El instante de tinta y sangre

Muros y cerrojos

Una chica abrió su alma con el primer chico que conoció, le lanzó una bomba de inseguridades, miedos y traumas. El chico se sorprendió tanto que tuvo miedo y huyó corriendo.

La chica lloraba a cántaros, puso una barrera con ladrillos en su corazón para que nadie nunca más la lastimara, pero lo que ella no sabía era que cuando conociera a otro chico esa barrera se caería por sí sola, porque así es el amor, es abrirse y mostrarse vulnerable.

Esta vez el chico le dijo algo típico de las películas cliché. - No eres tú soy yo. Quiero estar sólo y por ahora no busco una relación. - Le dolió porque sólo la ilusiono, pero gracias a eso ella le puso una armadura a su corazón y usó una máscara para ocultar las emociones que sentía.

Nuevamente conoció a un chico, pero esta vez no le lanzó la bomba de golpe, sino que poco a poco cada uno se abrió, contaron sus secretos y encontraron similitudes en sus miedos y traumas. Aun así, la chica tenía miedo de que él también se fuera, pero cuando le contó el último secreto él le respondió. -Cada herida te hace ser tu misma y sin ninguna la vida sería aburrida.

Después de mucho tiempo había encontrado al indicado, la chica lloró porque después de tanto buscarlo, de tanto anhelarlo por fin podía abrazarlo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.