El internado Sweet home

El fuego

Perspectiva de Alex:

Izack se quedaba sin aire y yo solo podía sostenerlo; forcejear la puerta con tanta agua ya no valía la pena, solo me quedaba confiar en Madelyne y, si… ella podía estar loca y engendrar sufrimiento humano, pero… no era una asesina… o eso quiero creer.

En un momento la puerta se abrió y ambos fuimos arrojados hacia fuera bruscamente, pero ya no estábamos en esa habitación extraña; esto nos expulsó a un pasillo al azar. Ahora estábamos en el piso, yo estaba tosiendo con fuerza y jadeando, pero Izack… no se movía.

Levanté la vista y lo primero que ví fue... Vivianne nos estaba viendo de pie, extrañada.

—Vivianne: ¿Qué había en esa habitación…? ¿Están bien? ¿Por qué están mojados? ¿Y qué te pasó en el suéter?

Vi esa mirada, esa mirada de “ya no confío en ti”. Observe a Izack, luego a Vivianne; ella se iba a ir, estaba un poco enojada, pero esta vez no sería así. Me arrastre por el suelo y tomé su mano antes de que se fuera.

—Alex: ¡Vivianne, mírame bien! Soy tu novio… eso significa que confías en mí. Créeme que en otras circunstancias iría corriendo detrás de ti, ¡pero si tú y yo no hacemos algo por este niño ahora mismo, él va a morir! ¡Así que actuemos como la pareja de adultos funcionales que se supone debemos ser y ayúdame con esto, por favor! Te lo ruego…

—Vivianne: Confío en ti, Alex.

—Alex: Gracias, amor…

No había tanto tiempo. Vivianne se acercó y comenzó a revisarlo rápidamente.

—Alex: Tenemos que sacarlo de aquí… No sé cómo le explicaremos esto a—

—Vivianne: Yo no necesito explicaciones y él no respira.

—Alex: ¿¡Qué?!

—Vivianne: Tranquilo, sé qué hacer.

Vivianne comenzó a dar compresiones, esperando que algo funcionara. Yo no sabía qué hacer por primera vez; no sabía si quedarme con ella o correr a buscar ayuda.

—Alex: ¿S-sabes lo que haces?

—Vivianne: Sí, pero quizás esto no nos agrade a ninguno de los tres.

—Alex: ¿Qué cosa?

Vivianne inclinó la cabeza de Izack, tapó su nariz y luego le dió respiración boca a boca. Creo que este momento lo borraríamos todos de nuestro cerebro cuando Izack estuviera a salvo.

Ella lo repetía una y otra vez pero Izack no daba muchas señales de nada.

—Alex: ¿Está… funcionando?

Vivianne no respondió; sin embargo, en un momento Izack tosió, comenzando a reaccionar.

—Alex: ¡Izack!

—Vivianne: Hey...volviste, ¿cómo te llamas?

—Izack (aún tosiendo): ¿I-Izack? ¿Por qué preguntas eso?

—Vivianne: Ignóralo. ¿Puedes caminar?

—Izack: Espera…

Izack apenas estaba entendiendo. Vivianne giró la mirada hacia mí, aún sosteniéndolo.

—Vivianne: Él está bien, de nada.

—Alex: ¡Eres la mejor!

Sentí como si todo el aire que había contenido saliera en ese instante… al fin estábamos bien.

—Vivianne: Él necesita calor y este lugar es bastante frío, así que lo que sigue es llevarlo a su habitación.

—Izack: ¿Qué… pasó…?

—Vivianne: ¡Dejemos de pensar en eso! Vamos, debes cambiarte de ropa…

Izack caminaba débil, pero entre Vivianne y yo lo ayudamos. Entramos a la habitación y estaba ese retrato que, de cierta forma, extrañaba —aunque faltaba Aly—. Daniel estaba consolando a Dalia, Luz estaba en el sillón mientras Ariel le colocaba una venda. Sabía que no estábamos del todo bien, pero estábamos vivos, juntos, y para mí eso era más que suficiente.

—Daniel: ¿¡Ustedes dos están bien!? ¡Solo veíamos cómo el agua subía! ¡Ella nos sacó de allí después de eso!

—Ariel: Y a todos nos arrojó en algún lugar distinto del internado, fue extraño.

—Alex: Sí… él perdió la conciencia.

—Dalia: ¿¡Qué?! ¿¡Estás bien, Izack!?

—Izack: C-Creo…

—Vivianne: Denle espacio, necesita cambiarse de ropa y eso. No dejen que se duerma; hasta ahí llega mi papel.

—Dalia: ¿Y tú ahora eres enfermera?

—Vivianne: ¿Y tú eres doctora? Porque eres quien suturó las heridas con tus manos en el pasado, y las vendas que tiene claramente ahora necesitan un cambio.

—Dalia: Buen argumento.

—Vivianne: Supongo.

—Alex: Emm, sí, sí, no peleen, por favor.

—Dalia: No. Estamos haciendo otra cosa.

Ambas se miraron con una sonrisa: Dalia con la de siempre, esa que decía “te estoy midiendo”, y Vivianne con una de seguridad, pero a la vez cierta superioridad. Decidí alejarme de lo que fuera eso y ayudar a Izack hasta su habitación. Luego me fui, y él se cambió de ropa.

Perspectiva de Izack:
Sentía que el frío me comía vivo. Cuando me quité la ropa mojada y el peso me soltó, fue como si se fueran todos los problemas que he estado cargando todo este tiempo. Después de vestirme, vi mis manos; debía colocarles un nuevo vendaje, pero estaba cansado, así que solo tuve cuidado y me envolví en una sábana. Estaba muerto… o quizá quería estarlo. Me sentía cansado y feliz.
¿Feliz de estar muerto? Ja…

—¿?: Izack…

Escuché una voz, bastante dulce, pero no tenía idea de quién era. Volteé lentamente, con la sábana aún cubriéndome… era Jazmín.

—Jazmín: I‑Izack…, yo…

—Izack: ¿Qué?

—Jazmín: ¡L‑lamento no—!

—Izack: No te disculpes…

Ella se acercó con cuidado. Nos abrazamos. No estoy seguro de querer tenerla cerca en este momento, pero estaba cansado, y era mi manera de decir “no estoy enojado contigo”. Después de cómo ella actuó en la mañana, estábamos raros, pero… no enojados.

—Jazmín: No sé qué me pasa…

—Izack: Sea lo que sea, estaré ahí para ti, y lo sabes.

—Jazmín: Perdón por causarte problemas…

—Izack: ¿Tienes algo que decir?

Ella solo me miró con los ojos llorosos, una expresión que causaba lástima, y yo solo le devolví una mirada seria.

—Jazmín: ¿Qué cosa?

—Izack: Nadie se pone así solo por “agujas”, Jazmín.

—Jazmín: Y‑yo…

—Izack: Ve al punto o sal de aquí y dile a Alex que necesito vendas nuevas. Te amo, pero no tengo fuerzas para seguir dándole vueltas al asunto…



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En el texto hay: asesinato, amor complicado, drama

Editado: 23.01.2026

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