Perspectiva de Izack:
Era tarde, pero aún no de noche. Caminaba por los pasillos… esta vez solo. No estaba buscando a nadie tampoco. Era extraño, pero nuevamente escuché esa voz.
—Giselle: ¡Izack!
—Izack: Oh… Giselle. ¿Es la hora?
—Ariel: Definitivamente lo es.
—Izack: Creo que estabas más emocionada que yo…
—Ariel (encogiéndose de hombros): Quizá.
—Giselle: Bueno… vengan conmigo. Quiero mostrarles algo.
Comenzamos a seguirla. Sentía que cada vez los pasillos se volvían más… desolados. Ella empezó a hablar de cosas “al azar”.
—Giselle: Me gusta la historia. Es interesante. La guerra con los humanos…, la forma en la que muchos perdieron sus poderes a causa de eso, la caída de las sirenas… Todo es tan interesante. Este lugar también tiene mucha historia, y ni siquiera sus dueños la conocen del todo. Solo…
Ni siquiera noté bien qué pasó cuando Giselle ya nos había empujado contra una pared que… tan pared no era.
Caímos dentro de una habitación antigua y bastante desgastada.
—Dalia: ¡Oh, genial! ¡Nuevos compañeros de secuestro!
—Ariel: ¡Lo sabía! ¡Lo sabía, lo sabía, lo sabía! ¡Genial! ¡Ahora todos moriremos! Y—
—Aly: ¿Ariel?
—Ariel: ¿Aly…?
—Daniel: ¡Genial! ¡Una reunión familiar! Y… Alexandra.
—Izack: Esperen, ¿todos estamos aquí? ¿Y Alexandra?
—Alexandra: ¿Podrían dejar de hablar de mí como si fuera “algo” más?
—Aly: Nah.
—Luz: Si el patrón somos nosotros y, por alguna extraña razón, Alexandra, entonces faltaría Alex.
—Dalia: A menos que el patrón sea la Alineación 2.0. En ese caso, las siguientes son Jazmín y Vivianne.
—Izack: No. Jazmín no.
—Aly: No actúes como su caballero de brillante armadura.
—Dalia: Sí, porque el príncipe azul es otro… tú puedes ser el verde.
—Izack: ¡Dalia, te voy a—!
Un sonido seco contra el piso me interrumpió. Esta vez, Alex cayó.
—Dalia (con sarcasmo): ¡Genial! ¡Otro más! Qué divertido…
—Alex: ¿Hm? ¿Ok, qué acaba de pasar…?
—Daniel: ¿Estás bien?
—Alex: Dime que no estamos encerrados…
—Aly: Lo estamos.
—Alex: Mierda.
—Luz: Ok, cabezas en orden. ¿Cómo llegamos todos aquí?
—Alex: Giselle me dijo que algo le había pasado a Izack. Luego me empujó aquí.
—Izack: Ella lleva días diciéndome que necesita mi ayuda en algo.
—Ariel: Y a mí me sabía raro, así que vine con él para que no muriera. ¡Y míranos!
—Daniel: Luz y yo la vimos llorar. La íbamos a “ayudar” y nos arrojó aquí.
—Dalia: Yo estaba con Aly caminando por ahí. Escuchamos un grito, vinimos a este pasillo y de la nada nos empujó.
—Izack: ¿Ella no tenía el tobillo mal?
—Aly (encogiéndose de hombros): Usa muletas.
Nos tomó un minuto recalcular cómo llegamos aquí, pero faltaba algo…
Todos volteamos a ver a Alexandra, que estaba sentada en una silla al lado de una mesa antigua.
—Alexandra: ¿Por qué me miran así?
—Luz: ¿No será porque estamos
intentando buscar un patrón?
—Alexandra: Bueno… c-caminaba con Madelyne. Dijo que tenía una misión para mí, no dijo nada más y me empujó aquí.
—Dalia: Así que tú estás con ellas.
—Alexandra: S-solo me arrojaron… no tengo instrucciones, así que no tienen nada que pensar de mí.
—Dalia: Sí, claro. Dos del consejo estudiantil nos encierran aquí: una afuera y la otra rompiéndonos desde adentro.
—Alexandra: No soy su amiga, así que no los estoy rompiendo desde adentro como tú haces con tus “amigos”, Dalia. Sin embargo, si quieren acusar al consejo estudiantil, entonces véanse entre ustedes.
Todos me voltearon a ver. Me sentía juzgado nuevamente.
—Alex: ¿En serio vamos a creerle a la chica que le sacó sangre a Izack dejándolo inconsciente?
—Izack: ¡Gracias! ¡Al fin alguien con sentido común!
—Luz: Exacto, solo cálmense. No nos adelantemos.
Un ruido nos hizo girar el rostro. Desde otra dirección entró Giselle, un poco nerviosa y con una caja en la mano.
—Dalia: ¿Qué es eso? ¿Un juego de mesa?
—Giselle: E-eh… cerca. Más que nada, uno de cartas.
—Izack: ¿¡Por qué estamos actuando tan normal!? ¿¡Podemos hablar del hecho de que ella nos encerró aquí?!
Su rostro estaba un poco rojo.
Giselle se abrazó a la caja y bajó la mirada con miedo.
—Giselle: Y-yo los dejaré salir…
—Aly: ¿Esto es una broma, no?
Giselle se acercó a la mesa. Había ocho sillas de madera oscura. Ella puso la caja en medio y todos nos acercamos.
—Giselle: Solo necesito que sigan las reglas. Juro que no quiero hacerles daño, p-pero… las cosas son así. Si terminan este juego de la forma correcta, todo saldrá bien.
—Daniel: ¿Cómo estamos tan seguros de eso?
—Alexandra: Madelyne no podría con tantas desapariciones a la vez, y menos de alumnos que tenían relación entre sí.
—Luz: Ella tiene un punto.
—Giselle: El juego e-es de… de desafíos, casi como verdad o reto, pero… pero en grupos de dos…
Poco a poco, su voz bajaba cada vez más.
—Giselle: Cada carta tiene algo al azar y un puntaje. Pueden pasar, pero tiene una consecuencia. Si… la cumplen, no pasará nada; si no lo hacen, s-se les restarán puntos.
—Daniel: ¿Y cómo ganamos?
—Giselle: Gana el que llegue a 70 puntos primero…
—Alex: Espera. ¿Cuál es el máximo de puntos que te puede dar una sola tarjeta?
—Giselle: S-siete puntos…
—Dalia: Ok, ok, Giselle. Somos ocho y la mayoría tenemos algo en contra de ti porque, literalmente, eres nuestra secuestradora. Si te matamos aquí y buscamos la salida, ¿no sería demasiado fácil entre todos?
Giselle soltó un pequeño chillido y dio pasos hacia atrás, nerviosa.
—Giselle: E-eso n-no pasará…
—Dalia: ¿Cómo lo sabes?
—Giselle: Y-yo… es que yo…
—Dalia: ¿Tú qué? Sería fácil acabar con esto, Giselle.
Ella cerró los ojos y lo dijo casi ininteligible.
—Giselle: Madelyne dijo que estaría bien…
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Editado: 06.01.2026