El hospital abandonado

Capítulo 14: El que nunca salió

La casa quedó en silencio después del último parpadeo de luz.

Daniel no se movió.

El reflejo en la ventana ya no mostraba nada.

Pero la sensación seguía ahí.

Como si el aire estuviera más pesado.

Más atento.

En su celular, otro archivo apareció solo.

Esta vez no era un video.

Era una grabación de audio.

Daniel dudó unos segundos… y lo reprodujo.

Primero solo se escuchaba estática.

Luego… una respiración lenta.

Y después, una voz que no pertenecía a nadie que él quisiera escuchar.

—El hospital cambió de forma… pero no desapareció.

El sonido se cortó un segundo.

Y continuó.

—Solo se escondió.

Daniel sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo.

La voz volvió, más cerca.

—Y ahora… necesita algo nuevo.

De pronto, la puerta de su casa hizo un sonido suave.

Como si alguien apoyara la mano del otro lado.

toc…

No era un golpe fuerte.

Era paciente.

Como esperando permiso.

Daniel retrocedió.

El audio siguió reproduciéndose.

—Lo que quedó libre… busca dónde quedarse.

El aire en la habitación se enfrió de golpe.

Las luces parpadearon otra vez.

Pero esta vez no se apagaron.

Solo se volvieron más débiles.

Como si algo las estuviera “mirando”.

La puerta volvió a sonar.

toc… toc…

Esta vez un poco más fuerte.

Daniel miró el celular.

La grabación terminó con una última frase:

—El hospital ya no tiene paredes.

Solo necesita una puerta.

El silencio cayó.

Y entonces…

la perilla de la puerta comenzó a girar sola.

Lentamente.

Como si alguien del otro lado ya hubiera decidido entrar.

Continuará…




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