El internado Sweet home

El reflejo

Perspectiva de Alex:

Salí de clases cansado. No entendía nada de lo explicado, pero me decía a mí mismo que lo arreglaría más tarde. Y ahí la vi, sentada con un libro.
A ella le encanta leer. Me regaló varios libros; el último nunca lo llegué a leer, y tampoco tenía la fuerza para eso. Nunca le decía directamente "lo leí", pero siempre lo hacía. Todas las mañanas, después de pasar la noche con ella mientras seguía dormida en su habitación, yo los leía.

Pasé caminando. No quería molestarla, aún no tenía palabras; sin embargo...

Vivianne: Alex...

Su voz dulce y elegante me llamó casi como un encantamiento. Automáticamente me di la vuelta con emoción; no sé si ella lo había notado.

Alex: ¿Dijiste mi nombre?

Vivianne: Sí, quería preguntarte...

Alex: ¿Qué cosa?

Vivianne: Lo que me dijiste esta mañana... ya sabes.

Alex: Emm... yo...

Maldita sea, maldita sea. ¿Qué le dije en la mañana? Sé que le hablé, me estrellé con ella en la mañana, le dije algo pero... ¿¡qué fue!?

Vivianne (sin observarlo): ¿Era cierto para ti?

Y ahí estaba... directo. No había forma de evadirlo. Solo era un cuchillo directo al corazón: filoso, rápido y delgado.
Tenía miedo... yo esperaba este momento, pero no tan pronto. Aún no estaba listo.

Alex: Vivianne... yo tengo... tengo tantas cosas que decirte, y ni siquiera puedo mirarte a los ojos porque me derrumbo. Sin embargo... no estoy listo. Y no te había querido hablar simplemente porque sé que no estoy listo. Y pedirte más tiempo... más de tres años de tiempo me diste, Vivianne. No iba a volver a pedirte eso. Si te volvía a hablar era por algo justo, justo para ti.
Eres una chica hermosa, inteligente, y si no es contigo no será con nadie. Sin embargo... yo no soy así, y no te voy a arrastrar a eso. No de nuevo. Lamento hablarte esta mañana, solo fue porque dije lo que sentía en el momento y yo-

Ella estaba llorando, lo escuché.
Me abrazó.
Me tomó totalmente desprevenido.

Dudé si aceptarlo.
¿Acaso yo era digno de eso? No lo sé.
Pero si algo sé, es que ella me derrumba.
Si ella se cae, yo me caigo.

Alex: -Sabes que odio verte así...

Sin respuestas, solo se aferraba a mí, tal y como yo lo hacía con ella cuando me sentía mal, tal y como lo hizo ella para hacerme sentir bien. No obstante, esta vez no venía de eso: venía de un grito, uno que aún no sabía entender. Noté que aflojó un poco, así que tomé su rostro y limpié sus lágrimas mientras nos mirábamos fijamente.

-Alex: Tú... mereces algo mejor que es-

Ella me besó. No hubo más palabras: el "trato" estaba cerrado nuevamente para ella. Pero yo no quería seguir así... Sé que me daba más tiempo con ese gesto, pero no quería tiempo. Buscaba respuestas, pero... sentirla tan cerca de nuevo me perdió. En ningún momento la rechacé; intenté poner distancia, pero no pude. Ella siempre sabía cómo ganarme.

Pasaron horas, no sé cuántas. Me desperté en su cuarto y... se sentía exactamente como antes, pero yo no quería que fuera así.

Vivianne aún dormía tranquila entre las sábanas; era casi como ver una estatua.
Ya se había hecho tarde y quería ver a Izack, aunque... no quería irme mientras ella dormía, no de nuevo. Tampoco quise dejar una nota: era muy frío. Me daba pena despertarla, se veía tan linda... pero esta vez no sería igual. Comencé a moverla un poco, intentando despertarla sin sobresaltos mientras susurraba su nombre...

Alex: Vivianne...

Vivianne: ¿Hmmm...?

Ella comenzó a abrir los ojos lentamente mientras se tapaba la cara con las manos, y yo posaba mi mano en su hombro con delicadeza.

-Alex: Vivianne... despierta...

-Vivianne: ¿Hm? ¿Qué pasa...?

Ella se despertó un poco asustada y preocupada, preguntándome qué me pasaba mientras tocaba mi cara.

-Alex: Hey, tranquila, estoy bien.

Ella se separó y me miró a los ojos con cansancio y duda.

-Vivianne: ¿Entonces por qué me despiertas?

Y ahí estaba de nuevo. Nunca la había despertado antes para despedirme, así que afrontar esa pregunta era difícil para mí. Vivianne estaba más acostumbrada a que la despertara cuando algo en mi vida iba horrible, cuando quería que ella me consolara... Y creo que eso era cada noche que cruzaba su puerta.

-Alex: Yo... tengo que hacer algo más, ¿sí? Solo no quería irme así y-

-Vivianne: ¿Estás con otra?

Ella lo dijo firme, aún mirándome a los ojos. Se veía calmada, seria, decidida; sin embargo, sus ojos cristalinos, al borde del llanto, decían lo contrario, esperando que mi respuesta fuera "no", quizás incluso que me quedara.

-Alex: Vivianne, dije que si no estoy contigo no quiero estar con nadie más.

-Vivianne: ¿Y qué es más fuerte que quedarte conmigo?

Me acerqué a ella con una sonrisa. Vivianne seguía seria, pero no se alejó. Estábamos frente con frente, sin decir nada por un momento.

-Alex: ¿Quieres saberlo?

-Vivianne: Sí, tengo que saberlo. Esta vez las reglas cambiaron, Alex.

Eso me sorprendió, pero me gustaba. Ella también lo sabía: no era igual, ninguno quería algo igual.

-Vivianne: Entonces... ¿vas a tu segundo hogar?

-Alex: Si tú me dejas estar a tu lado tengo uno, y si no... entonces viviré en la calle.

Ella se alejó. Sentí por un momento su respiración irregular; su expresión seguía siendo la misma, solo que ahora con un rojo leve en sus mejillas.

-Vivianne: ¿A dónde vas?

-Alex: Izack se desmayó. Quería ver cómo estaba, no supe nada de él en todo el día.

-Vivianne: Oh... él.

Vi cómo fruncía el ceño un poco. ¿Estaba molesta? ¿"Celosa"? ¿Triste? Solo me levanté y comencé a vestirme mientras ella me clavaba la mirada. En un momento simplemente tomó mi mano.

-Alex: ¿Hmm?

-Vivianne: No te vayas, Alex...

Me senté al borde de su cama. Estábamos uno frente al otro. No sabía qué decirle. Me quería quedar, pero también quería ir a ver a Izack. Lo había ignorado todo el día, desde el recreo básicamente.



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En el texto hay: asesinato, amor complicado, drama

Editado: 09.01.2026

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