El internado, La colmena

Capítulo 100. La colmena

Mirena expide cenizas de su cuerpo, su figura no es real, está hecha de fuego y hollín, lo sé porque en las grietas de su piel veo la llama, y mi cuerpo se siente conectado con el suyo.

Como ella hay cientos más iguales, todos conectados a mi, y a sus humanos, guías.

Orkias sigue inconsciente, pero es auxiliado ya por mamá y papá.

—Tú no tienes la fortaleza para manejar ese poder—grita furiosa Carina derribando de un chasquido un bolido que Iracema arrojó.

—¿Por qué no? Por tener solo 15 años y saber que estás equivocada.

—Por que eres un estúpido Gianti—Espeta furiosa. De sus manos ahora salen una especie de látigo de acero lleno de puas —. Tu estúpido pajara no podrá conmigo, y cuando acabe con ello, y con las almas que liberarte, te arroparé con esto, mientras en tu agonía vez morir a todos los que aprecias, y créeme cuando te digo que Elsa fue afortunada.

Makaguá agita sus alas, su furia corre en mi sangre y puedo entender por qué Carina perdió su centro, mi espíritu dominante es mucho más poderoso que el Guyraporú, pero lo que realmente le da miedo a Carina, es que lo puedo dominar.

—Desaste de ellos, Makaguá —ordeno al ave, quien emprende vuelo.

Mi cuerpo aún rodeado en llamas tiene la osadía de ir hasta Carina, ella crea una especie de jaula para protegerse. Sin embargo, yo no voy por ella aún, yo voy, por el cuerpo de Elsa.

Mientras tomo el cuerpo de Elsa oigo los chirridos de de las gotas siendo descuartizadas, Carina ni se inmuta por ellos, sus ojos se mantienen en mi, y en como tomo en brazos el cuerpo de la rectora y con él camino hasta mi padre, quien viene también corriendo en mi dirección.

Tras de mi, siento la corriente de aire romperse, Carina está por hacer una invocación.

Cuando papá toma en brazos el cuerpo de Elsa, toma mi mano, y esta no la quema, es como si el fuego reconociera al aliado.

—¿Qué haces perdiendo el tiempo Gianti?—Pregunta Carina, quien se quita el saco y lo tira al suelo, recoge sus cabellos en una coleta y separando sus manos de las cadenas, las pone a levitar rodeando su cuerpo —. Al fin y al cabo todos van a morir y nadie quedará para enterrarlos, su carne se pudrirá y las convertiré en más gotas.

>>Anga ñaña kuera, peju ha peme'ē cheve, pe ma'e aipotava.

El primero chilló como si algo le doliera a él. De los suelos surgieron todo todo tipo de ser horrible, peludos, de lodo, de carne, de hierro, sus dedos tiene  las uñas largas y sus cuerpos están rodeados de puas, sus rostros desfigurados y el olor nauseabundo que expiden dan la pauta de que esta mujer está manipulando almas del mismisimo infierno.

—Hijo...—susurra papá —. Esto no será fácil. Sea lo que sea que quieres hacer, no te puedes equivocar.

—No lo haré.

Los poras y los padres de los estudiantes luchaban contra esas cosas, Carina soltaba una risa retorcida y sadica, en lo que la escena que nos rodea se convierte en un caos.

Objetos volando, gritos de guerra, sangre y olor a carne viva quemándose, porque las almas rodeaban a las posesiones traídas del infierno, y tras Carina, podía ver la escena donde Mirena, Iracema y Anastasia protegían a Orkias y a mamá de los ataques.

—Quiero ver el poder del Cario, quiero ver que tan cierto es que podrías matarme con tan solo desearlo.

—No deseo tu muerte Carina, deseo que sufras, el resto de la eternidad. Y esas bestias, no podrán contra nosotros... Pora, Makaguá, Almas... destrutanlos, Katú, liberen las manipulaciones y limpien todo lo que ha contaminado esta mujer con su paje.

Carina rie de forma socarrona, haciendo aparecer ahora en sus manos el bastón del 5to, justo lo que esperaba.

Corri hasta ella, sus cadenas recorren el aire, en el momento justo en que están por impactar contra mi cuerpo, de nuevo un bolido de fuego de Iracema me salva, causando que todos los eslabones se hagan cenizas.

Carina solo aprovecha el momento para saltar hasta mi y golpearme con el bastón.

Esto hace que retroceda unos pasos. Pero no me derriba, ella no hace desaparecer su expresión de repulsión, y lo que hace a continuación es sacar feroz.

Susurra algo que no entiendo, por que lo hace en latín tal vez. Pero lo que logra con esas palabra es que del su boca salieran serpientes.

Caen como si fuera una catarata, todas ellas se juntan formando una gigante, estoy seguro que me atacará con ella, pero cuando la gran serpiente está completa va hacia el primero.

<<Mierda>>

—¡Katú, cuidado!

Mi exclamación sale con dificultad debido a que Carina aprovechó el segundo de distracción para rodearme de esas cadenas.

El fuego que me rodea las van convirtiendo en cenizas, pero los eslabones se ven infinitos, así que van apareciendo más y más.

—Pasaran milenios, y no dejaran de aparecer... en algún momento te cansaras bebé, ahora si me permites...

La pelea de las bestias en el aire se hace colosal, Katú cayó del 1ro, y las serpientes se enrollan, Makaguá intenta ayudar, picoteando de tanto en tanto, sim embargo solo logra que se desprendan las otras serpientes que lo conforman y caigan al suelo atacando a los que estaban abajo luchando.

De tener la gloria, pasamos a la miseria.

Carina golpea los tacones de sus botas mientras camina con elegancia hacia la batalla que ahora le interesa, ella en verdad quiere hacer cumplir la promesa de torturme y condenarme a observar la muerte de los míos.

Intento deshacer las cadenas haciendo más potente el fuego, pero solo estoy acelerando el proceso de agotamiento.

La desesperación me toma como presa al ver como de un golpe tira a Iracema y Anastasia. Mientras con la mano derecha tomo del cuello a Mirena quien no le muestras más que odio.

—Cómo voy a disfrutar usar tu alma para que me sirvas el resto de la eternidad Mirenita... no debiste meterte nunca en mis planes.

Carina eleva el cuerpo de cenizas de mi amiga, mamá intenta hacer algo, pero también la arroja con solo mover sus manos hacia la pared dejándola inconsciente.




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