El Hijo del Sol

Capítulo 19. El punto de ruptura

Días después, Rowan fue llamado a la sala del consejo, en donde Aurelios lo esperaba solo.

- Tu estrategia ha sido eficiente – dijo sin preámbulos. – Hay una ciudad, Ponte. – Apuntó en el mapa. – Rumores de una reunión de rebeldes. Líderes de distintas regiones… Es una oportunidad.

Rowan no dijo nada.

- Tienes autorización para usar el fuego solar – añadió Aurelios con calma. – No solo para matar… Sino para recordarles quién domina la noche.

Rowan sostuvo la mirada y después inclinó ligeramente la cabeza, en señal de obediencia.

Ponte estaba húmedo y tibio incluso después del anochecer. No había montañas que ocultaran el cielo, ni había piedra negra que protegiera del amanecer. Esperaron a que la noche cayera, dejando a los rebeldes reunirse. Y cuando llegó el momento, Rowan dio la orden.

- Recuerden. Venimos por los rebeldes. No por familias.

Las sombras avanzaron sin sonido. La reunión rebelde fue localizada en menos de una hora. Habían cerca de cuarenta rebeldes, entre ellos vampiros y mestizos… La emboscada fue rápida y limpia al inicio. Algunos rebeldes reducidos, dos líderes aislados y el resto dispersándose. Rowan no usó fuego, no fue necesario.

Hasta que el aire cambió… Desde el flanco este surgieron sombras nuevas. El clan Virek, y al frente, Darius.

- Te estás convirtiendo en lo que juramos destruir – dijo Darius.

Darius atacó primero. Colmillos, fuerza, fuego, sin armas. Como dictaba su código. Rowan bloqueó, respondió y retrocedió. El choque era brutal pero contenido. No era odio ciego. Era convicción contra convicción.

Y por un instante, mientras sus frentes casi chocaban, Rowan recordó entrenamientos bajo el sol humano. A Darius corrigiendo su postura y a su padre observando. Rowan vaciló, Darius no.

El fuego de Darius rasgó el costado de Rowan, pero la herida se cerró en segundos. Darius frunció el ceño. Había olvidado que su hermano era prácticamente inmortal. Rowan se incorporó.

- Retírate… No es tu guerra. – alcanzó a decir, pero ya era tarde.

Un subordinado del Dominio apareció detrás de Darius. Rowan lo vio todo con claridad absoluta. El ángulo. La distancia. El tiempo exacto que le quedaba a su hermano. Rowan sabía que si intervenía traicionaría al Dominio, pero si no lo hacía… Darius moría.

No lo pensó, solo hizo que el fuego solar estallara. El soldado fue desintegrado antes de que pudiera herir a Darius. El resplandor dorado iluminó los rostros de los demás soldados del Dominio, quienes ya no lo miraban como comandante, sino como amenaza.

Darius también lo entendió. Rowan lo había elegido.

Un segundo soldado intentó reaccionar, luego un tercero. La batalla cambió de forma. Ya no era Dominio contra rebeldes. Era supervivencia. Darius y Rowan lucharon hombro a hombro, y fuego con fuego.

Cuando el último soldado del Dominio cayó, solo quedó el humo… y el olor a ceniza. Los rebeldes comenzaron a retirarse y Virek observó a Rowan con algo que no era gratitud. Era cálculo.

Darius dio un paso hacia su hermano.

- Ven conmigo. Si los Noctura se enteran de que mataste a sus hombres…

Rowan negó lentamente.

- Nyra sigue en el Dominio. No puedo dejarla. – Miró los cuerpos calcinados. – Además… necesitan de mí. No pueden prescindir de lo que soy.

Darius lo observó como si estuviera viendo a un desconocido.

- Eso crees.

Rowan sostuvo su mirada, seguro. Sabiendo que no había actuado por debilidad, sino que había protegido un equilibrio. Él había tomado la decisión correcta, o al menos eso era lo que creía.

Y mientras el humo se disipaba sobre Ponte, algo más comenzaba a cerrarse en la oscuridad. Una consecuencia que Rowan aún no podía ver.




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