El Imperio del Invierno.

Capítulo 5—Tres movimientos

El segundo artículo apareció cuarenta y ocho horas después.

Esta vez no era una columna discreta.

Era un análisis completo publicado por uno de los portales financieros más influyentes de Corvienne.

Fuentes cercanas al sector bancario sugieren que la auditora internacional Alessia Durand podría estar revisando prácticas históricas de Montreux Holdings que alteraron el equilibrio entre las cinco familias de Valenfort.”

No había acusaciones.

Solo insinuaciones.

Pero en Valenfort las insinuaciones eran suficientes.
Los mercados no reaccionaron con pánico.

Sin embargo, el apellido Montreux comenzó a aparecer en demasiadas conversaciones.

Exactamente lo que los Renaud querían.
Ruido.

***
Lucas Montreux estaba leyendo ese mismo artículo cuando entró al despacho de su hermano en la torre Montreux Holdings.

Dejó la tableta sobre el escritorio.

—Eso es torpe.

Gabriel levantó apenas la mirada.

—No.

—¿No?

—Es calculado.

Lucas se apoyó en el respaldo de la silla frente al escritorio.

—Los Renaud.

—Sí.

Lucas volvió a mirar la pantalla.

—No te están atacando a ti.

—No.

—Están usando a la auditora.

Gabriel no respondió.

Lucas lo observó durante varios segundos.

Conocía a su hermano demasiado bien.

—Entonces es ella.

Silencio.

Gabriel cerró la carpeta que tenía frente a él.

—No es nadie.

Lucas soltó una pequeña sonrisa.

—Claro.

Caminó hacia la ventana.

Valenfort se extendía bajo un cielo gris claro.

—¿La voy a conocer?

—Probablemente.

—Entonces me quedaré unos días.

Gabriel lo miró con frialdad.

—No interfieras.

Lucas levantó una ceja.

—¿Interferir con qué exactamente?

Gabriel no respondió.

Y eso fue respuesta suficiente.

***

Alessia Durand no estaba mirando los artículos.

Estaba mirando cifras.
Cuando alguien atacaba con narrativa, la respuesta siempre estaba en el flujo del dinero.

En la pantalla frente a ella aparecía algo curioso.

Renaud Telecom había movido capital hacia un fondo menor que dependía indirectamente de Vallencourt.

No era ilegal.

Pero era imprudente.

Alessia sonrió levemente.

Acababa de encontrar el punto débil.

En ese momento llamaron a la puerta.

—Adelante.

El hombre que entró no llevaba traje corporativo.

Abrigo oscuro.

Postura relajada.

Una sonrisa demasiado fácil para alguien que claramente pertenecía al mismo mundo que Gabriel.

—Lucas Montreux.

Alessia lo reconoció de inmediato.

Actor internacional.

—Alessia Durand.

Lucas avanzó con naturalidad.

—Mi hermano habla mucho de usted.

Ella levantó una ceja.

—Eso me sorprende.

—A mí también.

Se sentó frente a su escritorio.

—¿Siempre logra alterar la rutina de las personas más disciplinadas del país?

—¿Alterar?

—Gabriel no repite informes.

—¿Y ahora lo hace?

—Dos veces.

Eso hizo que Alessia soltara una risa suave.

La primera que Lucas escuchaba de ella.

—Entonces debo disculparme.

Lucas la observó con atención.

Ahora entendía.

No era solo inteligente.

Era tranquila.

Ese tipo de tranquilidad que hacía que los hombres como Gabriel se inclinaran sin darse cuenta.

—¿Qué encontró? —preguntó Lucas.

Ella entrecerró ligeramente los ojos.

—¿Perdón?

Lucas señaló la pantalla.

—Si los Renaud están atacando, es porque algo los preocupa.




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