Perspectiva de Izack
Suspiré… no había hecho nada malo, así que… no tengas miedo, Izack.
—Izack: ¡Jazmín! No te había visto en todo el día…
—Jazmín: ¡Izack! ¡Te extrañé hoy!
Ella me abrazó. Yo recibí el abrazo.
—Jazmín: ¿Quieres comer conmigo?
—Izack: Emm…, tengo algo que hacer…, con Alex y Ariel. Lo habíamos planeado desde la mañana y…
—Jazmín: ¿Puedo ir?
—Izack: Emm…, Jazmín… te quiero mucho, pero… es algo más de nosotros tres, ¿sabes? También Vivianne quería, pero… ya sabes, nosotros tres… no es personal.
—Jazmín (bajito): Siempre Vivianne…
—Izack: ¿Qué dijiste?
—Jazmín: Nada importante, supongo que… ¿nos vemos en tu cuarto?
—Izack: Emm…
—Jazmín: ¿En serio?
—Izack: ¡Perdón! Tengo que hablar con Daniel sobre “reglas de convivencia”. Además, hoy decidimos quién limpia el baño y, créeme, no quiero razones para ser yo.
—Jazmín: Entonces… ¿cuándo nos veremos?
—Izack: No lo sé…
—Jazmín: ¿Así que solo querías pasar un par de noches conmigo y luego—
—Izack: ¡No te atrevas a terminar esa oración! ¿¡Es en serio, Jazmín!?
—Jazmín: ¡Es lo que parece! ¡Ya ni siquiera me prestas atención!
—Izack: ¡Solo pasó un maldito día! ¡Ni siquiera uno, porque estoy hablando contigo ahora! ¡Yo jamás te utilizaría!
—Jazmín: No eres capaz de siquiera avisarme que desapareces. ¿Qué estuviste haciendo todo el día?
—Izack: Muchas cosas… pero si quieres saberlo, ¡bien! Puedes ir a mi cuarto como a las 8:00, claro, si después no me vas a decir que solo quiero pasar un tiempo contigo y dejarte.
—Jazmín: Lo lamen—
—Izack: No digas nada, Jazmín. Si no quieres eso, entonces en el desayuno de mañana podemos hablar.
—Jazmín: Lo que digas…
Me fui. No dijimos nada más.
Genial… ahora estaba enojado. No con ella… quizás sí… Solo siento que no confía en mí o no me conoce bien, a pesar de ser mi novia. Intenté ignorar eso. No sabía si ella realmente iría a mi cuarto o no, pero yo simplemente llegué a la habitación de Ariel como si fuera mi casa.
Ariel y Alex seguían en el piso. Me arrojé de cara contra el sillón y luego solté un grito ahogado.
—Ariel: ¿Estás bien, niño? ¿Todo bien en “eso”.
—Izack: Me salió perfecto, pero… después me encontré a Jazmín y todo…
—Alex: ¿Podrían decirme qué es “eso”?
—Ariel: Pregúntale al niño, es su privacidad.
—Izack: Yo… decidí ir al psicólogo…
—Alex: ¿¡En serio!? ¿¡Por qué no me dijeron!?
—Izack: No lo sé… quería que fuera privado…
—Alex: ¿Pero Ariel no entra en esa categoría de “perder privacidad”, verdad?
—Ariel: ¿Celoso?
—Izack: No peleen por eso…
—Alex: Cuéntanos, ¿qué te pasa?
—Izack: ¡Jazmín! ¡Jazmín me pasó! Está enojada porque dice que no paso tiempo con ella, y le dije que no era así, que tenía otras cosas, que no era personal… y ella dijo algo como “siempre Vivianne”, y después algo como “solo querías pasar un par de noches conmigo y te vas”… ¡como si yo fuera!
Me interrumpí a mí mismo, luego tomé aire y volví a gritar, tapándome el rostro.
—Ariel: Wow… bueno, nunca me ha pasado eso, pero supongo que a Alex sí, ¿eh?
—Alex: Pues… Vivianne tuvo una etapa celosa, pero… yo también una de intenso y no sé… muchas etapas, demasiadas…
Alex se quedó un segundo mirando algún punto fijo, mientras Ariel y yo lo observábamos confundidos.
—Alex: ¿Sabes qué, Izack? Mejor espera a que pase todo y, si termina, mejor espera a cumplir 18.
—Izack: ¡Agh! ¡¿Qué se supone que debo hacer?!
—Alex: Pues…
—Ariel: Niño, si tenemos un consejo para ti, pero no nos queremos meter tanto, así que… averígualo por tu cuenta. Es algo que debes resolver solo, es parte de crecer.
—Izack: Bueno, entonces tienen permiso para meterse en mi vida. ¿Qué hago?
—Alex: Ambos deben entender que son dos personas unidas, pero no un mismo ente.
—Ariel: Además, si tuviera una novia que se desaparece en un lugar como este y no avisa, yo también me preocuparía.
—Alex: Pero de nuevo, son dos personas individuales y tienes derecho a tener tu vida aparte. Solo… avísale que no estás muerto.
—Ariel: Además, tú también… pasan por primera vez la noche juntos y luego la ignoras. ¿Qué esperabas? ¿Que pensara que todo estaba bien?
—Alex: ¿¡Eso cuándo pasó!? ¡¿Por qué ustedes dos ya no me cuentan nada?!
—Izack: ¡Si lo dices así suena mal!
—Ariel: No es que no lo hagamos, solo estuviste un poco ocupado con Vivianne.
—Alex: Solo dime que tienes todo bajo control, Izack.
—Izack: ¿Qué se supone que es “todo”?
—Alex: Eres un idiota… no te lo voy a decir. El tema murió, solo espero que no pase nada raro.
—Izack: Pues qué gran ayuda, ¿eh?
—Ariel: ¿Qué quieres? ¿Le llevamos serenata a la niña para que estés feliz?
—Alex: Claro, y yo te sostengo la cartulina donde le pides perdón.
—Izack: Sí, ajá, muy gracioso.
Ariel suspiró, luego se levantó con más emoción.
—Ariel: Bueno, ¿abrimos las cartas?
—Izack: Bien, traje mi mochila.
—Ariel: También te llegó otra carta de una chica, eh… aunque olvidé dártela en el momento…
—Izack: ¿Otra carta? Entonces Madisson…
—Ariel: ¿Quién es “Madisson”?
—Izack: Una vieja amiga…
—Alex: Pues con más razón Jazmín te va a matar.
—Izack: No sé, no quiero hablar sobre “Jazmín”.
—Ariel: Bueno, ¿quieren leerlas aquí o en la habitación?
—Izack: Vamos.
Me levanté y tomé mi mochila, arrastrando los pies. Ariel iba feliz; Alex fue detrás de nosotros. Yo me arrojé a la cama, sentado en una esquina, y Alex solo se recostó contra la pared. Ariel tomó todas las cartas y se arrojó también a la cama, poniendo sus pies sobre mis piernas y dejando todas las cartas esparcidas sobre la cama.
—Ariel: Bueno, ¿quién inicia?
—Alex: Nadie me envió nada, así que…
—Ariel: Alex, te queremos, tranquilo. Eso no es importante. Si quieres, yo te envío cartas.
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Editado: 14.02.2026