Alejandro sintió que el corazón dejaba de latir.
Su padre estaba frente a él.
Vivo.
Después de ocho años creyendo que había muerto.
Pero lo que más lo paralizó no fue verlo.
Fue ver a Lucas en sus brazos.
—Suéltalo —dijo Alejandro.
Su padre permaneció inmóvil.
Lucas tenía los ojos llenos de lágrimas.
—Papá...
Emma dio un paso adelante.
—¡Lucas!
El niño extendió los brazos hacia ella.
—¡Mamá!
El hombre lo sostuvo con firmeza.
—Tranquilos.
Alejandro levantó el arma.
—Te dije que lo sueltes.
Su padre lo miró directamente.
—Si disparas, podrías herir a tu hijo.
Alejandro apretó la mandíbula.
—Déjalo.
—No quiero hacerle daño.
—Entonces entrégamelo.
Su padre miró a Lucas.
—Él es la razón por la que todo esto ocurrió.
Emma sintió un escalofrío.
—¿Qué quieres decir?
—Que tu hijo es el heredero que todos estaban esperando.
Alejandro dio otro paso.
—No vuelvas a hablar de mi hijo como si fuera una propiedad.
Su padre levantó la mirada.
—Nunca dije que fuera una propiedad.
—Entonces, ¿por qué lo tienes?
—Porque estoy intentando protegerlo.
Emma soltó una risa amarga.
—¿Protegerlo? ¿Después de todo lo que hemos sufrido?
El hombre la miró.
—Tú no sabes toda la verdad.
—Sé que me obligaron a huir.
—Sí.
—Sé que amenazaron a mi madre.
—Sí.
—Sé que intentaron separarme de Alejandro.
El hombre guardó silencio.
Emma sintió que la rabia crecía.
—¿Fuiste tú?
Alejandro miró a su padre.
—Respóndele.
Su padre cerró los ojos.
—No.
Emma respiró profundamente.
—Entonces, ¿quién?
—Samuel.
Gabriel frunció el ceño.
—¿Samuel actuaba solo?
El hombre negó.
—Nunca.
Alejandro apretó el arma.
—¿Quién estaba detrás de él?
Su padre miró a Victoria.
La mujer bajó la mirada.
—Ella sabe.
Alejandro se giró.
—¿Victoria?
Ella comenzó a llorar.
—Perdóname.
—¿Por qué?
Victoria dio un paso hacia él.
—Porque yo fui quien te hizo creer que tu padre había muerto.
Alejandro quedó paralizado.
—¿Qué?
—Él me lo pidió.
—¿Por qué?
—Porque si sabían que estaba vivo, lo matarían.
Alejandro bajó lentamente el arma.
—¿Quiénes?
Victoria miró a su padre.
—Los mismos que llevan años buscando a Lucas.
***
Lucas volvió a extender los brazos hacia Emma.
—Mamá...
El padre de Alejandro finalmente lo acercó.
Emma tomó a su hijo y lo abrazó con desesperación.
—Mi amor...
Lucas comenzó a llorar.
—Tenía miedo.
—Ya estoy aquí.
Alejandro se acercó.
Se arrodilló frente a Lucas.
—¿Estás bien?
Lucas asintió.
—El señor no me hizo daño.
Alejandro miró a su padre.
—Gracias.
Fue una palabra difícil de pronunciar.
Su padre asintió.
—Nunca quise hacerte daño.
Alejandro se levantó.
—Entonces empieza a hablar.
El hombre caminó hacia una vieja mesa.
—Tu madre y yo descubrimos algo antes de que nacieras.
Alejandro frunció el ceño.
—¿Qué?
—Una red de personas que quería controlar las empresas de la familia.
Gabriel preguntó:
—¿Por qué?
—Por las acciones ocultas.
Alejandro ya conocía esa parte.
—¿Y mi hermano?
Su padre miró hacia él.
—Tu hermano fue escondido porque era el segundo heredero.
—¿Por qué no me dijiste?
—Porque tenía miedo de que te mataran.
Alejandro negó.
—¿Y entonces decidiste fingir tu muerte?
—Sí.
—¿Y dejarme solo?
Su padre bajó la mirada.
—Creí que era la única manera.
Alejandro soltó una risa amarga.
—Me dejaste creer que había perdido a mi padre.
—Lo sé.
—Te lloré durante años.
—Lo sé.
—Y mientras yo sufría, tú estabas vivo.
Su padre no respondió.
Alejandro se acercó.
—¿Sabes qué fue lo peor?
Su voz se quebró.
—Pensé que había sido culpa mía.
Su padre levantó la mirada.
—Nunca fue tu culpa.
—Pero tú me abandonaste.
El hombre bajó los ojos.
—Sí.
El silencio fue doloroso.
Emma tomó la mano de Alejandro.
Él la apretó.
Su padre los observó.
—Y también cometí otro error.
Alejandro frunció el ceño.
—¿Cuál?
—Pensé que podía controlar el peligro manteniéndolos separados.
Emma sintió un escalofrío.
—¿Tú sabías de mí?
—Sí.
—¿Desde cuándo?
—Desde antes de que naciera Lucas.
Alejandro lo miró.
—¿Cómo?
—Porque alguien me informó de que estabas embarazada.
Emma palideció.
—¿Quién?
Su padre no respondió.
Alejandro insistió:
—¿Quién sabía que Emma estaba embarazada?
—Samuel.
—¿Y quién se lo dijo?
El hombre miró hacia Victoria.
Victoria cerró los ojos.
—Yo.
Emma quedó inmóvil.
—¿Tú?
Victoria comenzó a llorar.
—No sabía lo que iban a hacer.
—¿Cómo pudiste?
—Pensé que podía protegerte.
Emma negó.
—Me quitaste cinco años.
Victoria se acercó.
—Lo sé.
—Me hiciste creer que Alejandro me odiaba.
—Lo sé.
—Me hiciste criar a mi hijo sola.
Victoria lloró.
—Lo siento.
Emma apretó a Lucas contra su pecho.
—Tu perdón no me devuelve esos años.
Victoria bajó la cabeza.
***
Gabriel recibió una llamada.
Contestó.
—¿Sí?
Escuchó unos segundos.
Su expresión cambió.
—¿Qué pasó?
Alejandro lo miró.
—¿Qué ocurre?
Gabriel colgó.
—La policía encontró algo.
—¿Qué?
—Un vehículo abandonado.
—¿De quién?
Gabriel miró a Emma.
—De Samuel.
Alejandro frunció el ceño.