El Hombre de Enfrente

...

Cuando vio a Pedro, apoyado en la puerta del taller con su jersey azul y los pantalones oscuros de siempre, sintió un vuelco extraño. Él la miraba con un brillo intenso, casi desconcertante.

—Hola —dijo ella.

Pedro no respondió de inmediato. Solo la observó, fijo, como tratando de descifrar algo.

—Hola —repitió ella, torpe—. Te has quedado tonto.

Él parpadeó, recuperándose.

—Un poco.

—¿Qué tal el viaje?

—Bien. ¿Y tú? ¿Qué has hecho mientras no estaba?

—Nada especial. Me han dicho que te has traído un Seat nuevo.

Pedro sonrió.

—Sí. Lo tenía pedido desde hace tiempo. ¿Quieres estrenarlo esta tarde?

—Bueno.

—Iré a por ti. A la una no puedo; tengo una reunión.

—Está bien.

Ella se marchó. Pedro la siguió con la mirada hasta que desapareció. Luego regresó al taller, aún pensativo.



#5055 en Novela romántica
#1680 en Otros
#331 en Relatos cortos

En el texto hay: amor, trahición

Editado: 03.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.