Como un verso que no se olvida,
como un refugio que no se explica.
Aunque el mundo se vuelva ruido, aunque el camino se vuelva oscuro, te pido en silencio con el corazón temblando nunca sueltes mi mano porque tú eres mi refugio, mi lugar seguro cuando no tenía ninguno, tú eres mi apoyo cuando siento que me ahogo.
Cuando me quiebro, eres quién recoge mis pedazos y los vuelve a ensamblar, no huyes de mis espinas tú pudiste romperme con el punzante cortante que me recorre, pero después de mostrarte mi lado vulnerable lleno de huecos y grietas elegiste quedarte.
Contigo me siento a salvo, contigo respiro sin miedo, me sostienes cuando me caigo y haces que el mundo no pese tanto y cuando la avalancha se me venía encima tú eras la calma que no sabía que existía.