El Hijo del Sol

Capítulo 23. El día que ardió el bosque

El corazón de Darius aún rodaba sobre la tierra cuando Rowan dejó de escuchar el mundo. No hubo grito ni amenaza. Solo un silencio absoluto dentro de él. Malrik observaba con fría satisfacción.

- Así terminan los cazavampiros – dijo. – Sobre todo los Valenor.

La niña lloraba detrás de los árboles y algo dentro de Rowan se rompió. El fuego solar no subió esta vez como chispa contenida. Explotó. Esta vez la luz no fue dorada, fue casi blanca, cegadora.

Los soldados del Dominio no tuvieron tiempo de retroceder. Sus sombras se evaporaron antes que sus cuerpos. Armaduras fundidas. Huesos reducidos a polvo suspendido en el aire. El bosque gritó, los árboles más cercanos ardieron, convertidos en ceniza fina. Y el claro se expandió como si el sol hubiera descendido para reclamar territorio.

Malrik apenas alcanzó a levantar un escudo de energía. Retrocedió varios pasos, y su piel se quemó bajo la protección. Parte de su capa se consumió. Y su rostro, por primera vez, perdió compostura.

Rowan avanzó. No parecía vampiro, parecía el propio amanecer. Y antes de que pudiera abalanzarse contra Malrik, el primer rayo del sol real atravesó las copas de los árboles. La luz natural tocó el borde del claro, y Malrik retrocedió desvaneciéndose entre sombras junto a los pocos que aún existían.

El sol emergió completamente. Rowan cayó de rodillas por el dolor provocado por la luz del amanecer, que tocaba su piel. Su carne comenzó a ennegrecerse, intentó levantarse… Entonces escuchó un sonido, era la niña. Estaba de pie en el borde del claro ampliado, iluminada por el sol, intacta.

Los rayos de sol tocaban su piel y no ocurría nada. Rowan comprendió con dificultad y recordó, era mestiza. Pero más humana de lo que pensaba… Se arrastró hasta ella, la tomó en brazos ignorando el dolor que el sol le arrancaba. Y cuando alcanzó la sombra del bosque, cayó. Su piel tardó minutos en regenerarse.

Rowan esperó a que el sol disminuyera. Ni siquiera él supo de donde sacó la fuerza para no desmoronarse. Y cuando nuevamente cayó el atardecer, encontró a los sobrevivientes de Barok.

Cuando llegó todos se levantaron en completo silencio, y al ver que Rowan era quien cargaba a la niña, comprendieron. Algunos bajaron la mirada y otros cerraron los ojos. Una mujer se acercó a Rowan y tomó a la niña para calmar el llanto.

Nyra apareció al final de todos y no dudó en abrazar a Rowan, quien al sentir su tacto, finalmente se derrumbó, y lloró. Nunca había llorado, ni siquiera antes, cuando creyó que Darius había muerto hace dos años. Pero esta vez, él lo sabía, que su hermano jamás volvería.

Horas después, mientras los demás descansaban en silencio, Rowan observaba a la niña dormir. Ella podía sobrevivir con comida humana, podía caminar bajo el sol, dormía y respiraba, ella era casi humana…

- ¿Rowan? – Este se sobresaltó cuando Nyra le tocó el hombro. - ¿Te encuentras bien?.

- Sí, solo necesito descansar.

Rowan se acostó a unos metros, fingiendo cansancio, pero no podía dejar de mirar el rostro tranquilo de su sobrina. Él sabía que si crecía entre rebeldes sería buscada, pero si crecía entre humanos, sería libre.

Rowan ya había tomado una decisión.

En la madrugada, Rowan se levantó y cargó a su sobrina. Pocos lo vieron, pero no le dieron importancia. Rowan recorrió un largo camino hacia el sur. Lejos de nos Noctura, de los vampiros y cazadores, lejos de todos.

Llegó a una pequeña ciudad humana al borde de un territorio montañoso, con casas no tan lujosas, mercados tempranos y un agradable olor a pan. Toda la mañana permaneció entre los árboles, escuchando atento: Una casa con gritos, lo descartó; Otra casa muy silenciosa, tampoco; Un lugar donde había una fiesta, no fue opción… Hasta que lo escuchó.

Una familia, no muy grande, pero reían, se decían que se amaban en voz alta. Esa era… Rwan se detuvo frente a la puerta y dejó a la niña. Tocó la puerta y desapareció del lugar. Y cuando finalmente salieron y tomaron a su sobrina, solo hasta entonces pudo estar tranquilo.

Y por primera vez desde su transformación, tomó una decisión, no por estrategia, sino por amor.

Cuando Nyra vio regresar a Rowan sin la niña lo entendió. Y aunque quiso decirle que lo mejor no era alejarla de su familia, se quedó callada, porque tal vez después de lo que se avecinaba, la niña no tendría más familia.




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