😈🖤
El primer indicio fue el silencio.
No un silencio normal.
Uno demasiado limpio, como si alguien hubiera apagado el ruido del mundo con un interruptor.
Valeria lo notó mientras caminaban por el pasillo que, se suponía, llevaba a la cocina.
—¿Te das cuenta? —dijo—.
No hay eco.
Octavio se detuvo.
—Siempre hay eco.
Dio una palmada.
Nada.
Ni rebote.
Ni retorno.
—Genial —murmuró—.
Estamos dentro de una mentira acústica.
Valeria sonrió, tensa.
—Nueva fobia desbloqueada.
El pasillo se estiró un poco más.
No dramático.
Sutil.
Como cuando un recuerdo cambia sin pedir permiso.
—Esto no es nuestra casa —dijo Octavio.
—No —respondió ella—.
Es una versión… optimizada.
Como si el hospital hubiera dicho:
“Déjenme intentarlo de nuevo, pero mejor.”
---
La “consulta” ocurrió en el comedor.
Una mesa larga.
Sillas perfectamente alineadas.
Mateo estaba ahí, masticando una galleta con expresión incómodamente tranquila.
—Ah —dijo—.
Menos mal.
Pensé que era el único al que citaron sin avisar.
—¿Citaron? —preguntó Valeria.
Mateo levantó una tarjeta blanca.
CITA OBLIGATORIA — ASISTENCIA RECOMENDADA
—Me gusta que sea obligatoria y recomendada —añadió—.
Tiene personalidad pasivo-agresiva.
Don Eusebio apareció al fondo, con un puntero láser y una sonrisa que no prometía nada bueno.
—Bienvenidos a la consulta grupal —anunció—.
Tema de hoy:
“¿Quién se queda cuando nadie quiere?”
—Qué sutil —dijo Valeria—.
¿También hay café o solo trauma?
—Descafeinado —respondió Don Eusebio—.
El hospital odia la taquicardia innecesaria.
Las paredes se cubrieron de gráficos.
Curvas.
Porcentajes.
Una línea destacaba en rojo:
PROBABILIDAD DE RETENCIÓN — PACIENTE V: 78%
Valeria se puso de pie de golpe.
—¿Perdón?
—Corrección.
—La paciente V muestra mayor adaptabilidad al entorno.
Octavio sintió un nudo en el estómago.
—Eso es mentira.
—El sujeto O presenta resistencia.
—Pronóstico inestable.
Valeria miró los gráficos… y algo en su pecho se torció.
—No —susurró—.
Eso no está bien.
Las líneas temblaron.
Mateo levantó la cabeza.
—¿Ustedes vieron eso… o ya cruzamos oficialmente a “realidad opcional”?
Valeria respiró hondo.
—El hospital está manipulando los datos —dijo—.
Está ajustando el entorno para que parezca que yo encajo mejor.
Las luces parpadearon.
—Observación imprecisa.
—No —repitió Valeria, más firme—.
Estás mintiendo.
La palabra mintiendo cayó pesada.
Y algo crujió.
Una grieta apareció en la pared.
Don Eusebio levantó una ceja.
—Ah.
Eso es nuevo.
—¿Qué? —preguntó Octavio.
—Que alguien le diga al hospital que se equivoca…
y el hospital escuche.
Valeria sintió un zumbido en la cabeza.
No dolor.
Presión.
Como si el lugar entero la estuviera enfocando.
—La paciente interfiere.
—Recalibrando.
—No me recalibres —dijo ella, furiosa—.
No soy tu experimento.
La mesa se deformó ligeramente.
Mateo se levantó de un salto.
—Ok, ok, ok.
Me encanta el empoderamiento, pero el mobiliario se está derritiendo.
Octavio tomó la mano de Valeria.
—Mírame.
Respira conmigo.
Ella lo hizo.
Y el zumbido bajó.
La grieta se detuvo.
—¿Viste eso? —susurró él—.
Lo controlaste.
Valeria negó lentamente.
—No…
El lugar reaccionó a mí.
Silencio.
La voz volvió, menos segura.
—La paciente V muestra respuestas no previstas.
Don Eusebio sonrió, genuinamente divertido.
—Eso, queridos, se llama variable fuera de protocolo.
Las luces se apagaron un segundo.
Cuando volvieron, los gráficos habían cambiado.
PROBABILIDAD DE RETENCIÓN — PACIENTE V: ERROR
Valeria soltó una risa incrédula.
—Ups.
Desde algún lugar profundo, el hospital emitió un sonido extraño.
No risa.
No enojo.
Incomodidad.
—Octavio —dijo Valeria, muy despacio—.
Creo que el hospital no me está eligiendo.
Él la miró.
—¿Entonces?
—Creo que… —tragó saliva—
le estoy empezando a dar miedo.
Y por primera vez desde que todo comenzó,
San Benito no tenía una respuesta inmediata.
---
🩸🖤😈🏥