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Ya en la tarde, con el sol bajando en el horizonte, ambos salieron del centro comercial con aires renovados, ropa nueva y las pansas llenas.
—Voy a pedir un transporte —dijo Rogmí, trasteando con una aplicación en su teléfono—. Es un "Uber compartido". Sale más barato y nos deja en la zonas seguras.
Cuando el auto llegó y se subieron a la parte trasera, Rogmí se quedó petrificado y Zoí abrió los ojos sorprendido. Allí, apretados contra la otra puerta, estaban Icho y Lowy. El silencio fue sepulcral durante exactamente tres segundos, hasta que el conductor arrancó con un tirón.
—¿Korell? —Icho levantó una ceja, mirando las bolsas de marcas de lujo que Zoí llevaba en el regazo—. ¿A quién asaltaste? ¿O finalmente decidiste vender tu alma al mejor postor?
—No digas estupideces, Icho —gruñó Rogmí, aunque sin la agresividad de antes pues el espacio reducido no daba lugar a empujones—. Resulta que el "Príncipe del Sótano" tiene más dinero en una tarjeta que todos nosotros juntos.
—Me gusta tu nuevo outfit Zoí, aunque farmeas aura vistas como vistas.—Lowy soltó una risita, mirando a Zoí con curiosidad. Ambos pegados hombro a hombro contra una ventanilla.
—Gracias, Lowy —respondió Zoí, sacando su tarjeta Black para guardarla—. Solo estábamos buscando ropa para la gala. Por cierto, Rogmí dice que necesito uno de esos "espejos de memorias" humanos para enviarme... ¿conjuros?
Lowy e Icho se miraron por un segundo antes de estallar en una carcajada limpia, de esas que duelen en el estómago. Rogmí se tapo la boca aguantando la risa sin querer escupir una carcajada.
—¿Espejo de memorias? —Icho se secó una lágrima de la risa—. Zoí, por los rayos de mi padre, se llama celular. O smartphone. No es un objeto mágico, es tecnología.
—¿Y qué son los "conjuros" que dice Rogmí? —preguntó Zoí, ladeando la cabeza con genuina confusión mirando de reojo a Rogmí quien estaba doblado hacia adelante intentando contener la risa.
—Se llaman memes, Zoí. Memes —corrigió Lowy, mostrándole su propia pantalla donde aparecía caballo en un balcón con el texto ¨pablo¨—. Son imágenes con chistes. No tienen ningún poder místico, a menos que cuentes el poder de hacernos perder el tiempo.
Icho, contagiado por la actitud distraída de Zoí, decidió seguirle el juego.
—A ver, Korell, hagamos un test de cultura general. ¿Cómo le dices a esto? —preguntó señalando los auriculares inalámbricos en sus oídos.
—¿Caracoles de cristal que cantan? —aventuró Zoí.
—¡Casi! —rio Icho—. Son audífonos. ¿Y a esto? —señaló una tablet que Lowy llevaba en la mano.
— Eftheía tiene uno. Es un espejo de memorias grande.— Rogmí se retorcía bufando ya con la cara roja intentando no decir nada malo o estallar en risas.
—Es una tablet, gótico —le dio un empujoncito amistoso logrando encontrar un aliento para hablar—. Pero "espejo de memorias" suena mucho más épico, hay que reconocerlo.
—Encuentras palabras muy aesthetic para describir las cosas Zoí, eres adorable.—añadió Lowy sonriendo divertida por lo absurdo de la situación.
El resto del trayecto fue una lluvia de correcciones y risas. Icho y Rogmí, que normalmente se habrían estado lanzando chispas y puñetazos, terminaron compitiendo por ver quién le explicaba mejor a Zoí cómo funcionaba la red WiFi ,a lo que Zoí llamó "el aliento invisible del conocimiento".
Cuando el Uber los dejó en el centro, los cuatro caminaron juntos hacia una tienda de tecnología. Un lugar completamente de ensueño para Zoí por sus paredes brillantes y artefactos extraños. Icho ayudó a Zoí a elegir el modelo más avanzado.
—Si vas a ser rico, hazlo bien, Korell. No solo celular cualquiera, el más adecuado para un príncipe tan refinado como tu. —le dijo mientras le pedía a la trabajadora el modelo más nuevo que tuviera ya entregándole la tarjeta negra para pagarla.
Al ver la tarjeta VIP la trabajadora no dudo ni un segundo en traerles con una enorme sonrisa. Les enseño levemente como usarlo y que funciones tenia, para Zoí sonaba a chino antiguo pero al menos con la guía del grupo entendía a medias. Luego Lowy le configuraba una cuenta de Instagram y Rogmí le enseñaba a usar la cámara para las famosas selfies.
—Bien, ahora miren aquí y no parpadeen —ordenó Rogmí, extendiendo un brazo para tomar a Zoí y acercarlo a él para la foto.
Zoí se quedó rígido, Icho puso una sonrisa de medio lado tratando de verse cool, Lowy hizo el signo de la paz y Rogmí puso su mejor cara de guerrero. El flash se disparó, capturando un momento que, hace apenas una semana, habría parecido imposible.
—Primera foto del team —dijo Lowy sonriendo divertida—. Te la enviaré en cuanto aprendas a abrir el WhatsApp Zoí, pero mira, así quedo.
Al mostrarles la foto Rogmí exploto en carcajadas, ahí estaban todos con sus poses y mejores ángulos y Zoí rígido y con la mirada de un espectro del averno atrapado en cámara. Curiosamente en la foto se veían sus escleras negras que junto a su expresión confusa y siniestra lo hacían parecer como si fuera un fantasma colándose en la foto de unos amigos.
Al caer la tarde, regresaron a la Academia cargados de bolsas y un ambiente de camaradería que dejó a todos sus compañeros confundidos. Zoí caminaba en medio de los tres, mirando su nuevo celular ,el ultimo iPhone obviamente, con una mezcla de sospecha y maravilla.Tocando torpemente la pantalla aun intentando aprender a usarlo.
Eftheía se quedo boquiabierta al verlos entrar y a Zoí con su nuevo celular y ropa moderna ,aunque aun gótica, junto a Icho y Lowy como si fueran amigos casuales. Sentía que se había perdido demasiado en ese día ocupado. Icho y Lowy siguieron por los pasillos despidiéndose con la mano como si fuera un día cualquiera mientras Zoí y Rogmí se acercaban a ella.
—Oh por los dioses ¿A quien asaltaste para conseguir todo eso? ¿Y que maldición les hecho Lowy para que estuvieran tan tranquilos con Icho? —Eftheía miró a Zoí como si viera el suceso del milenio. Raz se cruzo de brazos a su lado igual de sorprendido.
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Editado: 01.05.2026