El Hijo del Sol

Capítulo 25. El hijo del sol: Rowan Valenor

Desde que Rowan comenzó a desmantelar los planes de los Noctura, todo el territorio vampírico conocía su nombre. No como Rowan, sino como el Hijo del Sol.

Su leyenda viajaba más rápido que la pólvora, por rutas comerciales nocturnas, refugios ocultos y asentamientos aún leales al Dominio. El nombre se repetía en mercados clandestinos, en fogatas apagadas antes del amanecer y en conversaciones murmuradas con cautela.

Todos hablaban de Ponte. Después, de Barok.

Contaban cómo el Hijo del Sol había salvado familias mestizas en el este. Cómo se enfrentó solo a soldados del Dominio y los redujo a cenizas en cuestión de minutos. Algunos aseguraban haber visto la luz dorada arder en sus manos; otros juraban haber sentido calor en plena noche.

Y junto a las historias nació algo más peligroso que la rebelión: la idea de cambio.

Decían que buscaba un mundo donde vampiros y mestizos pudieran vivir libres. Un mundo sin miedo… Los rumores comenzaron como una chispa, hasta convertirse en incendio.

En susurros cada vez menos discretos se hablaba de dos Valenor convertidos en vampiros. De cómo los Noctura les prometieron perdón… y cómo, al descubrir el fuego solar, intentaron silenciarlos.

- Le temen al fuego solar – decían algunos.

- Entonces ¿por qué no castigaron a quienes los convirtieron? Siempre amenazan cuando nosotros rompemos las reglas – respondían otros.

Las preguntas comenzaron a propagarse… Y las preguntas eran más peligrosas que cualquier espada.

Muy lejos de allí, en el Dominio, el Consejo Noctura se reunió antes del anochecer. Aurelios escuchaba los reportes sin mover un solo músculo.

- El nombre se está propagando – dijo uno de los consejeros. – No como rebelión… como esperanza.

Aurelios cerró los ojos un instante. Malrik, aún marcado por quemaduras de fuego solar, permanecía inmóvil en silencio. Entonces habló Ozymar. Su voz no era fuerte, pero sí precisa.

- El problema no son los rumores – Todos lo miraron. – El problema es que ahora tiene rostro.

Aurelios abrió los ojos lentamente.

- ¿Qué propones?

Ozymar entrelazó las manos.

- Que no lo convirtamos en mártir… sino en enemigo público. – Ivar levantó la mirada, interesado. – No diremos que Barok fue erradicado por traición. Diremos que fue destruido por un Valenor que perdió el control. Que el fuego solar consumió inocentes. Que Rowan Valenor es la prueba de que su linaje siempre fue inestable.

El silencio cambió de naturaleza. Ya no era duda. Y entonces, Vanessa sonrió levemente.

- Así justificamos por qué está prohibido convertir cazavampiros. El miedo hará el resto.

Aurelios observó a cada miembro del consejo. Sabía que la verdad sería deformada, pero también sabía algo más antiguo que cualquier ley. La verdad nunca había sostenido el orden, el miedo sí.

Finalmente, asintió.

Malrik permitió que una pequeña sonrisa cruzara su rostro. Y en ese instante, sin que ninguno de ellos lo comprendiera todavía, el equilibrio del mundo comenzó a inclinarse.




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