El Inicio Del Fin

CAPÍTULO 12

El hoyo era inmenso, probablemente estaba destinado para un animal enorme, como el león por ejemplo, no para un niño de 8 años.

Bend despertó luego de algunas horas. El golpe lo había dejado inconsciente. Miró hacia arriba, era demasiado alto, al menos para él.

—Al menos ese león ya se fué—murmulló.

Se sentó. Estuvo así unos cuántos minutos. Entonces se levantó.

—¡SEÑOR JEREMYYYYYYYYY!—tomó aire nuevamente—!SEÑOR JEREMYYYYYYYYYYY!—inhaló esta vez mas fuerte—¡SEÑOR JEREMYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY!

Luego de haber gritado unas 30 veces se resignó, el no volvería. Lo había abandonado. Después de todo Bend no era nada de él, solo era un niño débil y llorón que acababa de conocer.
Se sentó nuevamente y apoyó su cabeza sobre sus rodillas.

Unas lágrimas empezaron a caer al suelo.

—Mami te extraño.

                        ◀◀◀     ▶▶▶

Los sujetos no habían dejado de seguirlo a pesar de que Jeremy había cambiado de dirección varias veces.

Miró de reojo, seguían ahí, a unos 10 metros de él apróximadamente. Eran 4. El que traía el rifle probablemente era el líder. Los otros 3 llevaban armas blancas: un arco, dos machetes y un hacha. Jeremy se detuvo.

—¿Qué pasó amigo?—dijo el tipo del rifle—¿Ya te diste cuenta que te será imposible escapar?

—Quizás le dió miedo—agregó otro mientras se reía.

—No, no quizás piensa darnos todo a cambio de que no lastimemos su perfecta chaqueta—dijo un tercero en tono de burla.

—¿Qué quieren?—contestó Jeremy.

—Queremos abrazarte amigo—respondió el del rifle—que acaso no ves que queremos molerte a golpes.

—No, solo veo 3 sujetos amenazandome cobardemente con armas y un idiota con dos machetes.

—¿Que mierda has dicho?—contestó ofuscado el de los machetes.

—¿Te crees muy listo eh?—contestó el líder.

—Ya vamos a golpearlo Max.

—Aún no, el tipo nos está retando, piensa que uno solo no basta para arrancarle esa lengua suelta que tiene.

—No lo estoy pensando, lo estoy afirmando. Ni uno de ustedes podría hacerme un rasguño peleando uno contra uno—hizo una pausa mientras miraba a uno de ellos— el de los machetes nisiquiera podría tocarme.

—El tipo es un presuntuoso Max, déjame cerrarle esa boca a punta de puñetes—dijo el de los machetes acercándose a Jeremy.

—¡No te alteres!—contestó Max mientras atajaba con su mano izquierda a su compañero—yo me encargaré de hacerlo.

—Sabes que ese imbécil no podría conmigo—repuso Jeremy.

—¡AHHH! SE ACABÓ—gritó el de los machetes mientras se quitaba la mano de Max y corría con dirección a Jeremy.

Jeremy separó sus piernas, pero no se movió del lugar.

—¡Te dije que esperaras Finn!—gritó Max.

Finn no escuchó, cuando ya estaba a escasos metros de Jeremy levantó su puño derecho y lo dirigió lo mas rápido posible hacia el rostro de su oponente.

Jeremy arqueó su brazo izquierdo, y con su antebrazo levantado desvió hacia arriba el golpe de Finn. Éste quedó totalmente expuesto. Jeremy cerró su puño derecho y con una velocidad sorprendente lo estampó contra la cara de Finn.

Finn cayó metros atrás, pero no se levantó.

—¡FINN!, ¡FINN!, despierta amigo vamos—decían sus compañeros mientras trataban de despertarlo con unas ligeras bofetadas.

—Hijo de perra ¿qué le hiciste?—gritó uno.

—Solo le dí un abrazo

—Déjame clavar mi hacha en su cabeza Max.

—Si quieres terminar como Finn adelante—respondió el líder.

El tipo agarró su hacha con las dos manos y corrió hacia Jeremy.

Nuevamente éste ni se inmutó. 

                    ◀◀◀         ▶▶▶

Ya estaba oscureciendo, y en alguna parte del bosque se podía oír ruidos, casi difíciles de ignorar.

Bend seguía intentando subir por las superficies del agujero. Lo cual era algo inútil, pues éstas eran demasiado empinadas como para escalarlas. 
Los rasguños en sus pequeños brazos eran prueba de las constantes caídas en los intentos fallidos de Bend.

Estaba cansado y muy adolorido.

Iba a intentarlo una vez más, cuando de pronto oyó unas voces encima de él.

—Está abierto, déjame revisar.

Bend no sabía qué hacer, no podía esconderse, se sentó abrazando sus rodillas con la mirada llena de temor fijada arriba.
Una silueta se asomó, no pudo distinguirla bien.




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