El hilo del viento

Capitulo 7

Capítulo 7
La cacería
El amanecer cubría el bosque con una niebla ligera.
Los árboles altos se mecían lentamente con el viento de la mañana y el sonido de los caballos rompía el silencio del camino.
La cacería real había comenzado.
Lucas avanzaba entre los demás jinetes con una expresión pensativa. Llevaba el arco colgado al hombro, pero su mente no estaba en la caza.
Estaba en el pequeño sendero del pueblo.
En Sofía.
—Pareces distraído —dijo una voz a su lado.
Lucas giró la cabeza.
Era su primo, Alejandro.
—Solo estaba pensando —respondió.
Alejandro lo observó con preocupación.
—He escuchado rumores en el palacio… dicen que has estado visitando el pueblo.
Lucas sonrió levemente.
—Los rumores en el palacio siempre son exagerados.
Pero Alejandro no sonrió.
—Lucas… debes tener cuidado.
El príncipe frunció el ceño.
—¿Por qué dices eso?
Alejandro miró alrededor para asegurarse de que nadie más escuchara.
Luego habló en voz baja.
—Tu tío.
Lucas se quedó quieto.
—¿Qué pasa con él?
Alejandro dudó unos segundos.
—Creo que está planeando algo.
Antes de que pudiera decir más, un cuerno de caza sonó a lo lejos.
Los jinetes comenzaron a dispersarse entre los árboles.
—Hablaremos después —dijo Alejandro rápidamente.
Lucas asintió y guio su caballo hacia un sendero más estrecho del bosque.
La niebla se volvía más espesa entre los árboles.
El bosque estaba demasiado silencioso.
De repente…
un sonido rompió el aire.
¡Una flecha!
Lucas apenas tuvo tiempo de girar la cabeza.
La flecha pasó rozando su hombro y se clavó en el tronco de un árbol.
Lucas se detuvo de inmediato.
—¿Quién está ahí?
El bosque no respondió.
Entonces escuchó pasos entre los árboles.
Un hombre apareció entre la niebla.
Era uno de los cazadores del grupo… pero su arco ya estaba preparado con otra flecha.
Lucas lo miró con sorpresa.
—¿Qué significa esto?
El hombre no respondió.
Soltó la cuerda del arco.
La segunda flecha salió disparada.
Lucas intentó moverse, pero el caballo se asustó y se levantó bruscamente.
La flecha lo alcanzó.
El príncipe cayó al suelo entre las hojas húmedas del bosque.
A lo lejos se escucharon voces.
—¡Lucas!
Alejandro apareció corriendo entre los árboles.
Cuando llegó hasta él, se arrodilló rápidamente.
—¡Lucas! ¡Lucas, respóndeme!
El príncipe respiraba con dificultad.
Sus ojos buscaban algo en el cielo gris del bosque.
—Alejandro…
—Estoy aquí —dijo su primo desesperado—. Voy a buscar ayuda.
Lucas negó lentamente.
Sabía que no había tiempo.
El viento comenzó a moverse entre los árboles.
Algo extraño flotó en el aire.
Pequeños pétalos rosados.
El mismo viento que había soplado en la plaza del pueblo.
Lucas los observó con una sonrisa débil.
—El viento…
Alejandro frunció el ceño.
—No hables, guarda fuerzas.
Pero Lucas murmuró con dificultad:
—Sofía…
Sus ojos se cerraron lentamente.
El viento rosa giró entre los árboles.
Y en ese mismo momento, muy lejos del bosque, Sofía levantó la cabeza de repente en el patio del convento.
Había sentido algo.
Como si el viento hubiera susurrado su nombre.



#5564 en Novela romántica
#1576 en Fantasía

En el texto hay: hilorojo, hilo

Editado: 10.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.