El imperio del titán

CAPlTULO 7

(Narrado por Min-Ji)

La noche envolvía la ciudad, y desde mi oficina las luces de Seúl parecían estrellas que jamás podría alcanzar. Apoyé la frente contra el vidrio helado del ventanal, buscando que ese frío apagara el fuego que aún quemaba en mi piel.

Me apoyé contra el ventanal, buscando en el frío del vidrio una calma que no encontraba en mi propio cuerpo.

Había pasado casi una hora desde que salí de aquella sala con Ji-Hoo, pero todavía podía sentirlo demasiado cerca, como si su sombra hubiera quedado pegada a mí.

"Es un socio, un rival, un hombre que no significa nada."
Lo repetí en mi mente una y otra vez, pero mi cuerpo me traicionaba. Porque todavía sentía el eco de su brazo rodeando mi cintura, el calor que me había hecho temblar aunque yo jamás lo admitiría en voz alta.

Cerré los ojos, intentando bloquear esa sensación... y entonces regresó el recuerdo.

El toque de Ji-Hoo todavía estaba ahí. Como un eco imposible de borrar.

No entendía por qué me afectaba. No quería entenderlo.

Intenté concentrarme en los contratos, en las cifras, en todo aquello que siempre había usado como escudo, pero mis manos comenzaron a temblar sobre el escritorio. Cerré los ojos y, contra mi voluntad, un recuerdo volvió.

Flashback

Años atrás, cuando aún creía en el amor. Cuando aún pensaba que alguien podía ver a la mujer detrás de la heredera de Titan.

Su nombre era Hyun-Woo. Tenía la sonrisa fácil, las palabras dulces, y la mirada de alguien que parecía capaz de cuidarme. Yo tenía apenas veinte años, y aunque me esforzaba por ser fuerte, en el fondo estaba sola. Nadie entendía el peso que cargaba en mis hombros. Nadie... excepto él.

O al menos eso creí.

—"Eres increíble, Min-Ji" —me decía mientras entrelazaba sus dedos con los míos—. "No importa lo que digan los demás, para mí eres solo tú."

Yo le creí. Le di partes de mí que nunca había mostrado a nadie. Confié.

—"Para mí, tú no eres la heredera de Titan... eres solo Min-Ji."

Esa fue la mentira más cruel y mas dulce que escuche.

Le di todo a un hombre que juró amarme, y descubrí demasiado tarde que solo me quería por lo que representaba, no por lo que era.

Fue el día que más sufrí lo amaba sin descanso que el termino destruyéndome.

Y desde entonces, cada palabra dulce me sabe a veneno.

Confiar fue mi peor error.

Presente

Abrí los ojos de golpe y apreté los puños contra el escritorio. La rabia subió por mi pecho como una ola amarga. Recordar aquello siempre me rompía un poco más. Tal vez por eso odiaba tanto a Ji-Hoo desde el primer instante: porque en él podía ver el mismo engaño disfrazado de sonrisa.

La puerta se abrió suavemente.

—¿Señorita Min-Ji? ¿Está bien? —era Lisa, con una carpeta en las manos.

Me obligué a recomponerme, a borrar cualquier huella del temblor que aún recorría mi cuerpo.

—Estoy bien —mentí, tomando aire—. Solo pensaba demasiado.

Lisa me observó unos segundos, como si pudiera ver más allá de mis palabras, pero no dijo nada. Solo dejó la carpeta sobre mi escritorio y, antes de salir, murmuró:

—A veces pensar demasiado... duele más que recordar.

Cuando quedé sola otra vez, volví a mirar mi reflejo en el vidrio. La mujer que me devolvía la mirada parecía fuerte, impenetrable... pero en el fondo yo sabía la verdad: aún sangraba por cicatrices que nadie debía conocer.

"Nunca más", me prometí.

Nunca más volveré a confiar.

agarré mis cosas y salí solo me quería ir a mi departamento y descansar.

Continuará...



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En el texto hay: ceo, romance, amor- odio

Editado: 14.12.2025

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