La noche no fue tranquila.
Ni para ella.
Ni para él.
Alessia no durmió.
Se quedó en el sofá, con la luz apagada y la ciudad filtrándose por la ventana.
Valenfort seguía igual.
Elegante.
Ordenada.
Lejana.
Pero dentro de ella…todo estaba desordenado.
Daniel.
Su voz.
Su insistencia.
Su forma de no soltar.
Y luego…
Gabriel.
Su forma de intervenir.
De decidir.
De acercarse.
De besarla.
Cerró los ojos.
—Esto no puede ser así…
Pero lo era.
Y lo sabía.
Un golpe seco en la puerta la hizo levantarse de inmediato.
No fue fuerte.
Pero sí firme.
Demasiado firme.
El corazón le dio un salto.
—No…
Susurró.
No preguntó quién era.
Ya lo sabía.
Caminó lentamente.
Cada paso más pesado que el anterior.
El golpe volvió.
—Alessia, abre.
Daniel.
Respiración contenida.
—Vete.
—No.
—Vete o llamo a la policía.
—No lo harás.
Silencio.
—Abre.
El tono cambió.
Más bajo.
Más peligroso.
Alessia dio un paso atrás.
—No.
El picaporte se movió.
Intento.
Otro.
Más fuerte.
—Daniel, basta—
—¡Abre!
El golpe ahora fue violento.
La puerta vibró.
Y entonces—
Silencio.
De golpe.
Total.
Alessia se quedó inmóvil.
No entendía.
No escuchaba nada.
Ni pasos.
Ni voz.
Ni respiración.
Nada.
***
Gabriel no tocó la puerta.
No lo necesitaba.
Cuando llegó, Daniel ya estaba allí.
Insistiendo.
Golpeando.
Desesperado.
Gabriel lo observó unos segundos antes de hablar.
—Se terminó.
Daniel giró.
—Tú otra vez.
Gabriel no se acercó de inmediato.
—Te dije que desaparecieras.
—No me das órdenes.
—No.
Dio un paso.
—Te doy opciones.
Silencio.
—No te acerques a ella.
—No puedes—
—Puedo.
Y esta vez…no hubo advertencia larga.
No hubo diálogo.
Gabriel lo tomó del cuello del abrigo.
Lo empujó contra la pared.
Sin violencia innecesaria.
Pero con control absoluto.
—Escucha bien.
Su voz fue baja.
Fría.
Peligrosa.
—No vuelves a este lugar.
—No la llamas.
—No la buscas.
Daniel intentó soltarse.
No pudo.
—O la próxima vez…
Pausa.
—no voy a ser tan paciente.
Silencio.
Daniel respiraba agitado.
Por primera vez…sin arrogancia.
—¿Quién eres tú…?
Gabriel lo soltó.
—El último error que vas a cometer si sigues aquí.
Silencio.
Daniel lo miró.
Evaluó.
Y esta vez…entendió.
Editado: 03.04.2026