El Hijo del Sol

Capítulo 16. Jaula de Oro

El Dominio estaba oculto bajo piedra negra y arquitectura imposible, una ciudad excavada en el corazón de la montaña, sostenida por columnas antiguas que parecían talladas por manos inhumanas. El aire era frío, limpio… controlado.

Rowan lo supo desde el primer paso: no era un invitado. Era un símbolo.

Las miradas lo seguían. Vampiros de túnicas oscuras, de rostros impasibles. Ninguno mostraba hostilidad abierta, pero tampoco respeto.

Nyra caminaba a su lado, no demasiado cerca, tampoco demasiado lejos.

- No bajes la mirada – murmuró sin verlo. – Aquí eso es una declaración.

Rowan no respondió, pero enderezó la espalda.

El salón del consejo era circular. Siete asientos elevados, y en el centro, un espacio vacío. Un espacio diseñado para hacer sentir pequeño a cualquiera.

Ivar estaba allí cuando Rowan entró, sonrió apenas.

- Escuché que vas bien en tus lecciones. Te estás adaptando rápido.

- No me estoy adaptando – respondió Rowan. – Estoy observando. – Ivar pareció complacido por la respuesta.

El Primus, Aurelios, no habló durante esa sesión. Solo observó. Y aunque su aspecto fuera de alguien no mayor de cuarenta años, su mirada, sus ojos… eran antiguos, demasiado. Y cuando miró a Rowan, no vio un aliado. Vio una variable.

Durante los días siguientes, Ivar lo instruyó. No solo combate, también en política, jerarquías, territorios y normas.

- El poder no es fuerza – le dijo mientras recorrían corredores iluminados por fuego azul. – Es estructura. Es control. Es decidir qué vidas importan… y cuáles no alteran el equilibrio.

Rowan no respondió, pero esa frase quedó flotando.

Más tarde, Nyra lo encontró en uno de los balcones internos, desde donde la ciudad subterránea se extendía como un océano oscuro.

- No confíes demasiado en Ivar – dijo sin preámbulo.

- No confío en nadie aquí.

- ¿Eso incluye a mí? – Rowan la miró.

La distancia entre ambos era mínima ahora, más pequeña que antes. Había algo distinto en la forma en que ella sostenía su mirada. No era desafío, era preocupación.

- ¿Crees que me estoy equivocando? – preguntó él.

Nyra tardó en responder.

- Creo que aquí es fácil olvidar por qué viniste. – Habló desde su experiencia.

Desde el tratado, Barok estaba a salvo. Las familias mestizas respiraban sin persecución inmediata. Habían cumplido… De alguna forma.

Esa noche Rowan terminó agotado por los entrenamientos, no solo físicos, mentales. Rowan regresó a su habitación y no cerró los ojos, tenía una sensación persistente de que algo no encajaba.

Decidió levantarse y salir del Dominio, porque solo le dijeron que estuviera adentro, pero nunca le dijeron que tenía prohibido salir. Exploró por los alrededores, cuando a lo lejos escuchó una conversación entre dos personas, no sabía si de miembros menores del Dominio u otros vampiros. Estaban a metros de distancia, pero lo poco que escuchó lo puso alerta.

“…limpieza preventiva… mestizos itinerantes.”

Rowan se quedó inmóvil. Durante su tiempo en el Dominio, Rowan se había aprendido de memoria los territorios vampíricos, desde los que estaban de acuerdo con los Noctura hasta los que no.

Al noreste estaba la aldea más cercana, así que sin pensarlo recorrió kilómetros en minutos. Y cuando llegó, a lo lejos vislumbró fuego en casas, gritos y olor a sangre.

Se escondió entre las rocas y observó, no entendía que pasaba. Pero lo que vio le quitó el aliento. Un miembro del Dominio sacaba a una mujer de los cabellos.

- No, no… Por favor. – Fueron las últimas palabras antes de arrancarle el corazón.

El aroma metálico de sangre humana invadió las fosas nasales de Rowan, y la sensación de hambre llegó. Desde que estaba en el Dominio, había estado bebiendo sangre humana. No de bolsas ni frascos, sino de cuellos vivos. De humanos hipnotizados para funcionar como bancos de sangre organizados. Rowan había aceptado eso como parte del sistema, y ahora su cuerpo reaccionaba por instinto.

Rowan luchó con todas sus fuerzas para mantenerse al margen, al menos hasta saber qué pasaba. Porque ahora entendía un poco la política de los Noctura. Sobre los humanos que conocían el secreto y podían poner en riesgo el linaje vampírico.

Pero todo eso se le olvidó, cuando de la misma casa, otro soldado sacó a un niño pequeño. No tendría más de cinco años. Rowan dio un paso al frente, pero no llegó a tiempo. La cabeza cayó al suelo antes que el cuerpo.

Ahí lo entendió. Estaban cazando mestizos.

Antes de que pudiera hacer algo más, un vampiro local apareció detrás de él sujetándolo por el cuello.

- Enviaré tu cabeza a tus amos Noctura.

El vampiro forcejó con Rowan, que intentaba defenderse. No quería hacerle daño. Intentó decirle que él no estaba con los Noctura, que no estaba de acuerdo con esa masacre, pero el vampiro no le creyó al ver el logo bordado del Dominio en su uniforme.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.