El internado Sweet home

Explosion grupal

Perspectiva de Izack:

Estaba en mi salón, después de la enfermería… todo relativamente normal. La clase aburrida de siempre hasta que… alguien tocó la puerta. Era Alexandra. Saludó y luego le dijo algo al profesor… Él me hizo una señal para que saliera y, cuando lo hice… Alexandra me arrastró del brazo a un lugar lejano.

—Izack: ¡¿Qué fue todo eso?! ¡Suéltame!

—Alexandra: Tú y yo tenemos que hablar sobre el comité de bienvenida.

—Izack: Bueno, si quieres hablarlo, lo hablamos aquí.

—Alexandra: ¿Eh?

La última vez que me fui con ella terminé inconsciente y sin sangre. No permitiría que volviera a pasar, aunque Alexandra me miró confundida.

—Izack: ¿Qué tienes que decir?

—Alexandra: Tengo que decirte que mañana vienen dos nuevos. Tenemos un dos por uno y te dejaré solo a ti y a Lucía, ya que tienen que aprender a desenvolverse así. Tengo que decirte que estar aquí es mentir con astucia, porque cuando los padres llegan preguntándose si es el lugar indicado para sus hijos, nos miran a nosotros. ¿Sabes qué tienen que ver?

Negué con la cabeza, ya exasperado. Alexandra me respondió con esa típica frialdad.

—Alexandra: Tienen que ver estudiantes que mejoraron en comparación a su pasado: notas perfectas, uniforme perfecto, la sonrisa, la mirada, el “todo está bien” aunque te rompas por dentro. Y déjame decirte que tú no tienes ni una pizca de…

Silencio. Su tono bajó al darse cuenta de a dónde iban sus palabras. Aclaró su garganta y siguió.

—Alexandra: Lo lamento… Solo debes mejorar muchas cosas.

—Izack: ¿Cómo que? Estoy perfecto.

—Alexandra: Tus notas son promedio, no perfectas. Tu uniforme está desordenado, tienes ojeras y además creo que te convendría entrar a algún club o algo así.

—Izack: ¿Es en serio?

—Alexandra: La mayoría en el comité eligen el club de ajedrez. Es recomendación, no obligatoria, pero lo demás definitivamente lo es. Cuida tus pasos. Eres nuestra representación para cualquier cosa que involucre verse presentable. Actuar normal para alguien que venga de fuera de estas paredes es todo. ¿Alguna pregunta?

—Izack: No exageres…

—Alexandra: No lo hago.

—Izack: Y…, ¿quitarle sangre a los miembros del comité también es obligatorio o solo querías la mía?

—Alexandra: ¿De qué estás hablando?

—Izack: No soy idiota… ¿Por qué? ¿Tú… me inyectaste algo?

—Alexandra: No sé de qué me estás hablando, Izack.

Ella intentó irse. La tomé del brazo y seguí cuestionando.

—Izack: ¿Madelyne sabe esto? ¿O te da miedo que ella lo sepa?

—Alexandra: I-Izack, yo no...

—Izack: ¿Tú qué?

—Alexandra: N-No fui yo...

—Izack: Tú me llevaste hasta ese punto. Tú me diste el vaso con algo más, algo que me durmió. Al parecer, no tan bien, porque recuerdo más de lo que debería.

—Alexandra: I-Izack, eso..., f-fue un accidente..., yo no sé por qué te desmayaste. ¡Lo juro!

—Izack: Tú me dejaste ahí, solo. No estabas cuidándome, no había enfermería, solo un cuarto desordenado y yo sintiéndome como si la muerte me hubiera arrastrado y luego devuelto. También me quitaste un mechón de cabello. ¿Eso también fue un accidente? ¿Verdad? ¿Debo decírselo a Madelyne o...?

Ella se arrodilló frente a mí llorando, paralizándome... No pensé que esta sería su reacción..., no quería que lo fuera... Pero ella nunca sintió empatía por mí.

—Alexandra: J-Juro que no fue..., no es lo que parece..., n-no se lo digas a Madelyne...

Alexandra... La primera vez que la vi me parecía hipnotizante; su mirada lo es. Luego me dio miedo... y curiosidad. Creo que la tuve en un lugar muy idealizado... o quizás toqué algo sensible. Jamás pensé que se rompería con algo tan... “pequeño”.

—Alexandra: ¡Juro que diré lo que quieras!

—Izack: …, levántate…, tú… tú…

Mi mente comenzó a dar vueltas. Alexandra sabe mucho… ¿Cómo puedo usar esto sin aprovecharme del todo…? Tomé aire y me paré recto.

—Izack: Tú vas a esperar a que yo diga qué vas a conseguir por mí. Si no, iré donde Madelyne y se lo diré. ¿Trato?

—Alexandra: S-sí…

Quería ayudarla. No me gustaba ver a las personas llorar, pero Alexandra no pensó lo mismo esa última vez. Volteé rápidamente, intentando no mirar hacia atrás, y volver a mi salón lo más pronto posible… o quizás… Alex.

Guardé la compostura. Jamás había ido al salón de Alex, pero lo recordé de una conversación: “Doceavo A”, o al menos yo lo recuerdo así en mi “idioma mental”. En este país las disposiciones de salón son raras. Toqué la puerta después de tomar valor y entré como si todo estuviera normal. Saludé a la profesora y le dije que el comité necesitaba a Alex un corto tiempo para algo… “importante”.

Dalia estaba sentada al fondo, totalmente entretenida con mi llegada… Ella me miró con una sonrisa gigante. Alex, que estaba al otro extremo del salón, me miró extrañado, pero hizo como si nada y salió del salón conmigo. Apenas la puerta se cerró, perdí la compostura mientras caminábamos por el pasillo.

—Izack: ¡No sé qué hacer, Alex! ¡Siento que hice algo malo, pero ahora tendremos respuestas! ¡Pero no sé qué tipo de respuestas y—!

—Alex: Hey, niño, calma. No hiciste nada malo, ¿ok? Respira.

—Izack: O-Ok… ¿recuerdas… cuando Alexandra me dejó inconsciente?

—Alex: Sí. Dime que no comenzaste a interrogar a Alexandra…

—Izack: M-Más o menos… yo… no sé… solo salió de mí y… ella…

Alex automáticamente me tomó de los hombros.

—Alex: ¿¡Qué te hizo!? ¡Dímelo ahora!

—Izack: No lo sé. Ella me dijo que no le dijera a Madelyne y puse una consecuencia: ella nos dará información. Al inicio pensé en preguntarle por lo de la sangre, pero… lo de Dara y Rosa… el encubrimiento de sus muertes. Es más importante y más… y yo no sé qué hacer… así que vine contigo…

—Alex: Izack, eres muy inteligente, pero prométeme que no harás una mierda así de nuevo.



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En el texto hay: asesinato, amor complicado, drama

Editado: 26.03.2026

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