El hijo del inframundo

Capítulo 14

Zoí no estaba en la Academia. Estaba en un prado de amapolas rojas que exhalaban un aroma dulce y pesado. El cielo era de un azul violáceo eterno y el sonido de un río cercano lo envolvía todo.

~Te ves cansado, pequeño sobrino ~dijo una voz suave, como el roce de una pluma.

Hipnos estaba recostado sobre una nube de niebla, luciendo un aspecto juvenil y relajado. Era un dios cetónico bastante bello; de piel ceniza como muerto, pelo largo platinado y rizado, sus ojos violeta apenas se veían tras su desprolijo fleco y sus alas en las sienes se agitaban perezosamente.

~Señor Hipnos ~saludó Zoí en el sueño~. ¿Qué haces aquí?

~Solo pasaba a ver si el ruido de la superficie te dejaba dormir. Zagreos dice que estás estresado y Melinoe... bueno, ella está recolectando pesadillas nuevas para tu regreso. Todos te mandan saludos. Tu padre me mando a que te diga algo... algo...~bostezo acomodándose más en sus nubes~... no lo se, ya me acordare después. En fin. Descansa, Zoí. El mundo de los despiertos es agotador, no dejes que te robe la paz.

El dios del sueño le sopló una pizca de arena brillante a los ojos y todo se volvió negro.

Hasta que un estruendo lo devolvió a la realidad.

~*~¡PUM!~*~

La puerta de su habitación se abrió de par en par. Eftheía entró como un torbellino de energía, agitando su ¨espejo de memorias¨ y con los ojos brillando como dos faros.

—¡Zoí! ¡Zoí, no te lo vas a creer! —gritó ella, saltando sobre los pies de la cama, sacudiéndolo para que despertara.

Zoí se incorporó de golpe, frotándose los ojos, todavía procesando la arena de Hipnos. Escucho a Rogmí gruñir desde el otro lado de la habitación.

—¡Raz me invitó a la gala! —chilló ella, ignorando las quejas—. ¡El hijo de Ares! ¡El chico más guapo e inteligente del ala norte! Es la primera vez en años que alguien me invita a mí en lugar de tener que andar yo rogando por un acompañante ¡Voy a ir con Raz!

—¡¿Con Raz?! —Rogmí se levanto de golpe, lanzándose de la cama como si algo lo hubiera mordido, pareciendo que acababa de morder un limón—. ¡Ni de coña! ¡Ese es mi hermanastro mierda, Eftheía! ¡Es asqueroso! ¡Los mestizos no podemos salir con otros mestizos si son familia cercana, eso es incesto nivel Olimpo!

—¡Ay, por favor, Rogmí, no seas dramático! —Eftheía le sacó la lengua—. Raz es hijo de una ninfa, no de una humana. Genéticamente es más "espíritu de la naturaleza" que otra cosa. Mi madre dice que, bajo las leyes de la Academia, eso cuenta como una unión diplomática. Además ¡Estás envidioso!

—¡¿Envidioso yo?! —Rogmí estaba rojo de rabia.

—¡Sí! Porque a ti nadie te ha invitado nunca a nada y mucho menos alguien tan guapo, inteligente y que sabe combinar las medias como Raz —Suspiro enamorada.

—¡Raz es un idiota que pasa más tiempo mirándose al espejo que entrenando! —rugió Rogmí.

—¡Pues ese idiota tiene pareja para la gala y tú no JAJA! —Eftheía se giró hacia Zoí—. Escucha, esta semana estaré ocupada con los preparativos de la fiesta y buscando un vestido ideal asique no nos veremos tanto pero bueno ¡Nos vemos en el desayuno!

Eftheía salió dando saltitos. Rogmí se quedó allí, echando humo y lanzando cosas a su blanco. Mientras buscaba que más lanzar una vez se le acabaron las armas sus ojos finalmente se posaron en Zoí, quien no había comentado nada y seguía sentado en la cama, todavía algo aturdido.

—Esa sabelotodo... se va a enterar —Gruñó Rogmí. Aunque su mirada bajo por la blanca y pecosa espalda de Zoí al notar la falta de ropa—. Espera... ¿tú duermes desnudo?

Zoí bajó la vista hacia las sábanas que apenas lo cubrían. Todo su cuerpo era del blanco muerto estaba cubierto de pecas y lunares negros que parecían constelaciones en negativo. Miró a Rogmí con una ceja levantada.

—¿Tu no? es más cómodo e higiénico.

—Vaya sorpresa —Rogmí carraspeó, desviando la mirada por un segundo antes de que una idea "brillante" ,y muy tonta, cruzara su mente—. Oye. Korell.

—Dime —al voltearse se encontró con Rogmí ya en frente suya, demasiado cerca. Como una pared de musculo y ojos encendidos en fuego. El hijo de Ares tenia solo una musculosa negra y sus bóxer rojos, parecía ya no importarle la desnudez de Zoí.

¿Qué tenían los hijos de ares con el espacio personal de otros?

—Tú vas a ir conmigo a la gala.

Zoí parpadeó, procesando la información y la repentina invitación.

—¿Qué?

—¡Es perfecto! —Rogmí empezó a caminar de un lado a otro, gesticulando con las manos—. Si tú y yo vamos juntos, estaremos tan ocupados y nos veremos tan increíbles que Eftheía se sentirá sola cuando intente buscarnos para presumir a su noviecito. Es la venganza perfecta. Me invitó a mí mismo para invitarte a ti y que ella se trague sus palabras de que nunca fui con nadie a los bailes. ¡Es un plan sin fisuras!

Zoí suspiró. Sabía que la lógica de Rogmí era un desastre y que solo quería molestar a Eftheía por puro despecho fraternal, pero también sabía que no tenía pareja para la gala y que, honestamente, prefería estar con Rogmí a la oleada de gente al azar invitándolo solo porque es el único hijo de hades.

—Toma. Intercambio de emblemas. Así todos sabrán que ya tienes dueño... quiero decir, ¡pareja! para la noche. —Rogmí le lanzo a la cara a Zoí el emblema de su padre, casi como si ni siquiera le gustara tenerlo él.

Zoí tomó la insignia de bronce, la observo unos momentos; la insignia estaba bastante mal cuidada y olía a oxido, aun así fue a su tocador sin molestarse en vestirse, sacó el broche del emblema de Hades y Perséfone para entregárselo a Rogmí con cuidado, como si fuera una reliquia familiar.

Rogmí se puso el broche de Hades en su cadena de acero con orgullo, mirándose al espejo con una gran sonrisa como si acabara de ganar una batalla.




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