El hospital abandonado

Capítulo 18: La grieta

La caída no tenía fin.

Daniel no sentía aire.

No sentía peso.

Solo un vacío infinito alrededor.

Sofía seguía sujetando su mano.

Su voz era lo único estable.

—No sueltes… todavía no.

Abajo no había suelo.

Había imágenes.

Fragmentos flotando como vidrio roto:

  • Pasillos del hospital
  • La habitación 217
  • El rostro de Daniel multiplicado
  • Siluetas observando desde esquinas invisibles

La figura con su mismo rostro apareció cayendo junto a ellos.

Sonriendo.

Sin miedo.

—Aquí es donde todos terminan… —dijo.

Sofía gritó:

—¡No es un final! ¡Es una transición!

De pronto, el espacio cambió.

Ya no caían.

Ahora flotaban en un corredor infinito.

Sin paredes completas.

Solo puertas suspendidas en el vacío.

Cada puerta tenía un número.

Cada una llevaba a un momento distinto.

Daniel miró una de ellas.

La puerta 217.

Pero no era la misma.

Ahora estaba abierta.

Y dentro… había luz.

Sofía lo miró.

—Esa es la salida… pero no es la única.

La figura de Daniel aterrizó frente a ellos.

Sin caer.

Como si siempre hubiera estado ahí.

—No existe salida sin reemplazo —dijo con calma—. Solo elección de quién continúa.

Las puertas comenzaron a moverse.

Girando alrededor de ellos como un torbellino.

Sofía apretó la mano de Daniel.

—Si eliges la correcta… podemos terminar esto.

La figura se acercó.

—Si eliges la incorrecta… te conviertes en mí.

Las puertas se detuvieron.

Tres quedaron visibles:

  • 217 (Luz)
  • 001 (Oscuridad)
  • Sin número (Vacío)

El espacio tembló.

El hospital estaba esperando.

Daniel respiró hondo.

Y dio un paso hacia las puertas.

Continuará…




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.