Perspectiva de Izack:
Era temprano en la mañana. Sentía un peso calido sobre mí, pero uno bueno, uno que significaba "no estás solo".
Seguía medio dormido y escuché algunos golpes en la puerta, también a alguien diciendo algo, pero mi mente aún parecía seguir atrapada en la noche anterior.
Me moví un poco para intentar estirarme pero en ese momento la vi... a Jazmin. Ella seguía dormida contra mi,sus rizos caían desordenados cerca de su rostro ,sus mejillas teñidas de un rojo leve y una respiración profunda que me hizo calmarme.
La sacudí un poco , intentando despertarla pero con el cuidado de no romper un momento fragil, y noté cómo entreabría los ojos aún arrastrando cansancio de la noche anterior… Al final, no le hice caso a Dalia . No me arrepiento y eso me hizo aflojar mi respiración relajándome un poco más.
—Jazmín: ¿Hmmm? Buenos días…
—Izack: Buenos días...¿Escuchaste eso en la puerta?
—Jazmín: ¿Escuchar qué…?
De la nada, la puerta se abrió de un golpe. Vi esa silueta en el marco de la puerta que siempre era tan reconocible.
—Madelyne: Awww, ¿interrumpimos algo?
—Izack: ¿Qué? ¿Qué haces tú aquí?
—Alexandra: Revisión sorpresa.
—Madelyne: ¡Sorpresa! ¿Bastante divertido, no?
—Jazmín: No.
—Madelyne: Bueno, no es divertido cuando tú eres quien está rompiendo las reglas. Hoy no habrá clases, y eso por una reunión de profesores; sin embargo… ¡los dos a la dirección!
—Izack (entre murmullos): Vete al infierno…
—Madelyne: Oh… ya lo estoy, Izack, y tú también. Solo que este infierno me pertenece.
—Izack: No te tengo mie—
—Madelyne: ¡Da igual! Los anotaré con ese grupito que rompe las reglas. Vayan a dirección o afronten consecuencias. ¡Adiooos!
Ella se fue con un tono más feliz de lo normal; incluso podría llamarlo infantil. El punto es… estábamos en problemas.
—Izack: Bueno… supongo que voy a… eso. ¿Os vemos en la dirección?
—Jazmín: Podrías quedarte conmigo… claro, si… no te importa ir en pijama.
—Izack: Ja, no importa…
—Jazmín: Gracias… voy a bañarme y después vamos.
—Izack: Bueno…
Ella siguió con sus cosas y yo seguía mirando la puerta, casi esperando que Madelyne la volviera a cruzar. Después de unos minutos, Jazmín salió de su habitación, su cabello un poco mojado. Llevaba un suéter blanco con bordes rosados y mangas largas, y un pantalón negro. Solo sonreímos y comenzamos a caminar hacia la dirección.
En nuestro camino, veíamos el mismo proceso: coordinadores y Madelyne de puerta en puerta, pasillo en pasillo. Algunos fuera de su habitación tranquilos, otros intentando explicar su contrabando o cosas peores.
—Jazmín: Por alguna razón siento que esto debería ser vergonzoso, pero… estoy bien.
—Izack (encogiendo de hombros): Supongo, solo fue…
—Jazmín: Molesto.
—Izack: Tú lo entiendes.
Solo sonreímos. Yo tenía una mano en el bolsillo e intenté acercar la otra a ella. Era… extraño, pero aquí es justo donde quería estar: con ella.
Había tanto caos a nuestro alrededor; básicamente caminábamos hacia una posible sentencia, pero íbamos de la mano y felices, casi con pasos sincronizados. Cuando nos acercamos a la dirección, algo “interrumpió” nuevamente…
—Dalia: ¡AAWWW! ¡Todos aquí! ¡Es casi como una reunión!
—Izack: Wow… ¿Qué hicieron ustedes?
—Alex: ¿Nosotros? ¿Ustedes dos, qué hacen aquí?
—Jazmín: Él preguntó primero.
—Aly: Tú no te metas.
—Jazmín (entre murmullos): No vamos a empezar…
—Alex: Sí, sí, ya cálmense. Yo y Ariel estamos aquí porque faltamos demasiado a clase y lo detectaron esta mañana, ya que están revisando todo. Daniel, Luz, Aly y Dalia están aquí por pasar la noche en un mismo espacio, cuando se supone que la habitación es solo de Aly y Dalia. ¿Y ustedes dos?
—Izack: ¿Ariel también está aquí?
—Alex: Ya está dentro de la dirección, pero yo hice una pregunta.
—Izack: Solo… Madelyne nos encontró juntos en el sillón de Jazmín.
—Aly: Pues es su culpa, solo estar “juntos” deja mucho que pensar.
—Dalia: ¡Yo no diré nada!
—Alex: Te lo advertí.
—Izack: Ok, ¿¡qué pasa con ustedes?!
—Dalia: ¿Ustedes quién?
—Izack: ¡Tú en especial! ¡No creas que lo olvidé! ¿¡Qué tienen con que yo me junte con Jazmín?!
—Dalia: Nada.
—Alex: No vamos a hablar de eso a esta hora de la mañana.
—Izack: Dios, pongan su cabeza en orden y no se reflejen en mí.
—Alex: Yo no te he dicho nada hoy; tú solo te haces tus ideas.
—Izack: ¡Literalmente me estás…!
Él se acercó a mí, mirándome por encima del hombro. Por alguna razón, esa mirada me paralizó; nunca había sentido miedo hacia Alex, quizás ahora lo estaba haciendo… ¿Por qué?
—Alex: No te pedí explicaciones. Tú iniciaste a pedirlas. Solo es preocupación por amigos, no más que eso. Ayer me pasé en ciertos momentos y lo lamento, pero no actúes como si todo el tiempo todo girara en torno a ti.
Click
De la nada, la puerta de la dirección se abrió. Ariel se asomó llamando a Alex y Daniel.
—Ariel: ¡Ustedes dos, vengan aquí! Los necesito para justificar algo, y es para hoy.
—Alex (exasperado): Lo que digas, Ariel…
Se fue junto a Daniel, y yo solo tragué saliva.
—Dalia: Wow… golpe bajo.
—Izack: Cállate, Dalia…
De la nada, siento un abrazo de una chica más alta que yo detrás de mí.
—Charlotte: ¡Izack! ¿Cómo estás~? ¿Te las estás pasando bien, no? Porque si no, entonces no estarías aquí.
—Izack: Oh… Charlotte, hola… ¿Qué haces aquí?
—Charlotte: Estaba con una amiga en mi habitación, y como en teoría cada quien debía estar en su cuarto, nos trajeron aquí. Lo que es un asco porque literalmente no estábamos haciendo nada.
—Izack: Bueno…
—Charlotte: ¡Te la presento! ¡Ella es Celine!
Era una chica que parecía casi sacada de un cuento de fantasía: piel oscura y un cabello extremadamente largo, de un celeste platinado que llegaba casi hasta sus rodillas. Era alta, evocaba una confianza y presencia embriagantes, y unos ojos hipnotizantes…
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Editado: 09.01.2026