El internado, La colmena

Capítulo 33. A Salvo

Apurado, era poco, salí de las clases, tan rápido como pude, fui corriendo hasta la habitación para tirar algunas cosas en mi maleta ¿Por qué no lo hice antes? Porque soy un desordenado de mierda... simple.

Mientras me cambiaba rápidamente, porque según yo, no me daba tiempo de entrar al baño, seguía tirando ropa en mi maleta.

Me acabo de sacar la remera, cuando la puerta se abre completamente y mis dos compañeras ingresan. ¡carajo! Menos mal, ya tenia puesto el pantalón.

Intento no prestarles atención, aunque era evidente que me estaban viendo con la boca abierta.

—Linda marca—Dice Yara mientras se tira en su cama.

—Gracias... —Respondo en lo que tiro mis zapatos en mi armario y coloco los tenis con rapidez.

—¿Sabes que es más fácil todo cuando se es organizado? —Presume Ira mientras se coloca un vaquero, él cuál pasa bajo su pollera, cuando lo abrocha, dobla la vestimenta y la coloca en el cesto.

—Sí, me lo dicen a menudo, algún día veré si es cierto... definitivamente, hoy no es el día —Aseguro mientras quito mi notbook de la mochila y busco el cargador para también guardarlo en mi maleta.

—Bajo tu escritorio —Dice Yara divertida.

Iracema se había metido al baño mientras yo seguía en mi búsqueda de cosas.

Mi reloj comienza a vibrar, carajo, no sé sé voy a dejar algo, pero doblo con rapidez, el cable del cargador, lo tiro también en la maleta, y lo cierro de una vez.

Reviso en mis bolsillos para ver si tengo mi móvil y la llave del cuarto.

Mientras lo verifico, Ira ya sale del baño, fresca, tranquila, radiante. Va hasta su maleta, estira del soporte y lo comienza a hacer rodar.

¡Odio que sea tan ordenada! Porque eso la hace mejor que yo.

—¡Nos vemos el lunes Yara!—Se despide mientras sale. ¡Rayos!

Tomo también mi maleta y comienzo a salir.

—Adios...—Ni bien estaba por salir la mano de Yara interrumpió mis palabras... la chica me colocó un beso en la mejilla y justo, Ira giró para cerrar la puerta. No estoy seguro de qué es lo que siento ahora mismo—. Yara...

—Nos vemos el lunes Luri, escríbeme si puedes, usaré tu cama, este fin de semana.

Traté fuerte, con sólo imaginar que la chica dormiría en mi cama, y ya quiero que sea dd nuevo lunes, para saber a qué olerá mi cama a mi regreso.

Sólo sonrío nervioso y me retiro. Con premura doy un paso tras otro, al parecer Ira también comenzó a sentir el apuro de llegar a la entrada.

Sólo falta un minuto antes de que nos dejen, y ella en verdad va más rápido a medida que intento alcanzarla.

Cuando llegamos a la entrada del gran Panal, estaban los carritos y los chóferes.

Juanjo y Gustavo al parecer sólo nos esperaban a nosotros antes de abordar.

—Señores, señorita—Saluda uno de los chóferes —. Solo por por carrito por favor.

—Ok—Respondemos.

Gustavo aborda al que estaba en frente, e Ira va con rapidez para subir con él, pero Juanjo la detiene antes de que aborde.

—Iraaa —dice él y conozco el tono—. Hay algunas cosas que necesito hablar con Gustavo,—me mira, y cuando estaba por decir algo, se apresura—. Y con Luriel no puedo hablar de Jose, ya sabes ¿no te molesta o sí?

Era evidente que sí le molestaba, pero ella sólo le ofreció una sonrisa amable, y le cedió el paso, Juanjo le agradeció con un abrazo y subió al coche.

—Bien, supongo que vamos juntos—Digo, mientras veo en mi reloj un mensaje en el grupo.

"ME DEBES UNA"

¡Puto Juanjo!

—Sí, supongo que no queda de otra—dice Iracema arrastrando su maleta y evitando el contacto visual conmigo.

La dejo pasar primero, y con torpeza la sigo.

Cuando los dos estamos sentados uno a lado del otro, con las maletas en frente, el coche comienza a andar.

Al comienzo el silencio se adueñó del ambiente, pero era un silencio pesado, incómodo, largo.

No queria viajar por 20 minutos hasta la entrada del internado así. Honestamente, no quiero desperdiciar el tiempo con Ira.

La verdad es que estando tan cerca a ella, siento como algo cálido en medio de mi pecho, una necesidad horrible de que me mire, hable, o tan siquiera que no le moleste mi presencia.

Y pensar que hace unos días esto iba a ser una tortura para mi.

Aunque ahora si hay algo que me carcome la cabeza. ¿Por qué actua de esa manera conmigo?

—¿Cómo te fue en la prueba diagnostica de hoy?—Pregunto mientras miro por la ventana, pero no miraba el hermoso paisaje, los cerros o el atardecer, miraba el reflejo de Ira en el vidrio.

—Bien... supongo—Dice cortante mirando su celular.

—¿Y a Katú?

—¿Disculpa?—Pregunta guardando el móvil y al fin me atrevo a mirarla.

—Es que los vi estudiando en el receso de la mañana.

—Ahhh, bien— su rostro se tiñó de un carmesí, y la verdad le sienta muy bien en su piel tostada —No excelente, le cuesta un poco las materias comunes, ya sabes, es más... del mundo místico...pero ya nos pusimos el objetivo de mejorar.

—¿Vas a ser su tutora?

—Sí, me lo pidió ayer... — una sonrisa se dibuja en su rostro mientras parece recordar algo.

Me da un poco de intriga y a la vez de rabia al ver que sonríe con algún recuerdo de Katú, sin embargo... ese no deberia ser mi problema.

—¿Y cómo te fue ayer en el entrenamiento?—me pregunta acomodándose y parece que el enojo o la incomodidad pasó.

—Fatal... realmente—contesté con sinceridad.

—No, fatal, nos fue a nosotros, tú e Yrupé parecían muy bien en comparar a nosotros...

—Na, es Zunú el que es bueno entrenando, la verdad.

—Ufff, sí, se ve bueno.

—¿En verdad se ve tan bien Zunú?—Pregunté sin pensar.

—Vaya que sí —contesta mientras juega con su cabello—. Hasta Cenit que es seria y centrada babea por él, ¡Dios! Esa mirada Profunda, los músculos marcados, la piel bronceada. Lo que daría por ser Cenit... se rumorea que son novios.

—¿En serio? —Pregunté intrigado — Creí que Cenit e Itae...




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