Me siento en una cuerda floja donde cada paso es decisivo para llegar a salvo al otro lado, porque cada comentario que escucho es como una bala que se lanza hacia la persona a la cual se daña, cuando peleo con un miembro de mi familia un pedazo de mi alma se separa, ya no ensambla, porque una parte está muerta, eso hace que mire abajo y vea el acantilado, dudando, teniendo miedo, tambaleando y por poco cayendo al suelo.