El hospital abandonado

Capitulo 1

La lluvia caía con fuerza sobre las calles vacías cuando Daniel, un joven de 17 años, decidió aceptar el reto de entrar al antiguo hospital abandonado que se encontraba a las afueras de la ciudad.

El edificio llevaba más de veinte años cerrado. Las ventanas estaban rotas, las paredes cubiertas de humedad y la naturaleza comenzaba a reclamar el lugar.

Los vecinos evitaban acercarse.

Decían que por las noches se escuchaban pasos en los pasillos.

Y que algunas habitaciones seguían iluminándose aunque no había electricidad.

Daniel no creía en esas historias.

Armado únicamente con una linterna y su teléfono, cruzó la reja oxidada.

El silencio era extraño.

Ni siquiera se escuchaban insectos.

Al entrar, el olor a humedad y polvo llenó sus pulmones.

Avanzó por un largo corredor.

Las puertas de las habitaciones permanecían abiertas.

Las camas oxidadas seguían donde habían sido abandonadas años atrás.

Mientras grababa un video para sus amigos, escuchó un ruido.

Tac...

Tac...

Tac...

Como si alguien caminara lentamente al final del pasillo.

Daniel apuntó la linterna.

No había nadie.

Intentó convencerse de que era agua cayendo del techo.

Continuó avanzando.

Entonces encontró algo extraño.

Una silla de ruedas.

Parecía nueva.

Como si alguien la hubiera usado recientemente.

Cuando acercó la luz, notó que las ruedas estaban mojadas.

Y dejaban un rastro que se internaba en la oscuridad.

Sin pensarlo, siguió las marcas.

Lo llevaron hasta el antiguo piso de pediatría.

Allí encontró una habitación cerrada.

La única puerta cerrada de todo el hospital.

Empujó.

No se movió.

Volvió a intentarlo.

Nada.

Pero en ese momento escuchó un sonido detrás de él.

Una risa infantil.

Su corazón comenzó a acelerarse.

Giró rápidamente.

El pasillo estaba vacío.

—¿Hola? —preguntó con voz temblorosa.

Nadie respondió.

La risa volvió a escucharse.

Más cerca.

Mucho más cerca.

Y justo cuando levantó la linterna...

La batería se apagó.

El pasillo quedó completamente oscuro.

Daniel sintió que ya no estaba solo.

Algo respiraba cerca de él.

Muy cerca.

Y entonces una pequeña mano helada tocó su brazo.

Daniel nunca volvió a entrar a aquel hospital.

Pero cuando revisó la grabación de su teléfono al día siguiente, descubrió algo que jamás pudo explicar.

Durante unos segundos, detrás de él, aparecía la silueta de una niña observándolo desde el final del pasillo.

Y cuando la imagen se acercaba...

La grabación terminaba sola.

Desde entonces, nadie sabe quién era aquella niña.

Ni por qué seguía esperando en el hospital abandonado.




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