El Hombre Moderno Y La Civilización Contemporánea

Capítulo 1

                  CAPÍTULO I

                  Ser o no ser

 

  I) Ser quien yo soy. II) Sobre lo que es ser uno mismo. III) El  valor de la originalidad. IV) La virtud del diferente.

 

I) SER QUIEN YO SOY

 

   La difícil decisión que al llegar a una cierta edad tenemos que tomar, se centra en el hecho de reconocer mí «yo». En cierta forma, y aunque les pueda sonar un poco extraño, muchas veces no sabemos quiénes somos en realidad, quien es o quien conforma nuestro verdadero ser. El autoconocimiento es en este caso una cosa clave. Partiendo de una base, digamos que en la adolescencia es donde más se empieza a desarrollar este concepto del yo, de quién yo soy como persona, muchas veces influenciado por terceros que aparecen en nuestro entorno, o en nuestro día a día, por ejemplo quizás nos gusta cierta forma de vestir que encaja perfecto con el artista que tanto admiramos, y vamos adhiriendo ello a nuestro modo de existir.

   Al principio nos cuesta encontrar nuestro camino, vamos tomando ideas, conceptos, de aquí y de allá, para ir en pocas palabras, conformando nuestra propia identidad. Pero que no termina nunca de ser nuestra verdadera identidad, sino un conjunto de perspectivas ajenas, que a través del pensamiento de otros, yo las proyecto en mí ser. Es por eso que al principio de todo, mis ideas no son mías, sino las planteadas por alguien más. Pero son estas ideas un estadio momentáneo en nuestra mente, porque como toda cosa sobre la faz de la tierra, madura, y el cerebro va madurando, y de a poco se comienza a alejar de ese pensamiento que no es más que el pensar de alguien más, para ir muy paulatinamente creando mí propia visión de las cosas.

   La mente tiene una ventaja por encima de todo el resto de órganos del cuerpo humano, y esta es que siempre está activa, creando constantemente ideas, pensamientos, razonamientos, que nos ayudan a afrontar lo que sucede en un día más de vida. Este estado de estar constantemente generando, y produciendo ideas nos llevan al proceso de maduración, a veces se produce más temprano, y otras veces más tarde, pero nunca se detiene, por eso las cosas no nos afectan de la misma manera a los quince años, que a los veinte, o a los treinta.

   Sin perder el hilo de lo que he escrito, considero que las ideas primigenias que aparecen pululando por nuestra mente, son sin lugar a dudas, las familiares. La familia influye mucho, por no decir demasiado, en el pensamiento y en la creación de ideas  propias. Al principio crecemos creyendo lo que nos dicen los mayores, pero a medida que vamos creciendo, empezamos a dudar, y ponemos en tela de juicio esas ideas, las cuestionamos quizás porque no encajan con nosotros, o porque no son lo suficientemente importantes. Lo que sí no podemos negar, es que la familia es la primera que nos marca una línea de pensamiento clara.

  Después como segunda línea de pensamiento tenemos a la escuela, que esta debería enseñarnos a poder pensar por nuestra cuenta, enseñarnos a generar ideas propias, sin intermediarios ni ningún tipo de adoctrinamiento.

   Una vez terminada la escuela, y destruido o mejorado el pensamiento familiar, con el avanzar de la edad, cuando comienza uno a introducirse por otros caminos (empieza a explorar otros mundos como quien dice), va también madurando, y la esencia que nos hace ser quienes somos, sale a la luz. Es ahí cuando creamos nuestro propio pensamiento personal, nuestro propio criterio sobre las cosas, puede ser más o menos cuestionable pero no por eso menos respetable. Si bien el concepto de pensamiento propio no es más que la construcción sólida de una base de ideas derivadas de una fuente de inmensas influencias que convergen en un solo punto, mezclandoce de forma irreversible con nuestra propia percepción de la realidad.

  Sin dudas el llegar a un nivel de pensamiento propio es muy aceptado, sin embargo hay demasiadas personas que en su estado de esclavitud mental, sienten lo que yo puedo leer como una envidia recalcitrante, o celos desmedidos, porque ellos no son capaces de poder generar un pensamiento propio. Son quienes se dejan llenar la cabeza con ideas ridículas, son quienes levantan las banderas de ideales despóticos, son quienes avalan cualquier pensamiento que vaya con el principio moral de la sociedad, y no contra ella, son quienes construyen la vida en base a prejuicios que encapsulan sus mentes en un laberinto sin salida, son en definitiva resentidos sociales, mediocres (José Ingenieros), que se conforman con lo que es común, y no se cuestionan en nada la vida.

   Ser uno es ser un anarquista de la vida. Es vivir sin ponerse límites internos, ni externos. Es vivir cada día como un ser libre, en cuerpo y espíritu. Es derribar cualquier muralla que nos condene y nos ate con los pesados grilletes de la decadencia social.

   Para ser un mismo no se necesita más que aceptar lo que uno es, no hacerle caso a las voces de los envidiosos, visualizar el camino, y seguir a pesar de las adversidades, para que al final de nuestra existencia logremos descubrir que pudimos hacer una vida auténtica, como seres originales, y no la copia de la copia.

 

II) SOBRE LO QUE ES SER UNO

MISMO

  

  Adoptar la postura incómoda de ser uno mismo, es a veces desgastante, y como esa responsabilidad es mucho peso puesto sobre nuestros hombros, solemos desistir y adoptar la postura común de la mayoría, entregándonos a intentar, por lo menos, pensar como el resto y no ser tan cuestionadores.

  ¿Por qué digo que esta postura es incómoda?  Porque a veces pensar de una forma que sale del eje del pensamiento mayoritario, o lo socialmente adecuado, puede generar una cierta discrepancia con el resto de los seres mortales, y por lo general cualquier cosa que vaya en contra de la corriente, es brutalmente castigada con la indiferencia del resto, excluyéndonos del vínculo social; somos vistos como unos dementes que hablamos incoherencias por ir en contra algo que puede ser considerado normal.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.