El Hijo Que Escondí Del Millonario

Capitulo 21

La puerta se cerró detrás de Samuel.

Durante varios segundos nadie habló.

Alejandro seguía apuntando hacia el lugar por donde había desaparecido.

—Mi padre... —murmuró.

Emma se acercó a él.

—No sabemos si Samuel está diciendo la verdad.

—Pero si lo está...

Alejandro bajó lentamente el arma.

—Lucas está en peligro.

Gabriel revisó su teléfono.

—Tenemos menos de una hora.

Victoria permanecía inmóvil.

Su rostro había perdido todo el color.

—Hay algo que no les he contado.

Alejandro se giró hacia ella.

—Ya estoy cansado de escuchar eso.

Victoria cerró los ojos.

—La noche en que tu padre desapareció, yo lo vi.

—¿Dónde?

—En esta casa.

Alejandro sintió un escalofrío.

—¿Estaba herido?

—Sí.

—¿Quién lo atacó?

Victoria dudó.

—No lo sé.

—¡Victoria!

—¡No lo sé! —gritó ella—. ¡Solo sé que estaba vivo!

Emma se acercó.

—¿Y qué ocurrió después?

Victoria respiró profundamente.

—Me pidió que me llevara a uno de ustedes.

Alejandro frunció el ceño.

—¿A quién?

—A tu hermano.

El silencio volvió a caer.

—¿Por qué?

—Porque sabía que iban a buscarlo.

—¿Quiénes?

—Los hombres de Samuel.

Alejandro negó.

—Pero Samuel trabajaba para mi padre.

Victoria lo miró.

—Al principio.

Gabriel intervino:

—Entonces Samuel cambió de bando.

—Sí.

—¿Y mi padre?

Victoria bajó la mirada.

—Intentó detenerlo.

Alejandro sintió una presión en el pecho.

—¿Dónde está ahora?

Victoria respondió:

—En un lugar donde nadie puede encontrarlo.

—¿Tú sabes dónde?

Victoria guardó silencio.

Alejandro dio un paso hacia ella.

—Dímelo.

—No puedo.

—¡Mi hijo está secuestrado!

—¡Y tu padre también está en peligro!

Alejandro se quedó inmóvil.

Victoria continuó:

—Si vamos directamente hacia él, Samuel sabrá dónde está.

Gabriel negó.

—Ya sabe que estamos buscando.

—No sabe dónde.

Emma miró a Victoria.

—Entonces tú sí lo sabes.

Victoria asintió.

—Sí.

Alejandro se acercó.

—Llévanos.

Victoria negó.

—No.

—¿Por qué?

—Porque antes tenemos que recuperar algo.

—¿Qué?

—El documento.

Emma frunció el ceño.

—El que Samuel mencionó.

—Sí.

—Yo no sé dónde está.

Victoria la observó.

—Sí lo sabes.

Emma negó.

—No.

—Tu madre te lo entregó.

Emma quedó paralizada.

—¿Cuándo?

Victoria respondió:

—La noche antes de que huyeras.

Emma comenzó a recordar.

Una habitación.

Camila llorando.

Una caja pequeña.

Y unas palabras que su madre le había dicho.

«Nunca abras esto hasta que estés segura de que Alejandro está fuera de peligro».

Emma llevó una mano a su bolso.

Su respiración se aceleró.

—No puede ser.

Alejandro la miró.

—¿Qué?

Emma abrió lentamente su bolso.

Dentro había una pequeña caja de madera.

Nunca había recordado haberla guardado allí.

La sacó.

Victoria palideció.

—Esa es.

Gabriel se acercó.

—¿Qué contiene?

Emma abrió la tapa.

Había un sobre.

Y una fotografía.

Alejandro tomó la fotografía.

Era su padre.

Pero no estaba solo.

A su lado aparecía una mujer.

Emma reconoció el rostro.

—Es mi madre.

Alejandro levantó la mirada.

—¿Qué hacía Camila con mi padre?

Emma abrió el sobre.

Había una carta.

La letra era de su madre.

«Emma:

Si alguna vez estás leyendo esto, significa que ya descubriste que lo ocurrido hace cinco años no fue un accidente.

Tu padre no tuvo nada que ver.

Y Alejandro tampoco.

La persona que nos amenazó conocía un secreto que podía destruir a ambas familias.

Ese secreto está relacionado con el hombre que Alejandro cree muerto.

No confíes en nadie que diga que tu padre desapareció por voluntad propia.

Él fue obligado.

Y la noche en que te fuiste, alguien intentó impedir que naciera tu hijo.

Si Lucas está vivo, significa que fracasaron.

Pero volverán.

Porque tu hijo es la única persona que puede abrir la herencia que dejaron escondida.

Y cuando Alejandro descubra quién es realmente su padre...

comprenderá que la persona que más temía protegerlo...

era la única que podía salvarlo.»

Emma terminó de leer.

Alejandro tomó la carta.

—¿Qué significa esto?

Victoria se acercó.

—Tu padre y Camila se conocían.

—¿Desde cuándo?

—Desde antes de que tú conocieras a Emma.

Alejandro quedó desconcertado.

—¿Por qué?

Victoria miró la fotografía.

—Porque Camila descubrió lo que estaba ocurriendo.

—¿Qué descubrió?

—Que alguien dentro de la familia estaba vendiendo información.

Gabriel frunció el ceño.

—¿Información sobre qué?

Victoria respondió:

—Sobre los herederos.

Alejandro sintió un escalofrío.

—¿Y Lucas?

—Lucas es el heredero que todos intentaron eliminar.

Emma apretó la carta.

—Entonces mi madre sabía todo.

—Sabía una parte.

—¿Por qué nunca me lo dijo?

Victoria respondió:

—Porque tenía miedo.

—¿De quién?

Victoria miró hacia la puerta.

—De la misma persona que ahora tiene a Lucas.

***

Un ruido llegó desde el piso superior.

Todos se quedaron quietos.

Gabriel levantó el arma.

—¿Escucharon eso?

Otro ruido.

Pasos.

Alejandro miró hacia las escaleras.

—No estamos solos.

Emma tomó la mano de Victoria.

—¿Puede ser Samuel?

Victoria negó.

—No.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque Samuel nunca camina así.

Los pasos se acercaron.




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