Perspectiva de Alex:
Después de llorar como niños, me limpié, me levanté y la miré por un tiempo, aún en el piso. Ella miraba al suelo, un poco avergonzada.
—Alex: ¿Estás bien?
—Aly: M-mi…
—Alex: ¿Tu…?
—Aly: Mi tobillo.
—Alex: ¿Qué?
—Aly: ¡Perdón! ¡No sé en qué momento pasó! Quizás fue la adrenalina…
—Alex: Tu hermano me va a matar… ¿Puedes caminar?
—Aly: S-sí…
Mentiras y más mentiras. Ella intentó levantarse y falló. La sostuve antes de que cayera al piso.
—Alex: A veces siento que no tienes instinto de supervivencia.
—Aly: ¡¿A QUÉ TE REFIERES CON—?!
La sostuve, cargándola con ambos brazos. Ella ni siquiera terminó su frase por la sorpresa. Era un poquito pesada, pero podía hacerlo. Ahora necesitábamos un plan.
—Alex: Bueno, ¿ahora qué? ¿Se lo ocultamos a tu hermano o no?
—Aly: Lo primero es que me bajes, y lo segundo es que no le vamos a decir nada… al menos aún no.
—Alex: ¿Y qué propones?
—Aly: Propongo que me bajes, y que necesito ir a mi cuarto. Dalia estará ahí y sabe qué hacer.
—Alex: No te voy a bajar para que te sigas estampando contra el piso, pero la segunda opción sí es posible.
—Aly: ¡Eres un idiota con complejo de salvador!
—Alex: Ujum.
Era horario de clases, clases que últimamente me saltaba mucho, así que seguí con normalidad, solo con un poco de cuidado para no toparme con Ariel o Daniel. Ella se sostenía de mi camisa con fuerza, como si la fuera a dejar caer. No le gustaba la ayuda, pero esta vez la necesitaba.
Una esquina antes de llegar al cuarto de Aly, encontré a quien menos esperaba encontrar…
—Vivianne: ¿Qué haces aquí?
—Alex: Juro que todo es normal, muy normal, todo normal y… y…
—Vivianne: ¿Qué ocultas, Alex?
Ella inclinó un poco la cabeza, intentando ver la cara de Aly. Era extraño de explicar.
—Alex: Vivianne, esto no tiene nada que ver, solo… es una emergencia.
—Vivianne: ¿Cómo sé que no mientes?
—Alex: Ash… ven conmigo y ayúdame a abrir la puerta. Tengo algo que decirte.
Estaba cansado y no sabía qué pasaba por la mente de Vivianne; sin embargo, me siguió y abrió la puerta. Entramos a la habitación y ahí estaba Dalia. Dejé a Aly, que ni siquiera quería vernos, en el sillón.
Dalia: ¡Hey! ¿¡Por qué entran aquí como si fuera su casa!? Además, ¿¡dónde estuviste, Aly!? ¡Te llevamos buscando desde la madrugada de ayer!
Ella no dijo nada. Yo solo intenté explicar la situación y resolver lo importante.
—Alex: La encontré en el gimnasio. Estaba practicando ballet y se torció el tobillo. No podía caminar, así que la traje cargando hasta aquí.
—Dalia: Oh… ¿Enfermería o tendremos que hacer lo mismo que con Izack?
—Aly: No me vas a hacer lo mismo que a él.
—Dalia: Lo sé, una pena. ¿Entonces?
—Alex: Hazlo tú. No quiero que Ariel se entere por el momento.
Dalia se sentó frente a Aly. Ella se tapaba la cara y tenía las piernas encogidas.
—Dalia: Bueno, ¿me vas a dejar ver o la vergüenza te gana?
—Aly (murmurando): Diles que se vayan…
—Dalia: Bueno, bueno… pero si me causas muchos problemas, le diré a Alex que te sujeté.
—Aly: No soy tan llorona…
—Dalia: ¡Eso dicen todos! Y después nadie soporta una simple aguja e hilo sin anestesia. Pero bueno… Vivianne, Alex, fuera.
—Alex: ¿Por qué?
—Vivianne: Yo me voy. Tampoco es como si importara tanto. Recupérate, Aly.
Se fue, cerrando la puerta con fuerza.
Alex: ¿Por qué tiene que hacer todo más difícil?
Dalia: No lo sé, pero no te necesitamos aquí. No te vayas tan lejos solamente… y arregla tus cosas personales.
Alex: Como digas. Ten cuidado con ella.
Dalia: No prometo nada.
Salí de ese lugar. Vi a Vivianne a lo lejos, caminando con paciencia. Corrí hacia ella; tenía que hablarle sobre algo importante.
Alex: ¡Vivianne, espera!
Vivianne: ¿Qué quieres ahora?
Alex: Dije que tenía algo importante que decir.
Vivianne: Pensé que ya lo habías dicho…
Alex: No, lo de Aly no era lo—
—Vivianne: ¡No me importa! ¿¡No lo entiendes!? ¡Siempre todo el mundo es más importante para ti que yo! ¿¡Por qué simplemente no puedes ser honesto?!
—Alex: Vivianne, eres lo más importante que tengo.
—Vivianne: ¿Cómo estoy segura de eso?
—Alex: Eres la única que me conoce de pies a cabeza. Eres la primera persona con la que pude hablar y llorar sin sentirme juzgado.
—Vivianne: Pero ya no soy la única que te ve llorar.
—Alex: Y no está mal. Vivianne, mi vida no gira en torno a ti, y tu vida tampoco necesita girar en torno a mí. Eso está bien… solo… las cosas están cambiando.
—Vivianne: No quiero que lo hagan…
—Alex: Pensé que era lo que más querías realmente…
Nos miramos. Ella, con los brazos cruzados pero una mirada de vulnerabilidad; yo, un poco confundido, pero aún manteniendo una postura recta.
¿Qué era lo que ella quería?
En ese momento recordé lo que dijo Ariel: “Ella no quiere una mansión, ella te quiere a ti”.
No quería decir eso específicamente ahora; creí que se vería como una excusa vaga para que no se molestara. Sin embargo, era lo que sentía, así que simplemente lo dije.
—Alex: Te amo.
—Vivianne: ¿Hmm…?
Ella me miró con los ojos cristalinos y una mezcla de confusión, sorpresa y esperanza. Me reí, no por burla, sino porque por primera vez sentí que podía decirlo y, al hacerlo, algo se quitaba de encima.
—Alex: Vivianne, te amo. Yo lo sé. ¿Quieres escucharlo de nuevo?
Ella retrocedió un poco y se llevó una mano a la cabeza.
—Vivianne: Yo… no lo sé… estás… ¿es un juego?
—Alex: No. Si no te lo dije antes, fue para asegurarme de que no lo fuera.
Ella me miró. Una sonrisa se dibujó en su rostro, no una de perfección. Tenía miedo. Yo también. Pero estábamos avanzando.
—Alex: Solo ven aquí…
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Editado: 09.01.2026