Perspectiva de Izack:
Apenas estaba abriendo los ojos; me sentía bien, pero aunque había dormido quién sabe cuánto tiempo, me sentía cansado. Cansado, pero bien. Tenía un poco de frío. Jazmín se había quedado con mi suéter. Ella tenía una de sus piernas sobre la mía y su brazo en mi torso. Estaba dormida profundamente. Había ruido en el exterior; decidí ignorarlo. Miré un rato más el techo, luego giré de nuevo hacia Jazmín… lo pensé un rato, solo la abracé y acaricié su cabello. Iba a dormirme de nuevo; sin embargo, escuché esos gritos a los que ya estaba acostumbrado, mientras Daniel golpeaba mi puerta desde afuera.
Daniel: ¡¡IZACK, VAMOS TARDEEE!!
Me levanté inmediatamente. Era… raro. ¿Pero por qué quería darle explicaciones? Tenía algo extraño que me hacía sentir que le debía explicaciones a todos… Solo me arrojé de espaldas nuevamente a la cama…
Izack: Jazmín…
Ella realmente tenía el sueño pesado. Quería llegar al desayuno, así que tenía que levantarla. Jazmín dijo que no quería dormir anoche, y yo la acompañé. ¿Será que se quedó más tiempo despierta mientras yo dormía? No lo sabía. Comencé a dudar en despertarla, pero ya era tiempo. Empecé a sacudirla un poco; no funcionó. Comencé a jugar con su cabello mientras decía su nombre, y ella empezó a abrir los ojos… Jazmín… era hermosa…
Jazmín: ¿Hmm…? ¿Qué horas son?
Su voz estaba un poco ronca. Su piel se veía un poco pálida; sus mejillas y labios, rojos; su cabello rubio, despeinado. Casi surreal. Me distraje por un momento; luego reaccioné y respondí.
Izack: Ah… lo suficiente para que lleguemos a tiempo al desayuno.
Jazmín: Oh… ¿No te molesta que anoche yo—
Izack: No. Creo que actué un poco duro cuando te dije que te callaras…
Jazmín: Sé que no lo dijiste así… Perdón si te molesté mucho.
—Izack: No lo hiciste… Estoy bien. ¿Tú… estás bien?
—Jazmín: Contigo estoy bien.
Una sonrisa se dibujó lentamente en mi rostro… Ella me miraba con una dulzura que me hacía suspirar. Estar con ella era seguro, calmante, aunque estuviera cansado por todo lo ocurrido. Al menos esto pasó en fin de semana; si fuera lunes, habría tenido que faltar… Aunque… el desayuno… ¿¡por qué solo sirven desayuno hasta las diez!?
—Izack: Jaz… ¿quieres comer?
—Jazmín: Supongo que estaría bien desayunar contigo, aunque no me siento tan bien…
—Izack: Déjame ver…
Me acerqué a ella y toqué su frente; tenía un poco de fiebre.
—Izack: Tienes un poco de fiebre…
—Jazmín: Yo siento frío… ¿Crees que Daniel ya se haya ido?
—Izack: Emm… ¿es muy necesario que salgas?
—Jazmín: Quiero ir al baño, Izack.
—Izack: Ash… déjame ver…
Me levanté, me puse ropa nueva, abrí la puerta y ahí estaba Daniel, que parecía estar buscando algo de arriba abajo en la sala.
—Izack: Oh… sigues aquí…
—Daniel: Busco algo… supongo que tú también.
—Izack: Nada, solo… iba al baño…
—Daniel: Ajá. Entra solo.
—Izack (con sarcasmo): Ja, ja. Muy gracioso.
—Daniel: Izack, no me meto en tu vida ni nada, pero tú y yo debemos tener una conversación seria sobre las reglas de convivencia de este lugar. Tenemos habitaciones separadas, pero la sala y el baño son compartidos.
—Izack: Ve al punto.
—Daniel: No tengo idea de cuál es tu relación exacta con ella, pero preferiría que no pase la noche aquí. Puede meternos en problemas a todos, y las paredes no son tan gruesas, Izack.
—Izack: ¡El baño separa ambas habitaciones! ¡No te puedes quejar del ruido!
—Daniel: Y no lo hago, te lo advierto. No me importa eso, pero si tú rompes las reglas en nuestra habitación, a ambos nos irá mal.
—Izack: ¿Y qué cuando llegué por primera vez aquí y estaban Luz y Dara?
—Daniel: En ese entonces estaba solo, no ha pasado de nuevo. Y si quieres compararlo, yo no dormí con ninguna de las dos.
—Izack: Ok. No voy a tener esta maldita conversación ahora.
—Daniel: Lo que digas. Perdí 20 dólares. Si lo ves, me decís… o pregúntale a Jazmín. Yo voy al comedor.
—Izack: ¡¿Estás insinuando algo?!
—Daniel: ¡Solo avisé!
Idiota… ¿qué pasaba con él hoy?
O quizás yo solo exageraba… Da igual.
Regresé a la habitación, abriendo la puerta nuevamente a topé.
No me gustaba sentir que estaba encerrado… Extrañaba la puerta abierta, me hacía sentir que respiraba con libertad.
—Izack: Él se fue....
—Jazmín: ¿Nosotros tenemos que irnos?
—Izack: Yo me tengo que ir, y quiero hacerlo contigo.
—Jazmín: Izack..., ¿puedes hacerme un favor?
—Izack: Depende, ¿qué tipo de favor?
—Jazmín: ¿Puedes buscarme... ropa en mi cuarto?
—Izack: Jazmín, no puedo ir a tu habitación a primera hora de la mañana.
—Jazmín: ¡Yo no puedo salir a primera hora de la mañana con la misma ropa que tenía ayer! ¡Van a pensar que dormí con esa ropa!
—Izack: Porque dormiste con esa ropa.
—Jazmín: ¡Izack!
—Izack: Entonces usa mi suéter y después busca ropa nueva.
—Jazmín: Está sudado...
—Izack: Ash..., puedo prestarte uno nuevo. Después buscas tu ropa, ¿ok?
—Jazmín: Pero quiero desayunar contigo...
—Izack: ¿¡Y qué propone entonces la princesa, eh!?
—Jazmín: Está bien...., solo préstame uno de tus suéteres....
—Izack: Gracias.
—Jazmín: Iré a bañarme... ¿ya dejaste de compartir jabón con Daniel, no?
—Izack: Em...
—Jazmín: ¿En serio compartes con Daniel?
—Izack: Solo partimos uno a la mitad.
—Jazmín: ¿Y cómo saben cuál es cuál?
—Izack: ¿Intuición?
—Jazmín: Izack... eso es desagradable.
—Izack: ¡Me estoy independizando!
—Jazmín: Sí, claro.
Esperé a que ella saliera, luego me di un baño y caminamos al comedor hablando de cualquier cosa. El lugar estaba repleto; tomamos nuestras bandejas con el desayuno y nos acercamos a la mesa de siempre.
-Izack: Em… ¿Dónde están Ariel y Aly?
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Editado: 23.01.2026