El increíble caso del señor Emilio Vespasiano

Prólogo

En esta aventura, lo increíble se fusiona con la fantasía. Un fantasma que llega al despacho del Doctor Leónidas Couto y le plantea un caso que este ni podrá resolver. Dentro de las peripecias del mismo se conforman varios mundos en la innata creencia del ser superior. Es aquí donde radica el problema mayor objeto del juicio, "La creencia". La fe por sobre todas las cosas lisas y llanas. En un poblado perdido en el sur de Buenos Aires, Argentina, que sin predicamentos se ha visto convertido en cenizas que se han esparcido como polvo por el correr de los años. Un pájaro que habla en términos de la filosofía abstracta, y un sinfín de pistas que determinaran las conclusiones correspondientes a la causa. Es una aventura; aunque sin precisar, esta vez narrada en tercera persona sin desmerecer los diálogos que nutren a la eficacia de la historia; como cuando se comentan anécdotas que sirvan de prueba y conclusión. Un tanto para clarificar las ideas del Letrado; hombre seco, parco por así decirlo, que no tiene aspiraciones, y mantiene siempre una postura enclenque de la vida. La llamada de los fantasmas en un pedido de auxilio. El alpinismo como la alegoría máxima de vencer el estrecho leviatán bíblico, y los pactos de una supuesta matrona mágica que desata la catástrofe en aquel pueblo de las Mostazas. Todo es un aquelarre en la cual este personaje deberá inmiscuirse con asuntos que le son ajenos a su ritmo de vida. Esta narración es solo una forma didáctica de entremezclar el universo de ficciones paranormales con la religión, o mejor dicho las creencias del ser supremo llamado Dios; en esa guerra propia que se mantiene con el diablo de la cual los seres humanos forman parte de su tablero, cuando de mover piezas se trata.


En este caso cada objeto juega un papel crucial en la trama, desenlace, y final. Leónidas sabrá que no todo es como debe ser estudiado en los libros de derecho de la vieja escuela de la Universidad. Un poco también conlleva a los primeros años en los que un profesional se forma al obtener el título y montar su propio trabajo individual. El miedo, la incertidumbre que desmoralizan al actor hasta reducirlo a una resignación por convirtiendo sus anhelos en puros sueños perdidos. En este relato se intenta recrear un poco ello con el realismo y estilo correspondiente que harán de este sobrepasar los límites de la razón a la teología, y siempre interfiriendo los módulos de la historia para darle contenido concreto. Que si no fuera por ellos no llegarían a ser tal. Ya que lo importante es tratar de conjugar con la imaginación recreando hechos y actos. Recreándolos en lugares estrambóticos, u excéntricos, en los cuales por ejemplo ingresa un forastero y todo pasa volverse difuso, y (o) falaz. Que las personalidades sean irregulares como los paisajes al fusionarse cara a cara, junto con una indiferencia abismal. Que el tiempo y dentro de aquel, el espacio parezcan gotas de agua que caen a no razonar a ciertas luces a donde se quiere llegar con ello. Esta pues, es la esencia crucial de la historia llena de realidades e irrealidades, de ficciones y de no ficciones.



Diego Leandro Couselo.

 

 




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