El informe estaba listo.
Perfecto.
Impecable.
Alessia lo revisó por tercera vez sin encontrar un solo error.
Eso normalmente le daría satisfacción.
Pero no hoy.
Hoy su mente no estaba en cifras.
Estaba en él.
Cerró el archivo con un suspiro contenido.
—Entrégalo y vete.
Se ordenó.
Nada más.
Sin conversaciones.
Sin miradas.
Sin repetir errores.
Tomó su bolso.
Salió.
***
Gabriel no levantó la mirada cuando ella entró.
Pero ya sabía.
La forma en que caminaba.
La pausa antes de hablar.
El leve cambio en su respiración.
Todo.
—El informe.
Alessia dejó la carpeta sobre el escritorio.
—Completo.
Gabriel la abrió.
Revisó una página.
Dos.
No necesitaba más.
Era perfecto.
Como ella.
Cerró el documento.
—Bien.
Silencio.
Ella no se movió.
No dijo nada.
Solo esperaba.
—¿Algo más? —preguntó finalmente.
Formal.
Fría.
Distante.
Gabriel levantó la mirada.
Y por un segundo…la vio como realmente era.
No solo la auditora.
No solo la mujer que lo descolocaba.
Sino alguien que estaba conteniéndose.
Igual que él.
—No.
Respuesta corta.
Alessia asintió.
Se giró.
Y caminó hacia la puerta.
—Señora Durand.
Se detuvo.
Error.
Siempre se detenía.
—Sí.
Gabriel no se levantó.
Pero su voz cambió apenas.
—No se marche tarde.
Silencio.
Ella no se giró.
—No es asunto suyo.
—Ahora lo es.
Eso… eso encendió algo.
Alessia se giró.
—No.
Su voz fue firme.
—No lo es.
Y salió.
***
El día terminó más rápido de lo que esperaba.
Alessia decidió no pensar.
No analizar.
Solo irse.
Cuando salió del edificio, el aire frío de Valenfort le golpeó el rostro.
Bien.
Lo necesitaba.
Caminó.
Sin mirar atrás.
—Alessia.
Se detuvo en seco.
No.
No otra vez.
Giró lentamente.
Daniel.
Otra vez.
Pero esta vez… no estaba solo.
Dos amigos detrás.
Risas.
Miradas incómodas.
El estómago de Alessia se tensó.
—¿Qué haces aquí?
—Te estaba esperando.
—No tienes derecho.
—Tengo todo el derecho.
Dio un paso hacia ella.
—Eres mi novia.
—Fui.
—No para mí.
Ella apretó la mandíbula.
—Ya basta.
Intentó rodearlo.
Pero él la sujetó del brazo.
Fuerte.
Demasiado.
—Suéltame.
—Solo quiero hablar.
—No.
Intentó soltarse.
No pudo.
—Daniel—
—¿Quién es él?
La pregunta salió cargada.
Editado: 03.04.2026