El internado Sweet home

Piezas cambiantes

Perspectiva de Daniel:

Lunes...y como siempre estaba despierto a la hora indicada; me llegó esa costumbre para siempre ver a Rosa antes de clases, pero ahora consistía en que yo era el que despertaba a Izack. Salí de mi cuarto; iba a limpiar el desorden que había en la sala, sin embargo mi mirada se detuvo en la puerta de Izack… Él nunca cerraría la puerta del todo, le atemorizaba esa idea. Aun así, ellos habían puesto una sábana para tapar la pequeña abertura que los exponía al mundo real…
A veces me pregunto si mi enojo y miedo a que Madelyne les haga algo eran justificados, o si eran celos. No de ellos, sino de… de lo que son.

Si yo hubiera… si hubiera ido tan rápido como Izack…, ¿Rosa me hubiera perdonado?

Nah… ella no era Jazmín. Ella era fuerte, independiente, era… real… En otra línea de tiempo yo seguiría en ese maldito cuarto durmiendo a su lado…
Aunque alguien debe limpiar el baño, ¿no?

No, no voy a meterme entre el sueño de esos dos. Esta mañana… son libres.
Seguí caminando con mi mochila, los mismos pasillos, las mismas caras… casi las mismas… Dara ya no estaba por ahí en las mañanas. Las extraño a las dos… Llegué y me senté en la mesa. No tenía hambre; ya estaban todos ahí.

—Dalia: Wow, ¿estás bien? Parece que…, ni siquiera sé qué pareces. Te ves horrible.

—Luz: Lamento decirlo, pero… ella tiene razón.

—Daniel: Extraño a Rosa, y lo último que tuve de ella fue un “te odio”. Extraño a Dara, y lo último que tuve de ella es ni siquiera la capacidad de sostener su cuerpo por miedo. Jazmín y Izack se la pasan en ese maldito cuarto como si fueran recién casados, y Madelyne claramente no está esperando a tenerlos en un mal momento para tomar venganza. ¡Y para acabar, ese niño ni siquiera tiene sus cosas propias! ¡Compartimos el jabón, la pasta de dientes, el shampoo y el maldito cesto de ropa! ¡QUIERO MI CESTO DE—!

—Dalia: ¡Hey! Calma, Daniel. Suenan a los típicos problemas del síndrome de “la primera semana”. Nosotras lo sufrimos con Luz.

—Luz: Con la diferencia de que realmente yo hago las cosas bien y tú fuiste una loca que—

—Dalia: ¡Se supone que teníamos algo! ¡Algo especial! ¡Y tú no te pusiste de mi lado en una simple discusión!

—Luz: ¡Es solo una discusión tonta y tú me echaste del maldito cuarto!

Estaba harto. Solo las escuchaba discutir, casi como una pareja que lleva años casada y ya no se soporta.
¿Sueno así con Izack?

Desvié la vista, ignorándolas un poco, pero en un momento vi cómo Alex y Vivianne entraban al comedor de la mano. Ariel al lado de ellos, sonriendo y hablando de algo. Se veía… feliz, casi como si jugaran los tres a la familia. Pero si Izack era el hijo, ¿qué era Ariel? Da igual. Pensamientos intrusivos.
Luego ellos se sentaron a mi lado.

—Alex: ¿Todo bien?

—Daniel: ¿¡Por qué todos me preguntan eso!?

—Vivianne: Porque tienes una cara que parece que quieres morirte.

—Daniel: ¡Necesito paz! ¿¡No tienen ni una idea del ases—?!

—Ariel: ¡Hey! ¡Baja la voz si no quieres ser el siguiente!

—Daniel: ¿Entonces? ¿Pistas nuevas?

—Alex: No vamos a hablar de eso tan temprano.

—Ariel: Tengo una teoría nueva.

—Alex: ¡Ariel! ¡Pensé que eso lo guardaríamos para—!

—Luz: Si te atreves a ocultar cosas, la asesina seré yo y tú mi objetivo, Alex.

—Alex: Wow, wow… calma.

—Ariel: Como decía, aquí siempre han pasado cosas raras, gente rara y más. Mi teoría es que esto simplemente es un ataque al azar para manchar la “reputación” de la escuela, de alguien que le tiene resentimiento a este lugar.

—Dalia: ¿Sabes cuántas personas le tienen resentimiento a este lugar?

—Ariel: ¿Cuántos tienen material de asesino?

—Dalia: Este lugar está dividido entre suicidas, víctimas y asesinos. ¡Más de la mitad de nuestra población estudiantil tiene material de asesino!

—Ariel: ¿Cuántos son impulsivos y no planean? Esos asesinatos fueron muy a lo que fuera, sin significado, sin nada premeditado.

—Dalia: ¿Cómo estamos tan seguros de eso? A Dara la encontramos básicamente donde se la pasaba escondiéndose de la realidad, los conductos…

—Ariel: ¿Y los otros dos? Para mí es un idiota impulsivo.

—Dalia: Necesitamos pistas…

—Vivianne: Ya pasó una semana. Si hay pistas, ya las limpiaron. ¿No recuerdan nada?

—Alex: Pues se supone que Jazmín debería tener info sobre Francis y Dulce, que es la otra implicada. Claro, si es que ayer hizo algo.

—Luz: Sí lo hizo.

—Alex: ¡Entonces estamos avanzando! ¿Ella dijo algo?

—Dalia: No, dijo que quería hablar primero con Izack.

—Ariel: ¿Y dónde está Izack?

—Daniel: En su luna de miel con Jazmín.

—Alex: Ok, definitivamente uno de nosotros va a caminar ahora mismo y me va a traer a esos dos hasta aquí, aunque sea a rastras.

—Luz: No, gracias. Eso es incómodo.

—Dalia: ¿Y si les da la gana de despertar a las once de la mañana? ¿Los esperarás tantas horas?

—Luz: No creo que nos ignoren tanto tiempo… siempre nos reunimos aquí en las mañanas sin falta, todos.

—Ariel: Pues ese niño estaba muerto ayer. Le pasaron muchas cosas y estaba cansado, así que si no van a despertarlo creo que dormirá un par de horas más.

—Vivianne: Daniel, ¿no viste si estaban despiertos o algo?

—Daniel: Luces apagadas, e incluso pusieron una sábana para tapar la puerta. A Izack le da miedo cerrarla del todo.

—Luz: Bueno, es comprensible. Si yo fuera él, también taparía esa puerta con otra cosa.

—Dalia: No es por eso. Izack vive con la puerta dando a la sala. Simplemente fue una noche movida con Jazmín y córtalo. Esos dos no vendrán aquí hoy, créanme.

—Alex: Importa poco lo que hagan ellos en su tiempo libre. Lo que importa es la información que tienen. Hay vidas en juego. ¿Se han puesto a pensar qué pasaría si el asesino ataca de nuevo?

—Luz: Bueno, bueno… ¿y quién va?



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En el texto hay: asesinato, amor complicado, drama

Editado: 14.02.2026

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