El hombre en el espejo

El hombre en el espejo.

El silencio reinaba en la habitación, cada uno estaba enfocado en sus propios pensamientos sin darle importancia al otro. Algunos estábamos con aquella mirada perdida, la cual hablaba más que las palabras. Aquel hombre a mi derecha parecía haber vivido unos incontables y trágicos sucesos, no como yo que solo era una presencia más, él parecía dispuesto a contar la historia más triste que jamás haya escuchado.

—Bueno..¿Quién se anima a comenzar?— la voz del castaño irrumpió en la sala y en ese instante todos cruzamos miradas, incluso yo con el hombre a mi derecha... Nadie se atrevía.

Quizá yo pudiera contar algo, solo que no sabía qué podía contar que combatiera o se pusiera a la par de ellos. Este no era mi momento para ser el centro de atención, ni mucho menos era mi momento para robarles el tiempo a los demás. Sé que podrían contar mejores cosas, algo más interesante y profundo que robase suspiros y algunas lágrimas. Pero yo, ¿Que podía contar?

—Estamos en el centro de rehabilitación, no se preocupen. Todos somos compañeros y pueden apoyarse en la persona que está a su lado.

Nuevamente todos cruzamos miradas, aunque yo no me atrevía mirar hacia la izquierda, solo hacia la derecha... Por segunda vez nadie se animó.

En ese instante la mirada del castaño se posó en mí, mirándome detalladamente como si sus orbes pudieran escanearme y saber todo lo que me pasa aunque lo veo difícil... Pero no imposible.

Contengo el aire.

Sabe muy bien que algo sucede, lo deduce en base a mi piel pálida que recubre a un cuerpo debilucho como el mío, unas ojeras muy marcadas y una joroba que hablaba por si sola.

¿Cuándo fue la última vez qué me miré al espejo?

¿Tengo un espejo?

¿Tengo algo más además de un espejo?

Dejo escapar el aire.

¿Por qué todos me están observando de esa manera?

Paseo mi mirada por cada uno de ellos, algunos llevan uniforme y otros tienen marcas de golpes. Incluso hay una niña con un muñeco teñido de un tinte bordó cómo la sangre, que me suena familiar.

¿Por qué tengo la sensación de familiaridad en cada uno de ellos?

El castaño resopla y se levanta, su cuerpo se ve tenso y su mirada abatida. Las luces se encienden y provocan que me encandilen, por lo que acerco mis manos para tallar mis ojos pero.. ¿Por qué pesan tanto?

¿Qué son estas cadenas?

¿Por qué mis manos tienen tantas marcas?

—El sujeto sigue sin recordar por lo que ya no nos quedan más recursos, ésta fue la última.

Mi pecho se hunde y vuelvo a contener en aire.

—...Por ende, vamos a proceder con su condena a la pena de muerte— el castaño se dirige a mi, y todos se ponen de pie detrás de él, excepto el sujeto a mi derecha —Señor Morales, está acusado de múltiples delitos, entre ellos el homicidio a incontables personas. Es responsable de la muerte de una niña de diez años. Lo que se encuentra detrás de mí son recreaciones de sus víctimas, ¿Desea decirle unas últimas palabras a su padre?— cierra el portafolios que llevaba en sus manos y mira al hombre que se encontraba a mi lado, ¿El es mi padre?

Suelto el aire dejando que mis labios se resequen aún más.

—Dejo en evidencia que Hugo Morales falló a la prueba de recuperación de memoria para testificar en favor a su inocencia, gracias a su intento por dejar esta vida. Damos por entendido que no pudo vivir con la culpa y por eso tomó tal decisión de quitarse la vida.

Miro hacia mi izquierda, había un espejo manchado con gotas de sangre pero eso no era lo que captaba mi atención. Ahí se encontraba un hombre de unos treinta años con las manos ensangrentadas, un cuchillo en su mano y una sonrisa tétrica acompañada de una mirada que reflejaba gozo.

¿Quién es ese?

¿Ese soy yo?



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En el texto hay: asesinato, asesinato misterio

Editado: 15.05.2026

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