer eso – le recrimino

-. A ese bastardo lo quiero lejos de ti

-. ¿Por qué? Estoy casada contigo, tendré un hijo tuyo no tienes porque sentir celos David solo es un amigo él…

-. Ese amigo tuyo fue el maldito que te vendió a Verona – responde con furia dejándome sorprendida

-. Eso no puede ser cierto

-. Dime una cosa Elizabeth ¿Quién te llevo al hotel de Verona en Venezuela? – Pregunta - ¿Quién te consiguió el trabajo en ese hotel Elizabeth?

-. David – respondo en voz baja aun sin poder creer lo que me dice

-. Yo no soy un santo Elizabeth pero jamás y que te quede bien claro jamás le haría algo como eso a la mujer que amo – dice serio y asiento, guardamos silencio unos minutos mirándonos fijamente a los ojos – vamos te llevare al ático

-. No – niego y suspira

-. Elizabeth debes volver…

-. He dicho que no Eros, en ese lugar me volveré loca quiero comprar las cosas del bebe – respondo colocando la mano en mi vientre y él asiente, colocando su mano junto a la mía y en ese momento mi bebe da una pequeña patadita haciendo que la mirada de Eros se ilumine – vuelve con nosotros Eros

-. No, lo hare después de acabar con quien amenaza nuestra seguridad Elizabeth hasta entonces lo mejor es no volver allí – responde pero sé que no es el único motivo – ¿Te gustaría que te hiciera el eco hoy para saber el sexo y así compras las cosas que gustes? – pregunta y asiento

-. Quisiera que hiciéramos eso juntos

-. Yo no soy buen decorador Eliz




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