El silencio no es vacío sino un refugio que calma cuando abraza, no es sólo falta de ruido sino de miedo del mundo porque cada recuerdo es un sonido, un espejo donde el rostro es sumergido en lo oculto porque cuando el mundo se volvió ruido, las lágrimas se volvieron tinta y los suspiros se volvieron versos.
Rompieron las cadenas que ellos mismos forjaron porque soltaron el pasado, se volvieron refugio donde existía la ruina y ahora la carga que aprieta se posa como una sombra que asusta e inquieta, pero incluso ahí el silencio no calla, sino que susurra cada palabra dónde el alma se desnuda.