– Nos vamos a casar – intentado procesar aquella noticia y me dejé caer en el sillón que se encontraba detrás de mí, el rostro de mamá reflejaba preocupación, pero sobre todo una gran atención a mi reacción.
Se que la idea de que pueda rehacer su vida sonaba increíble y más después del terrible infierno que mi padre le había hecho vivir por años, después de cumplir los diecisiete años ella pudo divorciarse de él, y aunque en su momento me confesó que jamás volvería a enamorarse, ahí estaba dándome la mayor noticia de mi vida y la causante de todas mis desgracias de ahora en adelante…
–Que piensas tesoro, se que habrán varios cambios en nuestra vida pero de verdad lo amo y quiero que podamos llegar a formar una familia unida.
–Mamá te quiero y te apoyaré en cual sea tu decisión pero en realidad me sorprendió bastante, no pensé que te fueras a casar tan pronto solo han pasado unos meses y…
– Ocho meses con 2 semanas y 5 días para ser más exactos
Mire con asombro la seguridad con la que lo decía, jamás la había visto tan enamorada, se veía feliz y los ojos le brillaban y no pude oponerme de ninguna manera, yo iba a dejar que fuera feliz al final ella más que nadie se lo merecía.
– Ya lo veo… bueno mami solo dime en qué quieres que te ayude y yo haré todo lo posible para que todo salgo tal cual lo desees, todo con tal de seguir viéndote feliz.
– Gracias Emma, sobre todo por entenderme y dejar que vuelva a rehacer mi vida – Le di un fuerte abrazo y observé cómo se dirigía a las escaleras para dirigirse a su habitación, pero frenó y se giró para decirme algo último.
– Por cierto mañana tenemos una cena importante con Sebastián y su hijo– cuando terminó de decir todo aquello caí en cuentas de que el dichoso hijo de Sebastián no había ido nunca a ninguna cena en estos ocho meses de noviazgo que tenían nuestros padres con la excusa de que tenía clases o que estaba muy ocupado estudiando, yo ya tenía la idea de que era muy estudioso y que se preocupaba bastante por sus notas en la universidad, esperaba que nos pudiéramos llevar bien en cuanto lo llegase a conocer por fin después de tanto tiempo.
***
Observaba con detenimiento mi outfit para el día de hoy, tenía que verme presentable para la ocasión y más si el increíble hijo de Sebastián asistiría.
– Estas chulísimas Emma, deberías de tomarte una foto – observé como Soraya miraba mi outfit de arriba abajo con cierta seriedad, más de lo que me gustaría.
– Si, hoy vas a impresionar al hijito del nuevo marido de tu madre, se quedará con ganas de más– al lado de Soraya se encontraba Mia que me miraba con una sonrisa picarona para luego guiñarme un ojo.
– Solo es una cenita, todo con tal de que hagas feliz a tu mami no Emmita– aunque lo dijo como una afirmación eso sonó más a una pregunta, Soraya era de las amigas que si te iba bien en algo y a ella no te lo hacía saber con sus acciones y palabras como en ese momento, verme feliz y rehaciendo mi vida luego de largos años viviendo bajo la sombra de mi padre y tras varios de sus abusos hacia mi madre le enfureció y más porque veía que a pesar de todo mi mamá y yo siempre seguíamos juntas a pesar de todo lo malo que llegó a ocurrir, Soraya nunca tuvo ese acercamiento con su madre y no podía culparla ella era una mujer muy fría y ni hablar de su padre, quien las abandonó cuando se enteró que la madre de Soraya estaba embarazada, había veces en donde podía entenderla por eso seguía siendo mi amiga, conocía su realidad y no quería dejarla sola.
–No lo digas así Soraya, deberías de estar feliz por…– fue Mia quien la interrumpió pero Soraya la corto antes de terminar.
– Obvio que lo estoy, solo es una bromita–dijo forzando una sonrisa– Emmita comprende que lo que le digo es en modo de broma o no preciosa.
– Claro – me gire para poder responder sin ningún atisbo de emoción o broma en mi voz, prefería ignorar estas cosas antes que tomarlas en serio, así siempre era Soraya…
Mía terminó de maquillarme y me prestó una casaca que según ella iba increíble con el vestido floral, finalmente las chicas tomaron el auto de Mia para su increíble pijamada pero sobre porque ellas iban a comenzar a armar todo, para que cuando terminara la cena pueda alcanzarlas y chismear toda la noche.
Llegando al restaurante donde íbamos a cenar pude divisar una mesa en donde Sebastianá todavía no habían llegado, nos sentamos y fue justo en ese momento cuando mi mamá soltó un gran suspiro para luego decirme:
– Ian – me quedé mirándola, parecía muy nerviosa y como no si iba a presentarme con el hijo de Sebastián.
– ¿Qué?
– El hijo de Sebastián, es un poco complicado, obvio no lo conozco, pero por lo que me contó es un poco rebelde y le gusta hacer todo a su voluntad
Uhmmm, rebelde… le gusta hacer todo a su voluntad…
Espera
No podía ser…
Ian… y si era…
– Buenas noches bellas señoritas, les presento a mi hijo, Ian – mis pensamientos fueron interrumpidos cuando la voz de Sebastián hizo acto de presencia y con él su hijito el supuesto estudioso (según yo) que en realidad era rebelde (según mamá)… el bendito Ian.
Levanté la mirada encontrándome con unos ojos de pigmento dorado y verde, un color que podría reconocer en cualquier lugar…
No jodas