Perspectiva de Izack:
Esta vez otra chica abrió la puerta. Volví a entrar; todos se veían…, extraños. Algunas caras las recuerdo, otras no. ¿Por qué no les presté tanta atención la última vez? La chica que me abrió la puerta era Danna; ella volvió a su asiento con una expresión de desaprobación. Giselle me veía con cierta admiración, pero estaba nerviosa mientras tomaba un café. Otro chico de cabello celeste claro, desordenado y con ojeras, bostezaba, casi como si no le importara, o quizá realmente no lo hacía… “Sam”. Había escuchado ese nombre antes, pero no lo había visto. Un arrogante me miraba con una sonrisa; no sé si de admiración o de advertencia. Su cabello era de un azul eléctrico. ¿Madelyne permitía el tinte de cabello? Y… otro chico parecía tranquilo; lo vi cuando fui con Lucía a buscar comida. Cabello café oscuro, algunas ojeras, pecas… parecía tranquilo. Tomaba un café casi sin prestarme atención. Alexandra me miró atentamente; no sé qué significaba.
—Alexandra: ¿Qué crees que te diré, Izack?
—Izack: Ehhh…, ¿que vuelva más tarde?
—Madelyne: Ja, interesante.
—Alexandra: Tu solicitud fue aprobada. Bienvenido al comité de bienvenida.
—Izack: ¿¡En serio!?
—Alexandra: No tengo tiempo para jugarte una broma, por mucho que quiera. Danna…
—Danna: ¿Eh? ¿Ahora qué?
—Alexandra: Busca la caja.
Ella se levantó, abrió un cajón y de él sacó una caja de madera con la insignia del internado tallada. Alexandra la abrió y de ahí sacó unos papeles y más; luego me los entregó.
—Alexandra: Esto ahora es tuyo. Son tus nuevos horarios, también un pase libre por los pasillos.
—Izack: ¿Horarios? ¿Pases?
—Alexandra: Los viernes hay reuniones entre todos los estudiantes encargados de mantener el orden: el comité, el consejo, los monitores de pasillos, etc. Los pases son en caso de emergencia. Si lo muestras, nadie podrá regañarte por tener paso libre por los pasillos en horario de clases; no abuses de él.
—Izack: ¿Y por qué las reuniones no se hacen en horario fuera de clases?
—Danna: ¿Eres tonto?
—Madelyne: Danna.
—Alexandra: Porque a nadie le apetece usar su tiempo libre en reuniones escolares, y porque a veces son cosas que es mejor hablar sin la presencia de estudiantes. Por eso tu modificación de horario. Los lunes también deberías tener una reunión, pero solo con el comité de bienvenida.
—Izack: Oh…
—Alexandra: Eso es todo. Mantén una buena conducta y notas estables. Te buscaré después de clases para que entiendas otras cosas.
—Izack: Gracias… Y… sobre mi pulsera…
—Alexandra: El conteo de puntos y rangos se modifica a medianoche. Para mañana ya tendrás la comida que tanto querías, Izack.
—Izack: ¡Sí!
—Sam: ¿Realmente los matan tanto de hambre a ustedes?
—Izack: Más de lo que te imaginas. Bueno, fue un gusto verlos.
—Madelyne: Un gusto tenerte con nosotros, Izack.
—Izack: Hm…
Lo pensé por un minuto: dejarle las cosas claras. Yo no volvía por ser parte de su sistema; venía a romperlo desde adentro y quedarme con lo que se podía salvar. Pensé en decirle que no se me acercara, pero… ¿declararle la guerra de forma tan directa frente a ellos? Hm… el verdadero Izack es… impulsivo.
—Izack: Madelyne.
—Madelyne: ¿Sí?
—Izack: Volví por comida, no por ti. Espero que te mantengas lo más lejos de mí. No te quiero cerca, y no te preguntaré si lo entiendes; solo quiero que sepas que no te permitiré ni siquiera acercarte a mí.
Me fui y cerré la puerta. Ni siquiera esperé su reacción; debo admitir que casi era para salir corriendo de ella. Cuando al fin estuve “a salvo”, suspiré, descubriendo que Jazmín me veía atentamente.
—Jazmín: ¿Y bien?
—Izack: Yo...
—Jazmín: ¡Izack, no me dejes con la duda!
—Izack: Entré al comité de bienvenida.
—Jazmín: ¡Sí! ¡Estoy orgullosa de ti!
—Izack: Oh... emm... gracias...
—Jazmín: ¡Vamos con los demás! ¡Tenemos que darles la noticia!
—Izack: Claro...
Perspectiva de Alexandra:
Todos miraban, esperando una reacción. Había un silencio, y ellos esperaban que Madelyne lo rompiera. Ese niño había tocado una línea a la que nadie se atrevía a acercarse.
—Sam: Y bueno... ¡eso fue interesante!
—Madelyne: Concuerdo.
—Danna: ¿¡Eh!? ¿¡Quién es él para hablarte así!?
—Madelyne: Alguien con valentía o con ingenuidad, alguna de las dos, y eso es lo que quiero ver.
—Danna: ¡Genial! ¡Ahora aceptamos a personas en el comité y en el consejo solo por experimentar!
—Alexandra: No es un experimento.
—Danna: ¿Entonces qué?
Sael apenas reaccionaba, pero sabía cuándo hablar sin que se lo dijeran, y eso hizo.
—Sael: Un arma de doble filo.
—Madelyne: Gracias, Sael.
—Danna: No necesitamos eso en el comité, o el consejo, ¡ni siquiera en el internado! ¿¡En serio nadie cree que es un infiltrado!?
—Sael: No lo creemos porque él es un infiltrado.
—Danna: ¿Eh?
—Sam: ¿Sorprendida? Es muy obvio. Viste con quién se junta ese niño, ¿no?
—Danna: N-no...
—Giselle: Por primera vez no estás al tanto de algo.
—Sam: ¡Lo que te dijo! Yo, en tu lugar, hago algo.
—Alexandra: No actúen como niños.
—Sael: Ok, lo diré rápido. El niño tiene de mejores amigos a los antiguos miembros del comité de bienvenida. También a Lucía la tiene de su lado. Llegó y, de la nada, se hizo con la entrada en el consejo estudiantil. Ahora vuelve, ¿por qué? Es un infiltrado. Sus amigos lo usan para información. ¿Qué buscan? Pasarle la cuenta a Madelyne por sacar a los antiguos miembros: venganza. Eso es lo que el niño quiere. Y Alex y Ariel, o como se llamen, lo usan como su infiltrado. Así que solo ya.
—Danna: ¿Eh?
—Dave: Se quedó dormido.
—Danna: ¿¡Es en serio!?
—Sam: Es adorable, claro, cuando no se duerme mientras camina por las escaleras y cae de cara.
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Editado: 14.02.2026