Perspectiva de Izack:
Desperté y Alex me sostenía. Madelyne estaba agachada cerca de mí diciendo algo que aún no entendía; recobré el sentido y comencé a entender. Ella se levantó, alzó la mirada y dijo:
Madelyne: ¡Genial! Uno menos. ¿Ahora qué hacemos con estas dos?
Dijo mientras se inclinaba un poco hacia Dara y Luz.
Luz: Tú no te la vas a llevar…
Madelyne: No me la quiero llevar a ella, te quiero llevar a ti, Luz. ¿¡Sabes cuántas personas están contaminando esto!? No creo encontrar culpables si seguimos así.
Luz: Te conozco, eres un cuchillo debajo de la manga, ¡Y NO TE VAS A LLEVAR A NADIE, MADELYNE!
Luz, por primera vez, alzó la mirada del cuerpo de Dara. Madelyne la miraba por encima del hombro, ya cansada. Me levanté con cuidado y ayuda de Alex, y él, cansado, comenzó a hablar:
Alex: Luz, entre más rápido sueltes, más rápido podremos saber quién fue y darle descanso a Dara. Por favor, ¿sí?
Luz: ¡TÚ ERES COMO ELLA! Ustedes cuatro… están descompuestos… están rotos… y no, no con Dara, ¡NO SE LA LLEVARÁN COMO HICIERON ANTES! ¡NO COMO CON ROSA, NO COMO CON LU—!
Madelyne: ¡¡YA CÁLLATE!!
Madelyne podía gritar, pero nunca con una voz quebrada; esta vez lo hizo. La empatía por Luz desapareció de sus ojos: ella había tocado algo sensible, había mencionado un nombre que Madelyne ni siquiera podía dejar que se terminara de decir.
Madelyne: Me tienen harta, pero esto tiene que acabar ya. Son casi la medianoche y necesito que nadie más se entere. ¿Cuántos somos? ¿Ocho? ¿¡Cómo se supone que haga que ocho personas guarden silencio!? Voy a salir por esa puerta y, si en cinco minutos ustedes no han salido de aquí, tendré que hacer cosas que no quiero.
Ella salió; ahora solo se escuchaba el llanto de Luz y ella murmurando “no puedo”. Alex, cansado, se acercó y la abrazó; tomó la mano de Luz y comenzó a hablar:
Alex: Sé que no llegamos a hablar mucho, sé que me ves como alguien que te separa de ella, pero esta no es la forma, Luz. Sé que eres fuerte; ella vio en ti esa fortaleza. ¿Pasaron mucho tiempo juntas? Pero ella querría que fueras feliz, que soltaras.
En ese momento Alex intentó tomar la mano de Luz, lejos de Dara; sin embargo ella se dio cuenta y la sujetó con más fuerza.
Luz: ¡¡Deja de hacer esto!! Eres como ella… no dejaré que te la lleves.
Alex: Luz, mírame…
Luz miró con rabia a Alex, casi a punto de gritar, pero algo la contuvo. Las lágrimas no se detuvieron, y él seguía abrazándola, casi tan fuerte como Luz abrazaba a Dara. No con manipulación, no con ganas de simplemente dejar este lugar de una vez por todas… solo con la verdad habló esta vez.
Alex: Te juro por mi vida que no voy a descansar hasta encontrar quién lo hizo. Y si callo, es para que ella piense que no haré nada y nos deje en paz, no para ocultar a Dara. Y si tú me dejas, haré lo posible por darle justicia.
Algo en Luz se quebró aún más. Dejó suavemente a Dara en el suelo frío mientras temblaba, y al hacerlo simplemente se abrazó a Alex, aferrándose cada vez más fuerte a él y llorando desconsoladamente. Él solo le daba palmadas en la espalda sin decir nada. La ayudó a ponerse de pie, ambos se levantaron.
Él me tocó el hombro, casi diciéndome “vámonos”, y salimos los tres de ahí.
Madelyne: Por fin.
Alex: No es el maldito momento, Madelyne.
Madelyne: Lo lamento.
Alex miró a Luz, que seguía llorando, y luego volvió a mirar a Madelyne a los ojos.
Alex: Jódete.
Madelyne: Lo que digas, Alex.
Ambos caminamos hasta la habitación de Luz. Alex se quedó consolándola hasta que se quedó dormida en la madrugada, y yo seguí sus órdenes para hacer esto más fácil. Podría haberme ido, pero no sabía a dónde. De alguna forma, esto me hacía compañía: los tres, solos, en el sillón, haciéndonos “compañía”.
Luz se durmió en el hombro de Alex. Yo estaba sentado al lado de él, y me miró. No hubo palabras, pero pude leerlo: una mezcla de “también estoy cansado, pero estoy aquí para todos”. Me di por vencido y, de una forma extraña y fraternal, puse mi cabeza en sus piernas y me recosté en el sillón. Él me miró, solo recostó su cabeza hacia atrás en el respaldo y cerró los ojos. Sabía que los tres estaríamos bien, así que solo seguí su ejemplo. Los tres dormidos en el mismo sillón esa “noche”.
(En la mañana siguiente)
Alex: Hey, niño, ¿estás bien?
Izack: ¿Hmmm...?
Estaba medio dormido aún. Se veía relativamente temprano. Luz ya estaba despierta, también Alex, y ahora yo. Abrí los ojos lentamente y luego me levanté del sillón tambaleando, casi cayéndome. Alex me sostuvo.
Alex: Con cuidado, no tienes que levantarte inmediatamente.
Izack: ¿Qué pasó...?
Alex: Solo vamos a tu habitación. No dejaré a Luz aquí sola. Este lugar ahora trae recuerdos... Y aunque quería dejarte dormir, ahora estamos juntos en esto. Todos.
Si quieres, puedes ir a clases más tarde. Sin embargo, yo no estoy de ánimos. Nadie lo está.
Izack: Está bien...
Me levanté con dificultad, pero Alex me ayudó. Luz llevaba una mochila y daba pasos calmados, siempre con la cabeza baja, ahora con el cabello despeinado y ojeras. Llegamos a mi cuarto, el que compartía con Daniel. Al parecer, ahora todos compartíamos ese lugar.
Ariel me abrazó como si fuera mi hermano mayor. Aly estaba dormida en el sillón; me recordaba a mí. Dalia abrazó a Luz, y Daniel solo se acercó, limitándose a observar.
Ariel: ¡Dios! En serio, lamento eso. No quería dejarlos ahí, pero Aly... no podía dejarla sola. En serio lo siento. También lo lamento mucho contigo, Luz.
Luz: No hay problema.
Alex: Todos tranquilos. De todos modos, no podíamos quedarnos allá.
¿Qué deberíamos hacer ahora?
Alex pasó entre todos y se sentó en el sillón. Yo lo miré fijamente, al igual que los demás. Creo que todos esperábamos lo mismo: una respuesta.
Alex: ¿Qué? ¿Por qué me miran así?
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Editado: 06.01.2026